La Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) dio a conocer los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio en Mendoza, que presentó un incremento del 1,8% con relación al mes anterior. A nivel nacional, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación de julio fue de 2,1%, mientras que en junio había sido de 1,9%.
Con el nuevo dato, Mendoza acumula una inflación del 17,7% en los primeros siete meses del año, mientras que la variación interanual se ubicó en el 32,6%. En junio, el acumulado provincial había llegado al 15,6%, por lo que julio sumó 2,1 puntos porcentuales al registro anual.
El dato de julio representa además una leve aceleración respecto de junio, cuando el IPC mendocino había marcado 1,5%. De esta manera, después de la suba registrada en marzo, cuando la inflación llegó al 3,6%, la provincia había encadenado tres meses de desaceleración hasta junio, para volver a mostrar una suba en el ritmo durante el último mes.
Cuánto necesitó una familia mendocina para cubrir la canasta básica
En paralelo, la DEIE difundió los valores de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) correspondientes a julio. Según el organismo, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $596.066,31 para cubrir la canasta básica alimentaria, es decir, el conjunto de alimentos necesarios para satisfacer los requerimientos nutricionales considerados en la medición.
Para cubrir además bienes y servicios no alimentarios, como vestimenta, transporte, educación y salud, el mismo hogar necesitó $1.436.519,82 durante julio. Se trata de una familia tipo 2, compuesta por un hombre de 35 años, una mujer de 31, una niña de 8 y un niño de 5 años.
Canasta Básica Alimentaria
DEIE
En el caso de un adulto equivalente, la CBA alcanzó los $192.901,72, mientras que la Canasta Básica Total llegó a $464.893,15.
Los valores muestran que, respecto de junio, la CBA de una familia tipo 2 pasó de $585.632,78 a $596.066,31, mientras que la CBT aumentó de $1.399.662,33 a $1.436.519,82.
Qué dicen los economistas
Consultado por Los Andes, el economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, explicó que el repunte de la inflación en julio debe analizarse teniendo en cuenta, por un lado, el carácter estacional del mes. Las vacaciones de invierno y el impacto del medio aguinaldo suelen generar una mayor presión sobre los precios en comparación con los meses previos.
Por otro lado, Vargas señaló que continúan los reacomodamientos de precios en distintos bienes y servicios, con especial impacto sobre el salario y la canasta básica de las familias. En este sentido, destacó que algunos rubros registraron aumentos muy superiores al promedio provincial, como Transporte y comunicaciones, que llegó al 4,7%, y Equipamiento y mantenimiento del hogar, con un 3,6%.
El economista remarcó que también Esparcimiento, Educación y Salud tuvieron incrementos por encima del nivel general. “Los rubros más sensibles para el bolsillo de las familias estuvieron por arriba de lo que fue el promedio en nuestra provincia”, explicó.
Según Vargas, esta diferencia entre el IPC general y la evolución de determinados rubros permite observar que el impacto de los aumentos sobre el presupuesto familiar puede ser mayor al que refleja el índice general, especialmente cuando se trata de gastos esenciales o difíciles de postergar.
Por su parte, el economista del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza (CEFI), Nicolás Aroma, consideró que la inflación mantiene un piso que la política económica todavía no logra perforar. “Hay una especie de inflación estructural del 2% mensual, más o menos, que el Gobierno no está pudiendo bajar”, señaló.
Aroma sostuvo que esto ocurre pese a los costos que la estrategia antiinflacionaria implica para distintos sectores de la economía. “Hay un montón de objetivos de política económica resignados o relegados para que la inflación baje y, aun así, la inflación no perfora el 2% o, por lo menos, no lo hace como tendencia”, afirmó.
Para el economista, el dato de julio también vuelve a poner en duda que los meses anteriores hayan marcado una tendencia sostenida de desinflación. “Luego de dos meses en los que la inflación venía bajando, o sea, aumentaba a ritmo menor, vuelve a subir”, explicó. En ese contexto, remarcó que “los salarios viajan por debajo de ese número de inflación” y que las principales anclas utilizadas por el Gobierno siguen siendo el tipo de cambio y los salarios.
Qué se espera para los próximos meses
De cara a los próximos meses, Aroma planteó que uno de los principales interrogantes es cómo romper ese piso inflacionario sin profundizar el costo sobre la actividad económica. “La pregunta es cómo va a hacer el Gobierno hacia adelante para, en primer lugar, romper ese piso y qué otro mecanismo le queda para aumentar una dinámica en la actividad económica que me parece que es lo que la sociedad hoy está pidiendo”, sostuvo.
Además, advirtió sobre las dificultades que puede enfrentar el Gobierno durante el segundo semestre. Según explicó, los seis primeros meses del año tienden a ser más favorables por la liquidación de la sobreoferta de divisas, mientras que “los segundos semestres en Argentina suelen ser más difíciles en ese sentido”.
En este escenario, consideró que el avance del calendario electoral puede sumar presión sobre el mercado cambiario y las tasas de interés. “Cuando se empiecen a tensar las cuestiones electorales ya no va a ser tan simple sostener el dólar o tener más o menos pisada también la tasa de interés”, afirmó. Por eso, señaló que los próximos tres o cuatro meses presentan dificultades para la política económica, especialmente porque “los costos de actividad económica los está asumiendo a todos”.