Polémica: empezaron a vender carne de burro en las carnicerías argentinas a un "precio accesible"
El proyecto comenzó en el Norte del país con valores más bajos que la carne tradicional. La iniciativa, que busca instalar una alternativa a la caída del consumo, generó un fuerte debate.
La carne de burro llegó a las carnicerías del país.
Apareció carne de burro en carnicerías del país y ya generó un fuerte debate entre los argentinos, especialmente en torno a los hábitos de consumo y las nuevas alternativas. Según los promotores, la idea es un intento por instalar este producto como “una opción más económica frente a las otras carnes”.
La iniciativa, impulsada en Chubut, ya comenzó a comercializarse en Trelew y busca ganar terreno en un mercado marcado por la fuerte caída del consumo y las dificultades productivas. En ese escenario, algunos productores comenzaron a explorar nuevas posibilidades para sostener la actividad.
“Burros Patagones”, el proyecto que recibió miles de críticas
El proyecto es conocido en el Norte argentino como “Burros Patagones” y comenzó en abril de 2026, cuando los primeros cortes llegaron a una carnicería a $7.500 el kilo, con la intención de competir con carnes tradicionales. A simple vista, es mucho más económico que los cortes tradicionales.
La propuesta apunta a instalar esta carne como “una alternativa accesible, nutritiva y de calidad”. Según explicó el productor Julio Cittadini, la idea responde a la necesidad de adaptarse a un contexto adverso para la producción regional.
La carne de burro llegó a las carnicerías del país.
La carne de burro llegó a las carnicerías del país.
Para promover su aceptación, el emprendimiento organizará una degustación abierta el 16 de abril, donde los vecinos podrán probar empanadas, chorizos y asado elaborados con carne de burro. El objetivo es conocer la reacción del público y “quitar prejuicios”.
Cittadini sostiene que se trata de un alimento con cualidades comparables a la carne vacuna, destacando su “valor nutricional, sabor y calidad”. Además, considera que el crecimiento del consumo dependerá de un aumento sostenido en la producción.
Sin embargo, la iniciativa recibió miles de críticas. Entre ellas, organizaciones proteccionistas rechazan su consumo por cuestiones éticas, mientras que otros sectores ponen en duda su viabilidad económica en un futuro y advierten sobre posibles trabas regulatorias.
En ese sentido, el proyecto aún necesita la aprobación del SENASA para expandirse.