En el marco de un plan de expansión de operaciones, Coca-Cola anunció una inversión de U$S 1400 millones en Argentina para los próximos cuatro años. La novedad fue dada por John Murphy, presidente y CFO de la multinacional, en su reciente visita al país. Meses atrás, en Godoy Cruz se inauguró una línea de 40 millones de dólares.
"Estamos comprometidos con el futuro de Argentina. Esta inversión no solo refuerza nuestras operaciones locales, sino que también refleja nuestra confianza en el potencial de crecimiento del mercado argentino y en nuestro rol clave como motor de la economía del país", afirmó Murphy.
De acuerdo a lo comunicado, la inversión será efectuada por Coca-Cola junto a sus socios embotelladores en el país. Se trata de Coca-Cola Femsa, Coca-Cola Andina (con base en Mendoza), Arca Continental y Reginald Lee. Con este proyecto, la multinacional busca modernizar sus equipos y sus líneas de producción con tecnología, además de construir y de mejorar los centros de distribución y renovar la flota logística.
El rol de Mendoza
Este ambicioso plan de crecimiento encuentra la operación de Mendoza en una posición clave. Cuatro meses atrás, Coca-Cola Andina reactivó su planta embotelladora en Godoy Cruz, tras 20 años de inactividad, con una inversión de U$S 40 millones. Esta reapertura marcó la recuperación de la dinámica industrial de la marca en la región Oeste del país, y reforzó el papel de la embotelladora en la producción y distribución de bebidas.
La planta de Godoy Cruz, inaugurada en en el marco de la campaña “Juntos en Todas”, representa una de las operaciones más importantes de la firma en Sudamérica. Con capacidad para procesar hasta 48.000 litros por hora en distintos formatos de envase y en simultáneo, la instalación permite abastecer a un mercado en constante evolución.
Uno de los aspectos más innovadores de la reapertura es la producción de envases retornables PET de 2 y 2.5 litros y de vidrio de 1.25 litros. Estos envases forman parte de un sistema de logística inversa que permite su reutilización hasta 25 veces, contribuyendo así a la sostenibilidad del proceso productivo. Además, la planta incorpora la llamada "botella universal", un diseño sin marcas que permite su uso para diferentes productos de la compañía, como Coca-Cola, Fanta y Sprite, optimizando costos y recursos.
Una empresa con historia
La historia de Coca-Cola Andina en Mendoza se remonta a la década de 1950, cuando la compañía instaló su primera planta embotelladora en el mismo predio donde hoy opera la renovada instalación y que había pertenecido a la antigua productora de cine Film Andes. Sin embargo, en 2001, debido a la crisis económica, la empresa suspendió su producción y destinó el espacio a un centro logístico.
Dos décadas después, la reactivación de la planta no solo simbolizó la recuperación de la inversión en la provincia, sino que también reforzó la importancia de Mendoza dentro del mapa industrial de la compañía en Argentina. La nueva planta de "retornables" cubre la demanda de Mendoza, San Juan y San Luis, y hace tándem con las otras líneas de producción que la firma tiene en Córdoba, Trelew y Bahía Blanca.
Mendoza, con su ubicación estratégica y su capacidad productiva, se consolida así como un punto clave dentro del plan de expansión de la multinacional. Con la reactivación de su planta en Godoy Cruz y su integración a un modelo de producción sustentable, la empresa refuerza su rol como motor del crecimiento.