El investigador del observatorio de la deuda social Argentina de la universidad católica Argentina (ODSA-UCA), Alejo Giannecchini, analizó en "Tiempo Real", programa de Aconcagua Radio los factores económicos que incrementaron el nivel de pobreza en Argentina. Ademas, detalló que el incremento de la pobreza es del 4,1 respecto del segundo semestre de 2025.
El debate sobre las condiciones de vida y los ingresos en Argentina sumó un nuevo capítulo tras confirmarse un incremento de 4,1 puntos porcentuales en el índice oficial de pobreza respecto al segundo semestre de 2025.
El investigador analizó los determinantes macroeconómicos y técnicos que explican este viraje. Giannecchini aclaró que, si bien el INDEC informa datos de manera semestral, la lectura de los microdatos trimestrales revela que el punto de inflexión no comenzó en 2026, sino a finales del año anterior. "Este cambio de tendencia en la pobreza que venía cayendo desde la primera mitad de 2024 se da justo a partir del cuarto trimestre del año pasado", remarcó.
El impacto de los precios relativos
De acuerdo con el especialista, la disminución previa de la pobreza registrada entre 2024 y 2025 no estuvo apuntalada necesariamente por una recuperación real de los salarios, sino por la evolución de los precios relativos de las canastas de medición."Las canastas con las que se mide la pobreza por ingresos no se actualizan con el IPC general, sino que tienen distintas ponderaciones", explicó Giannecchini.
Mientras que en 2024 los alimentos aumentaban por debajo de la inflación promedio —favoreciendo una baja en los registros—, la tendencia se invirtió a fines de 2025. "Algunas cuestiones como por ejemplo la carne o el transporte empezaron a aumentar por encima de la inflación", advirtió, señalando que esta suba en insumos afectó de lleno a los sectores de menores recursos.
Precarización laboral y salarios a la baja
A la dinámica de precios se sumó el enfriamiento de la actividad económica en 2026 y una pérdida del poder adquisitivo laboral estimada en torno al 3% entre semestres.
Al respecto, el investigador enfatizó la estrecha relación entre el mercado de trabajo y los indicadores sociales. "Lo que pasa en la tasa de pobreza está muy vinculado a lo que pasa en el mercado de trabajo. Ese deterioro en el mercado laboral de destrucción del empleo registrado privado —que es el de mayor calidad y remuneración— que pasa a ser empleo más bien informal o cuenta propia, te da la conclusión lógica de que la caída de la pobreza se invierte y empieza a subir", argumentó.
La subdeclaración de ingresos y el "efecto estadística"
Un aspecto central expuesto por Giannecchini refiere a la distorsión en la encuesta permanente de hogares (EPH) del INDEC, donde los ingresos son declarados por los propios vecinos encuestados.
El investigador explicó que el contexto inflacionario solía llevar a una fuerte subdeclaración de ingresos. Sin embargo, con la desaceleración de la inflación, la población empezó a reportar sus ingresos con mayor precisión. "La gente empezó a subdeclarar menos, eso hace que los ingresos en la encuesta suban más que en fuentes alternativas de mayor confianza como los registros previsionales, lo cual exageró la caída de la pobreza durante 2024 y 2025", puntualizó.
La perspectiva multidimensional
Por último, respecto a los estudios que lleva adelante el ODSA-UCA —que consideran variables como vivienda, servicios y seguridad alimentaria—, Giannecchini precisó que en 2025 se detectó una mejora en el acceso a la alimentación respecto al pico de crisis del primer trimestre de 2024 (cuando la pobreza por ingresos alcanzó un pico de 54,8%).
No obstante, alertó que "en áreas sensibles como la salud y la compra de medicamentos, los indicadores mostraron un deterioro sensible respecto a años como 2023".
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