El crédito es uno de los principales motores de la economía y un reclamo constante por parte del sector empresario que necesita tasas y plazos razonables para invertir, reconvertir o salir de una situación compleja con pagos atrasados o necesidad de refinanciar deudas de todo tipo. Un informe publicado por el Ieral de la Fundación Mediterránea relevó que durante los últimos tres años el crédito al sector productivo se ha expandido un 91% en términos reales a nivel nacional.
Sin embargo, la economía a dos velocidades y la fuerte diferencia entre sectores y provincias marca que el promedio nacional no es representativo en líneas generales. Entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2026, la Patagonia creció 112% y el NOA 107%, otras regiones tuvieron tasas de crecimiento más bajas. Entre las de menor dinámica se registraron el NEA con un 66% y Cuyo con 69%.
Al realizar el análisis a nivel provincial, se destacan por el mayor crecimiento del stock de préstamos productivos provincias como Jujuy, Neuquén, Santiago del Estero, Catamarca y Salta. En contraste, las provincias que han tenido las menores tasas de crecimiento real de créditos productivos son Formosa, San Luis, Chaco, Santa Fe y La Rioja. Mientras las primeras crecieron por encima del 150%, las segundas no superaron el 50%.
Fuente: Ieral de la Fundación Mediterránea.
En este marco, Mendoza se ubicó en el segundo grupo de las que menos crecieron en el sector de empresas. En la provincia, el financiamiento mejoró entre 50% y 75% en los últimos tres años. El panorama, no obstante, posee diversas aristas en un momento en el que la morosidad y las deudas al sector financiero son un problema tanto para las familias como para las pequeñas y medianas empresas. De hecho, desde el Gobierno de Mendoza apuntan a mejorar este tema a partir de incentivos que permitan ofrecer mejores condiciones de refinanciamiento a partir de la exención del impuesto de sellos y la rebaja de la alícuota de Ingresos Brutos.
Poco crédito real
Más allá del relevamiento de la Fundación Mediterránea, otro informe del mismo instituto ha señalado que la coyuntura se describe como una gran paradoja. Por un lado, se intenta revivir la dinámica del crédito. Por el otro, la rienda es más corta que nunca por una economía cada vez menos monetizada. Este trabajo advirtió que a partir de las últimas medidas anunciadas por el Gobierno, la falta de crédito es admitida en cierto modo. Sin embargo, advirtió que las medidas son insuficientes y que la restricción monetaria no las alentará en líneas generales.
En este sentido, Fabián Solís, presidente de la Asociación de Empresarios Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet), señaló que la situación crediticia no ha tenido grandes variaciones en los últimos años. Prueba de esto es que el Gobierno provincial ha puesto foco en paliar la situación de mora por las dificultades que poseen tanto personas como empresas. Aunque el banco Nación ha lanzado líneas competitivas para el sector productivo, la mayoría de las pymes tienen serias dificultades para calificar.
Rubén Palau, integrante de la Asamblea de Pequeños y Empresarios (APYME), coincidió en que el crédito no satisface las necesidades de las pymes. Quienes pueden acceder a un préstamo son las firmas con espalda financiera adecuada como los sectores vinculados a la exportación. Sin embargo, el resto queda fuera de juego y las pymes no pueden acceder a líneas que pueden tener buenas condiciones, pero igual son inaccesibles dentro del contexo. Eso por no mencionar que “al no haber consumo, tampoco es relevante expandirte”.
Desde Monotributistas Asociados de la República Argentina (MARA) remarcaron que desde diciembre de 2023 cerraron unas 25.000 empresas y que las proyecciones privadas anticipan hasta 40.000 cierres adicionales y la pérdida de 500.000 empleos formales hacia fines de 2026. “Hay una caída de consumo que se siente todos los días en la calle. Necesitamos que circule dinero entre los monotributistas y las pymes”, señaló Noelia Villafañe, titular de la entidad.
Situaciones límite
Un informe elaborado por Fidelitas sobre el Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (Índice SERF) destacó que la cantidad de empresas en estado de mora aumentó un 18,7% entre enero y julio de 2026. Este deterioro provocó que el indicador general descendiera de la categoría “Señales Mixtas” a la zona de “Riesgo Elevado”, tras retroceder 6,9 puntos en agosto y ubicarse en 38,3 puntos.
Según la misma fuente, en la actualidad, más de 57.000 compañías operan en situación irregular, cifra que representa casi el 12% de las cercad de 480.000 firmas activas. En síntesis esto equivale a un aumento interanual de la mora del 56,5%. Félix El Idd, CEO de Fidelitas, explicó que la estabilización de las variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en una mejora generalizada para las empresas. La principal fragilidad se concentra en el crédito, con un Índice de Riesgo Crediticio que cayó a 17,8 puntos y que restringe el financiamiento para ventas e inversión.
Sobre este punto, el referente de Apyme, Palau, subrayó que las tasas que da, inclusive el Banco Nación, son muy buenas. Sin embargo, por sí mismo no nos sirve debido a que no tenemos la posibilidad de poder invertir para crecer. Lo que pedimos es para pagar deuda tanto previsionales como fiscales y con diversos proveedores porque verdaderamente estamos en crisis.
En línea, Noelia Villafañe destacó que financiar crédito a monotributistas y pymes no es gasto público sino inversión productiva financiada con ahorro privado. A diferencia de una transferencia de ingresos, que empuja demanda sin generar ninguna contrapartida productiva, “el crédito que llega a un monotributista o una pyme se traduce en más mercadería en la góndola, más insumos comprados, más producción y más oferta de bienes y servicios en la calle”. MARA presentó su propuesta ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado al tiempo que elevó una nota formal al presidente del BCRA.