El economista Gustavo Lazzari estuvo en Mendoza y le puso nombre, números y palabras al denominado “costo argentino ”. Invitado por La Estacada Agro –empresa productora y exportadora de ajos, aceite de oliva y proveedora de hortalizas- el profesional disertó el jueves ante más de 140 personas. Bajo el título “El plan en 2025: Entre la macro previsible y la cirugía de costos”, Lazzari habló de “cómo viene lo que viene” el jueves por la tarde en el hotel Hilton. En medio de una suerte de vorágine de cambios planteados por el Gobierno actual, el economista planteó diversos escenarios y enumeró los principales costos argentinos que incluyen y exceden a la carga impositiva.
“Una de las principales preguntas es si estamos ante un plan económico exitoso o frente a un cambio de régimen”, comentó Lazari y sumó la duda que todos tienen con relación a un posible retorno de la década del 90. Al hablar de cambio de régimen habrá que pensar en inversiones de largo plazo y si amortizaciones largas, pero si viene una remake de la época de Cavallo no quedará otra que “aguantar, medir jugadas y saber salir o entrar”. En tanto, si hubiera un retroceso las palabras clave para sostener el ajuste serán las finanzas y el carry trade; entre otros puntos. Por el momento, las reformas planteadas pueden revertirse y habrá que esperar los próximos pasos.
En líneas generales, para Lazzari la pelota está del lado de las empresas que, por un lado, deberán hacer una cirugía de costos “tranqueras adentro” al tiempo que descomoditizar sus productos. Pero no solo se trata de diferenciarse, innovar o sumar tecnología entre otras acciones posibles sino de compromiso. “El sector privado debe ser más participativo porque si no, no van a bajar los costos y vamos a estar complicados”, subrayó el profesional. Desde su punto de vista, en tanto, el Gobierno debería tener mayor diálogo con los jugadores fuertes de la economía debido a que son los que pueden acompañar o guiar en las reformas que se pretenden hacer.
Ingresos Brutos, la madre del problema
En un contexto complejo, Lazzari advirtió que la respuesta no vendrá por vía devaluatoria dado que es una decisión política que terminaría con el modelo ya que habría traslado a precios. Además, un tipo de cambio alto es insostenible e incompatible con las reformas estructurales planteadas por la Nación. Así, no quedará otra que una cirugía de costos donde entra “la batalla del peso argentino”. Si bien el economista se detiene en la pesada estructura impositiva como uno de los más importantes, se explaya en otros gastos que son menos visibles y suman al valor final de los bienes nacionales cuando se los compara con sus competidores.
Lazzari definió el costo argentino como “todo aquello que en el país pagás de más por la misma prestación con respecto a un competidor extranjero”. Así, en el número uno del ranking de los 10 más importantes se encuentran los impuestos nacionales, provinciales y municipales lo que va muy de la mano con el segundo puesto que es la famosa burocracia. “El sector público y la Nación puede tener la idea de disminuir tributos, pero tiene que convencer a las provincias y a los municipios donde el sector privado debe “motivar” para que esto suceda. En este marco, el economista define el a Ingresos Brutos (IIBB) como un “la madre del problema”. Y enumeró las características de este impuesto que es uno de los más discutidos tanto en Mendoza como en el resto del país.
La dificultad de IIBB según Lazzari es que es “complejo y opaco” al tiempo que forma un “efecto casada, fomenta la corrupción, la inequidad tributaria y la injusticia a la hora de verificar”. Otro punto en contra de Ingresos Brutos son los saldos acumulados que o no se devuelven o llegan tarde. Este es un punto muy reclamado por el sector empresario local que ha solicitado que esos saldos o se acrediten en cuenta o sirvan para pagar impuestos provinciales.
A los impuestos y los IIBB se suma la burocracia no solo con relación al pago de tributos sino en líneas generales debido a las complicaciones existentes, trabas y vueltas que hay para quienes buscan estar al día. En este marco, también mencionó el costo laboral no salarial y la judicialización que existe en este ámbito y que es “incompatible con la creación de empleo y la formalización”. Esto no solo incrementa la informalidad dentro del mercado laboral sino dificultades extra y archiconocidas en la justica.
Costos cotidianos y subterráneos
El peso de los precios en Argentina –que el furor de las compras en Chile muestra a diario- también tiene relación con lo caro que es el financiamiento. Si bien esto podría comenzar a revertirse, el país está muy por detrás en el acceso al crédito lo que atenta contra cualquier emprendimiento. “Hasta 2023 por cada dólar que recibía una empresa argentina en el mundo obtenían mucho más”, comentó Lazzari. Por caso, esa diferencia es de 12 puntos en Estados Unidos, 16 en China y de 9 y 6 en Chile y Brasil, respectivamente. A esto se suma el costo de un “Estado ineficaz” a la hora de proveer servicios de seguridad y educación como los principales.
El primero con un gasto extra para muchas compañías que deben trasladar o asegurar su mercadería y la segunda en función de lo que luego se debe desembolsar para suplir las falencias en el ámbito educativo. Esto no solo se relaciona con la calidad educativa sino que también suma dificultad para conseguir vacantes, problemáticas sociales, etc. Por último, la baja infraestructura de la Argentina es otro costo argentino al igual que el impuesto al candado también es mencionado por Lazzari que lo define como todas las dificultades que posee una empresa privada para abrir una puerta. Y enumera: “mafias privadas, bloqueos sindicales, certificados de buenas relaciones sindicales, candadización de Vaca Muerta y la llamada ley Moyano”, entre otras. “Son pequeñas grandes cosas que suman al precio y que no están en los otros países para poder trabajar”, resumió el economista.
Hacia adelante, una de las advertencias que realizó fue el “cruce de relojes” en el sentido de que el tiempo apremia. Para el Gobierno acelerar la apertura asegura inflación baja, para el sector privado productivo la apertura acelera la necesidad de bajar costos. En el medio y pese a la incertidumbre que puede frenar a muchas empresas, Lazzari recordó que “no hay decisión sin costo” y que quienes están en esta situación deben rezar para que su competidor no tenga miedo. En este sentido fue contundente con relación al temor y al veloz avance de las importaciones: “ 5 días tarda un contenedor de Brasil, 45 días tarda un contenedor de Europa, 90 días tarda un contenedor de China, una fábrica nueva tarda mínimo dos años”.