Ante las recientes medidas adoptadas por la administración de Donald Trump que afectan la competitividad de las exportaciones argentinas, Mendoza alzó la voz en defensa, sobre todo, de sus productos emblema: el vino y el mosto.
Mariana Juri llevó el reclamo formal ante el nuevo embajador de Estados Unidos en Argentina, Alec Oxenford. "Vamos a seguir promocionando este producto en Estados Unidos y a participar con toda la fuerza de la diplomacia argentina para conseguir, ojalá, reducir estos aranceles”, prometió el norteamericano.
Ante las recientes medidas adoptadas por la administración de Donald Trump que afectan la competitividad de las exportaciones argentinas, Mendoza alzó la voz en defensa, sobre todo, de sus productos emblema: el vino y el mosto.
La senadora nacional Mariana Juri llevó el reclamo formal ante el nuevo embajador de Estados Unidos en Argentina, Alec Oxenford, durante su presentación en la Comisión de Acuerdos del Senado.
Juri advirtió sobre el impacto directo en los sectores agrícola e industrial de la provincia y pidió acciones concretas para revertir la situación. “Solicito especialmente hacer gestiones para que se revea la fijación de estos gravámenes a los productos de Mendoza, que hoy exporta productos por un total de 1.600 millones de dólares y aproximadamente la mitad de esa exportación se refiere a vino y mosto”, planteó la legisladora al flamante embajador.
Oxenford, por su parte, se comprometió a trabajar activamente para abordar el tema: “Con el equipo de nuestra embajada, y con la ayuda de la Cancillería de Buenos Aires, vamos a seguir promocionando este producto en Estados Unidos y a participar con toda la fuerza de la diplomacia argentina para conseguir, ojalá, reducir estos aranceles”.
La legisladora mendocina fundamentó su reclamo en el peso que tiene la vitivinicultura, no sólo en Mendoza, sino a nivel nacional: “Me voy a referir especialmente al caso del vino, no sólo por ser mendocina, sino porque gracias al esfuerzo conjunto del sector público y privado, ya son 18 las provincias argentinas que producen vino. Esta actividad se ha convertido en la agrícola con mayor generación de empleo por hectárea, con cerca de 300.000 puestos directos”.
En ese contexto, remarcó la importancia de mantener el estatus arancelario actual: “El vino hasta ahora tenía un arancel muy bajo, apenas unos centavos por litro, y por lo tanto sería muy importante sostener esa condición. De hecho, Estados Unidos es el principal importador de vino y mosto argentino”.
Oxenford también compartió iniciativas en marcha para seguir posicionando el producto en el mercado norteamericano. “La semana pasada comenzamos a planificar el Malbec Day en la Embajada de Argentina en Washington, un evento clave donde las bodegas presentan sus productos ante distribuidores y potenciales clientes”.
Además, destacó que Argentina trabaja activamente en foros internacionales de promoción del vino, junto a países como Australia y Nueva Zelanda, y que por su calidad, su posicionamiento y su valor simbólico, el vino argentino será una prioridad en las conversaciones que se darán en el marco del Tratado Marco de Inversiones y Comercio. Allí, según señaló, se buscará avanzar en la reducción de aranceles y en facilitar el comercio bilateral.