En el actual contexto económico argentino, las provincias con mejor desempeño relativo —particularmente en exportaciones— son las vinculadas a los tres grandes motores ya mencionados. Se trata de Vaca Muerta (Neuquén), la minería (San Juan, Salta y Jujuy) y el complejo agropampeano. En contraste, presentan un desempeño más débil otras provincias petroleras tradicionales (como Santa Cruz y Chubut) y aquellas con mayor dependencia de fondos nacionales, especialmente en el Norte del país. En Mendoza, la producción de petróleo bajó en enero 11% interanual, según los últimos datos publicados por la Secretaría de Energía de la Nación.
El análisis de la Mediterránea expresó que el efecto derrame en los mencionados sectores más dinámicos no se ha reflejado en otras áreas o más allá de estos. De este modo, el análisis del empleo privado registrado demostró que, si bien existen casos donde este efecto se verifica —como Neuquén que tuvo crecimiento generalizado de puestos de trabajo—, a nivel agregado predomina una caída del empleo. La baja fue de -2,7% entre el tercer trimestre de 2025 y el mismo período de 2023, con una marcada heterogeneidad entre provincias y sectores.
“El informe es muy interesante ya que discrimina y focaliza sobre los sectores más dinámicos”, comentó el economista del Centro y Finanzas de Mendoza (CEFI), Nicolás Aroma. El profesional explicó que el promedio general del empleo es negativo casi 3% debido a que las provincias mencionadas levantan el promedio. De lo contrario, la caída de puestos de trabajo sería mayor. “Las que ganan, ganan mucho y el resto está muy por debajo”, observó Aroma quien mencionó la delicada situación que atraviesan las economía regionales y la mayoría de los sectores, incluida la industria.
En línea, el economista Raúl Mercau, docente de la facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo, valoró muy positivamente el análisis de su colega del Ieral. Agregó que debido a que los datos solo están publicados hasta el tercer trimestre de 2025 habría que ver el impacto de los números del primer trimestre de 2026 que ha sido recesivo en casi todas las actividades. “Las proyecciones del empleo por lo menos en el mediano plazo no parecen ser buenas porque los sectores más dinámicos en términos de crecimiento no son intensivos en mano de obra”, expresó Mercau.
Con relación a nuestra provincia, el especialista agregó que Mendoza perdió 18.000 puestos de trabajo según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) entre el tercer trimestre del 2023 y el cuarto de 2025. “Por ahora no contamos con ninguno de los motores más dinámicos de la economía a nivel nacional”, advirtió Mercau. Sobre este punto, el economista Nicolás Aroma expresó que Mendoza pierde empleo en el sector bienes y en el de servicios. “También en el agro está perdiendo”, advirtió Aroma y observó que la dirigencia debería ver qué hace para que esos sectores dejen de caer.
Desequilibrio laboral entre sectores
Jorge Day expresó que el mercado laboral atraviesa una fase de ajuste, pero que la cifra oculta diferencias significativas entre provincias, con un grupo reducido que logra expandir el empleo y una mayoría que presenta contracciones de distinta magnitud. Es decir que hay una expansión limitada en medio de la caída. Otro informe de la Fundación Mediterránea sobre el mapa nacional de las inversiones en función de los anuncios publicados en medios de comunicación de todo el país destacó la delantera que lleva Neuquén este sentido.
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Fuente: Ieral de la Fundación Mediterránea.
El trabajo realizado por el economista del Ieral, Gerardo Alonso Schwarz, expresó que la industria de Vaca Muerta no solo es de capital intensiva sino que genera una cadena de valor de servicios y construcción con un efecto multiplicador muy relevante a nivel local. En tanto, San Juan es la otra provincia que lidera las inversiones con una proyección total para Cuyo de 27.575 empleos sobre la base de las inversiones anunciadas. “En esta región la minería en San Juan es el factor determinante en la creación del empleo, sumado al aporte de la industria alimenticia (principalmente en San Luis)”, detalló el trabajo.
Con relación a las distintas áreas, el trabajo de Jorge Day expresó que los sectores productores de bienes presentaron una caída en la mayoría de las provincias, especialmente en la industria. Sin embargo, existieron excepciones asociadas a las ventajas comparativas específicas. Neuquén y San Juan mostraron incrementos vinculados a la actividad minera, Tucumán al sector agropecuario y Río Negro a la industria. También se destacaron los casos de Jujuy y Formosa, con crecimiento del empleo agropecuario. Por otro lado, se observa la pérdida del impulso petrolero en aquellas provincias que utilizan la extracción convencional.
A nivel macro la construcción es el más cíclico ya que aparece como el sector de mayor variabilidad. Su comportamiento responde fuertemente al ciclo económico y, en particular, a la disponibilidad de obra pública. En el período analizado, las provincias más afectadas son aquellas con mayor dependencia de fondos nacionales, donde la reducción de la inversión pública impactó directamente en el empleo. “Este sector funciona como un termómetro adelantado del ciclo”, expresó Day. Así, su contracción actual refleja el ajuste en curso, pero al mismo tiempo podría anticipar crecimiento si hubiera un cambio en las condiciones macroeconómicas o fiscales.
Con relación a los servicios, se trata de un sector con una tendencia contractiva en el empleo en la mayoría de las jurisdicciones. Un dato destacado por el Ieral es que en casi la mitad de las provincias, el empleo en comercio creció, mientras que en la otra mitad disminuyó. En el resto de los servicios, la caída es predominante, con algunas excepciones como Neuquén, donde se ven alzas en casi todos los rubros. “Este comportamiento sugiere que el consumo no presenta una dinámica uniforme al tiempo que refleja diferencias en el poder adquisitivo y en la estructura productiva de cada región”, puntualizó el economista Jorge Day.
