31 de agosto de 2026 - 18:11

Transformación digital en pymes: ¿por qué el cambio real depende del liderazgo y no del software?

Durante las XL Jornadas de Ciencias Económicas de la UNCuyo, Patricia Soria, CEO de QuienVino, debatió sobre el desafío de conducir empresas en plena evolución tecnológica y la importancia de priorizar a las personas frente a las herramientas digitales.

La incorporación de tecnología en el entorno corporativo y Pymes suele presentarse como una solución automática para ganar eficiencia. Sin embargo, la realidad de las pequeñas y medianas empresas demuestra que la digitalización es un camino mucho más complejo.

En el panel inaugural de las XL Jornadas de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), desarrolladas bajo el lema “Ciencia de datos, sostenibilidad y liderazgo desde las ciencias económicas”, se puso bajo la lupa qué significa realmente conducir una organización cuando cambian en simultáneo la tecnología, los clientes y las metodologías de trabajo.

La discusión principal planteada en este espacio académico, que busca llevar estas reflexiones desde las pymes mendocinas hacia la teoría de la gestión, radica en distinguir entre un simple cambio de herramientas y una verdadera redefinición del modelo de negocio.

“Cambió la herramienta, no el negocio. El cambio de modelo empieza cuando se modifica la manera en que la organización crea, entrega y captura valor, y esas decisiones no son técnicas”, explicó Patricia Soria, cofundadora y CEO de QuienVino, una plataforma tecnológica orientada a la administración de recursos humanos.

Gestión vs. sistemas

La clave del éxito para las pymes reside en entender la diferencia conceptual entre un proyecto de sistemas y un proyecto de gestión. Mientras que el primero concluye formalmente el día en que el software queda instalado y operativo, el proyecto de gestión recién inicia en ese preciso instante. Es en esa etapa posterior donde las organizaciones deben reorganizar sus flujos de toma de decisiones, redistribuir el tiempo que la automatización de tareas libera y canalizar la nueva información disponible hacia colaboradores que antes no tenían acceso a ella.

Soria, cuya perspectiva profesional integra su formación técnica con la experiencia humana, destacó el origen de esta visión: “Soy ingeniera, mamá y emprendedora. A lo largo de mi recorrido profesional y personal fui entendiendo que, detrás de cada proceso, siempre hay personas. Esa mirada fue la que me llevó a crear QuienVino, una app de RRHH que pone a las personas en el centro y que construí en el tiempo que la maternidad me regaló”.

Desmitificando la resistencia al cambio en la pyme

Uno de los mayores obstáculos en las implementaciones tecnológicas es la interpretación simplista de la resistencia del personal. Habitualmente, cuando un proceso se detiene o fracasa, se suele responsabilizar a la falta de adaptación de los empleados. No obstante, detrás de estas trabas existen factores estructurales previos: la ausencia de explicaciones claras sobre el propósito del cambio, herramientas que incrementan la carga laboral antes de simplificarla, o la modificación de tareas que durante años definieron el rol y el lugar de un trabajador dentro de la empresa.

Este fenómeno se intensifica en el ecosistema de las pymes, donde es inusual contar con un área estructurada de recursos humanos. La administración del personal generalmente convive con las presiones de la operación diaria y recae sobre líderes que acumulan múltiples responsabilidades adicionales. En este entorno, cualquier nueva herramienta compite directamente con la urgencia del día a día, y es la decisión de quien conduce -y no las características del software- lo que define si la tecnología se convierte en una ayuda real o en una carga operativa extra.

Liderar en entornos de incertidumbre

El escenario actual exige de los directivos capacidades que difieren del repertorio clásico de conducción. Debido a la velocidad del avance tecnológico, ya no es suficiente con seleccionar la herramienta adecuada una sola vez, ya que la vigencia de estas herramientas es cada vez más corta. Los líderes actuales deben aprender a sostener decisiones con información incompleta, equilibrar la innovación con los riesgos asociados y consolidar equipos capaces de aprender a un ritmo superior al del mercado.

Estas habilidades transversales requieren de un entrenamiento constante y consciente. Como señaló la CEO de QuienVino durante el evento académico: “Son capacidades que no figuran en ningún organigrama. Leer datos propios para decidir, conversar el cambio antes de anunciarlo, distinguir qué conviene automatizar y qué conviene seguir resolviendo con criterio humano. Ninguna se compra instalada; todas se entrenan”.

En última instancia, la tecnología aplicada a la gestión no busca reducir el impacto o el espacio de quien lidera, sino proveer de datos y tiempo valioso para potenciar su rol de conducción. Ninguna transformación tecnológica resultará sostenible a largo plazo si las personas y las dinámicas internas de la organización no evolucionan al mismo compás que sus herramientas de software.

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