Sin Javier Milei ni ejecutivos de alto rango, la Unión Industrial Argentina (UIA) celebrará este miércoles el Día de la Industria en un establecimiento farmacéutico de Malvinas Argentinas, provincia de Buenos Aires, desde las 10.
Desde la entidad advierten sobre indicadores en rojo y la necesidad de generar igualdad de condiciones para competir con los productos importados.
Sin Javier Milei ni ejecutivos de alto rango, la Unión Industrial Argentina (UIA) celebrará este miércoles el Día de la Industria en un establecimiento farmacéutico de Malvinas Argentinas, provincia de Buenos Aires, desde las 10.
Hacia allí irá el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne -hombre de Luis Caputo-, quien escuchará al presidente de la UIA, Martín Rappallini, de Cerámicas Alberdi. Luis Caputo tenía la agenda del G20 en Estados Unidos y, obviamente, privilegió ese encuentro.
Los números del sector están en rojo, con una caída superior al 2 por ciento, y la desaparición de unas 3.000 fábricas.
A esto se suma la preocupación por la apertura importadora en productos claves como siderurgia y textiles, con China cada vez más fuerte.
Sectores como neumáticos y metalurgia están entre los más afectados.
Desde la UIA comunicaron que “el encuentro busca poner en valor el rol central que ocupa la industria en la generación de empleo, en el desarrollo tecnológico y en el crecimiento económico del país”.
La relación con el gobierno de Javier Milei es tensa, porque la administración libertaria los acusa de buscar prebendas para producir.
Las empresas enfrentan una caída de ventas, derivada de la pérdida del poder de compra de los salarios, y la merma del crédito para el consumo.
Mauricio Badaloni, referente de la UIA Mendoza, señaló que desde la entidad se insiste en la necesidad de “nivelar la cancha”; es decir, que se favorezca la competencia en igualdad de condiciones. Resaltó que no se trata de un pedido de protección, sino de resolver las diferencias entre el tratamiento impositivo que reciben las importaciones y las exportaciones.
En esta línea, indicó que se compite con China, donde los costos laborales (impuestos y cargas sociales) no existen, las empresas acceden a una devolución impositiva de modo mucho más dinámico y, en ciertos casos, reciben estímulos a la exportación.
Como contraparte, enumeró, en Argentina hay sectores que pagan retenciones, todos abonan impuestos nacionales, provinciales y municipales; y las devoluciones de saldos técnicos del IVA son complejas, por lo que la inflación termina diluyendo los montos. “Y todo eso hay que tomarlo como parte del costo. Entonces, cuando tenemos reglas de negocio que el mundo no tiene, te quita competitividad ”, subrayó Badaloni.
Añadió que la UIA aporta datos de la presión tributaria general y de los costos relacionados con el empleo para explicar por qué se habla de asimetría con otros países y para dar contexto a ese pedido de “nivelar la cancha”.
El cambio en las condiciones -la facilitación de las importaciones y la baja de la inflación- generó la necesidad de invertir para poder incorporar tecnología y, en ciertos casos, reconvertirse. Pero el integrante de la Comisión Directiva de la UIA mencionó que otra diferencia con los países competidores se vincula con el financiamiento.
Detalló que, en Chile, el 80% del dinero en el sistema financiero se destina a créditos al sector privado, mientras que en Argentina se pasó de un 4 a 5% al 15% actual, que sigue siendo muy bajo. “Todo el mundo dice ‘pero el sector privado no invierte’. Bueno, pero ¿por qué no invierte? Porque el financiamiento es caro”, lanzó
Precisamente, uno de los pedidos de la UIA es reducir los encajes en los bancos -que fija el Banco Central-, para que haya más dinero disponible y bajen las tasas, que hoy están por encima del 30% nominal, lo que ronda el 40% efectivo.