El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación de julio de 2026 fue del 2,1%. Aunque la cifra oficial interrumpió una secuencia de tres meses de desaceleración y se ubicó 0,2 puntos porcentuales por encima del 1,9% registrado en junio, el dato reabrió un profundo debate sobre la cifra.
Diversas simulaciones de consultoras privadas demuestran que, si el Gobierno no hubiera decidido dar de baja en enero de este año la canasta de consumo actualizada que estaba planificada para implementarse en 2026, el impacto inflacionario percibido sería todavía más elevado.
El peso de los servicios
La discusión gira en torno a la reforma estadística que planeaba reemplazar la vieja estructura de ponderaciones vigentes (que data de la encuesta de 2004/05) por una canasta moderna basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares.
Esta actualización buscaba reflejar hábitos de consumo más recientes, lo que implicaba una reconfiguración drástica de los pesos de cada componente. El nuevo esquema reducía sensiblemente el peso de los bienes y aumentaba la importancia de los servicios dentro del índice de precios:
Entre las categorías en alza están Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles que trepaba del 9,4% al 14,5% de la canasta. Transporte subía del 11% al 14,3%, Comunicaciones se incrementaba del 2,8% al 5,1%, Educación ascendía del 2,3% al 3,1%, Salud avanzaba del 8,0% al 9,1% y Recreación y cultura crecía del 7,3% al 8,6%.
Mientras que en baja estarían el peso de Alimentos y bebidas con una baja del 26,9% al 22,7%, mientras que Prendas de vestir y calzado caía del 9,0% al 6,8%.
Esta diferencia de ponderación se volvió crítica en julio. Debido a que en dicho mes los servicios avanzaron un sólido 3,1% mientras que los bienes aumentaron un 1,6%, el periodo ofreció el escenario perfecto para testear cómo impacta medir la inflación con una canasta desactualizada.
¿De cuánto habría sido la inflación de julio?
La consultora privada LCG realizó un ejercicio inverso aplicando las variaciones reales de julio bajo la estructura de la ENGHo 2017/18. Según sus estimaciones, la inflación mensual de julio habría trepado al 2,5% (0,4 puntos porcentuales más que el dato oficial de 2,1%).
Este desvío mensual también se traslada al acumulado del año: mientras que la metodología tradicional de 2004 arrojó un acumulado anual de 19,3% hasta julio, la simulación de LCG con la canasta nueva eleva la inflación de 2026 al 21,3%.
Por su parte, la consultora Equilibra arrojó resultados matizados. Si bien estimó que la inflación mensual de julio se habría mantenido en 2,1% con ambas metodologías sin alterar el registro mensual informado por el Indec, sí detectó discrepancias sustanciales en el arrastre anual. De acuerdo con sus proyecciones, la inflación acumulada de 2026 con la canasta actualizada habría alcanzado el 20,5%.