Contracción general y oportunidades selectivas
Entre los comentarios del informe denominado “Efecto derrame en provincias acorde a la dinámica del empleo privado”, se destacó que el “escenario actual combina contracción agregada con oportunidades selectivas”. El rasgo diferencial es que los cambios en el empleo responden principalmente a factores económicos estructurales más que a fluctuaciones coyunturales. Es decir que la divergencia y los ritmos de los sectores se agrandan cada vez más, lo que impacta en el empleo y profundiza la brecha.
Vaca Muerta: potencial de regalías y energía para Mendoza
En Neuquén, Vaca Muerta ha sido una de las pocas en encadenar a otros sectores productivos.
Por un lado están las áreas vinculadas a las exportaciones y generación de divisas como la minería y el petróleo (sectores transables). Por el otro, las actividades que dependen más del mercado interno y del gasto público como los servicios, el comercio, el turismo y la gastronomía (no transables). De este modo, el nuevo contexto macro ya ha comenzado a cambiar el mapa productivo y de empleo nacional, tendencia que, en palabras de Alonso Schwarz, se consolidará en los próximos años.
El análisis del Ieral sugiere así que que el “efecto derrame” no es automático sino condicionado. Para que los sectores dinámicos generen empleo en el resto de la economía, se requiere un entorno que favorezca los encadenamientos productivos. En ausencia de estos factores, el crecimiento tiende a concentrarse en actividades específicas, con impactos más acotados sobre el empleo total.
Así, los sectores ligados a recursos naturales (petróleo no convencional, minería y agro) muestran mayor capacidad para sostener o generar empleo, impulsados por inversiones, mejoras de productividad y acceso a mercados externos. En contraste, sectores como la construcción y buena parte de los servicios dependen en mayor medida del ciclo macroeconómico local, que no todavía no despega.
En palabras de Aroma, no hay ningún país que pueda vivir solo con tres actividades fuertes como la energía, la minería y el petróleo. Agregó que casi todos las naciones que tienen mucha cantidad de recursos renovables son pobres y que con el suelo que tiene la Argentina se puede ser Australia o Nigeria. “Depende de cómo planifiques los encadenamientos productivos con los proveedores y que la industria local se pueda sumar”, subrayó Aroma. De este modo, para que el derrame sea efectivo, son claves las políticas que incentiven a la industria y la beneficien con el fin de sumarse a los sectores que hoy traccionan la economía.
La expectativa no es buena ya que, según expresó el economista Raúl Mercau, la política del Gobierno actual no tiende a ofrecer medidas de protección para la industria que es la principal generadora de trabajo. De hecho, tanto el presidente como sus principales funcionarios han acusado a los empresarios de no querer salir a competir, algo que no es del todo cierto dado que las condiciones de producción nacional no presentan las mismas exigencias y pagan menos impuestos que quienes producen en otros países. “El efecto derrame se daría a otros sectores si los más dinámicos fueran intensivos en empleo”, expresó Mercau con relación a que si bien las actividades que ganan son altas en salario, no tienen volumen.
Expectativas magras
“En el mediano plazo, no se ve una mejora”, subrayó el docente de la UNCuyo, quien también posee su propia consultora. Desde su punto de vista, no solo la construcción sino también el comercio y los servicios son muy sensibles al ciclo económico y a los ingresos. “Esos sectores se van a recuperar cuando haya una reactivación del salario que hoy está en baja”, sumó el profesional.
Sobre este punto, Aroma observó que en la actualidad el salario es un problema macroeconómico más que un tema relacionado con los derechos laborales. “La caída del salario detona la demanda interna y es un problema de la política económica”, comentó el referente del CEFI. En un contexto de caída del empleo formal y crecimiento de la informalidad laboral, los salarios tienden a decaer. Esto, por no mencionar que los ingresos son una de las anclas de la inflación y los aumentos de paritarias están limitados.
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El futuro del empleo va a depender que repunte la construcción, el comercio y otros servicios.
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La situación actual de empleo y ajustes se enmarca, para Raúl Mercau, en el plan de estabilización propuesto por el Gobierno que se apoya en una restricción de la demanda y del gasto. El objetivo es la baja de la inflación monetaria por lo que hasta que eso no suceda, es probable que las condiciones actuales continúen o se profundicen. “El problema es que la inflación está lejos de comenzar con un cero adelante”, reflexionó el economista. Desde su punto de vista, el esquema de estabilización continuará este año y el próximo con mejoras parciales o puntuales y heterogéneas como hasta ahora. El agravante es que las elecciones de 2027 podrían sumar ruido económico o inestabilidad, lo que también atentaría contra la llegada de un ciclo expansivo generalizado.
En este sentido, para el economista del Ieral Gerardo Alonso Schwarz, el gran desafío pasará por aprovechar el impulso de los sectores más dinámicos y la posibilidad de crear cadenas de proveedores locales. “La disparidad en la distribución de inversiones y su impacto en el empleo subraya la necesidad de políticas públicas que complementen los esquemas de incentivos nacionales”, subrayó Alonso Schwarz quien recordó que hasta el momento solo las provincias con recursos estratégicos se han visto beneficiadas por la política económica.
De este modo, sumó, para las zonas que hoy no se destacan en el mapa de inversiones, las medidas deberían centrarse en la infraestructura logística y la formación de talento humano. Además, tendría que “generar los incentivos fiscales y regulatorios locales que faciliten la radicación de inversiones complementarias a los sectores de mayor crecimiento con el fin de impulsar la creación y modernización de proveedores locales”. En este punto, comentó, es imperativo que provincias y municipios desburocraticen los procesos de radicación y ofrezcan incentivos fiscales locales vinculados estrictamente a la generación de empleo genuino.