En ese sentido, introdujo el debate sobre los mecanismos de financiamiento de la infraestructura económica. Según detalló, en la región el 85% de la infraestructura se financia mediante financiamiento y endeudamiento, mientras que otras herramientas, como la emisión de bonos, también ganaron participación en distintos países. Para Badui, Mendoza necesita discutir cómo obtener los fondos para sostener las inversiones y evitar que las obras dependan de decisiones coyunturales.
"Los desafíos por ahí no son saber qué es, hacia dónde se tiene que ir, porque estamos preparados, porque Mendoza en eso tiene mucho capital social construido, sino cómo hacerlo, con qué recursos hacerlo", señaló. También diferenció las obras de infraestructura económica de aquellas vinculadas con servicios sociales, como escuelas, centros de salud y comisarías, que se atienden mediante las rentas ordinarias y el presupuesto estatal.
Otro de los puntos que destacó fue la necesidad de mantener la infraestructura existente. Consideró que la planificación no puede concentrarse únicamente en construir nuevas rutas, sino que debe contemplar el estado de los corredores que ya están en funcionamiento. En ese marco, mencionó las intervenciones en las rutas nacionales 7, 40 y 143, y señaló que algunas de esas vías no recibían inversiones de esta magnitud desde hacía cuatro décadas.
Al referirse a las obras viales, Badui explicó que las intervenciones deben responder a una mirada integral de la matriz productiva y de las necesidades de conectividad de la provincia. Entre los corredores estratégicos mencionó las rutas nacionales 7 y 40, que permiten conectar zonas productivas y plataformas logísticas, entre ellas las de San Martín y Luján de Cuyo. También hizo referencia a los corredores productivos y hortícolas, a las intervenciones previstas en el norte provincial y a la doble vía del Este, que permitirá una salida directa hacia la Ruta Nacional 7.
Para la funcionaria, las inversiones deben sostenerse en el tiempo y responder a una planificación de largo plazo. "Los desafíos por ahí están en cómo hacer que esta inversión que se ha hecho no sea coyuntural y se tenga una visión de largo plazo para que sean inversiones estructurales", planteó. Como ejemplo de articulación entre el sector público y privado, mencionó el trabajo realizado en Malargüe, donde se estableció un plan de intervención que contempla unos 500 kilómetros en el distrito, con participación y apoyo de empresas privadas.
Los principales desafíos para mejorar la eficiencia del transporte de cargas
La estabilidad de los precios obliga a las empresas de transporte a prestar mayor atención a sus costos operativos. Sofía Dibiagi Amorós, miembro del directorio del Grupo Dibiagi, explicó que el objetivo del sector es sostener la calidad del servicio y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia para responder a las necesidades de los clientes.
"El foco está en poder brindar el mismo servicio, no bajar la calidad, pero brindarle al cliente esa eficiencia que está buscando", sostuvo. Según explicó, durante los períodos de alta inflación algunas ineficiencias podían quedar disimuladas por los movimientos de precios. En un escenario más estable, en cambio, cada costo adicional tiene un impacto directo sobre la rentabilidad de las empresas y la competitividad de los productos.
Sofía Dibiagi Amorós destacó la necesidad de mejorar la Ruta 7 ante el tránsito internacional de cargas y el crecimiento de la actividad minera.
Ramiro Gomez
En ese contexto, advirtió que cada kilómetro recorrido de más, las demoras en los pasos fronterizos y los camiones que circulan vacíos repercuten en el precio de los productos exportados y, finalmente, en el bolsillo de los consumidores. Por eso, identificó tres necesidades para mejorar la gestión logística: previsibilidad, medición de datos e inversión en tecnología y profesionalización.
La previsibilidad está relacionada con conocer cuánto tiempo demandará un viaje y poder organizar las operaciones con mayor precisión. "Necesitamos reducir la incertidumbre porque cada kilómetro de más, cada demora que yo tengo, hace que mi viaje sea menos planificable. Yo necesito saber exactamente cuánto va a durar un viaje para poder planificar y generar una organización más eficiente", explicó.
La medición de datos es otro de los aspectos centrales para gestionar los costos y tomar decisiones. "Lo que no puedo medir no lo puedo gestionar", resumió Dibiagi, quien consideró que las compañías necesitan herramientas tecnológicas y equipos profesionalizados para acceder a información actualizada y en tiempo real sobre sus operaciones.
Como ejemplo de las medidas que puede adoptar una empresa para reducir costos, mencionó la ubicación de una base logística en el área metropolitana, donde se concentra buena parte de la demanda y el consumo. Esa estrategia permite reducir viajes, tiempos de traslado, riesgos y emisiones en zonas urbanas. En ese marco, sintetizó uno de los criterios de planificación del transporte: "Dentro de nuestro rubro, el mejor viaje es el que no se hace".
La transformación del transporte también estuvo presente en su exposición. Dibiagi compartió las tendencias que observó durante una feria internacional del sector en Alemania, donde identificó avances en energías renovables, hidrógeno, gas natural licuado (GNL) y electromovilidad. Sobre los camiones eléctricos, advirtió que su incorporación requiere una infraestructura energética capaz de responder a una demanda elevada.
Como referencia, explicó que cargar un vehículo del 20% al 80% de su capacidad en un período de entre 20 y 30 minutos puede requerir alrededor de un megavatio de potencia. "El camión eléctrico efectivamente existe, pero si yo quisiera traerlo acá necesito una red que me provea esa demanda, ese consumo que voy a tener para cargarlo", señaló. Por eso, consideró que el desarrollo de estas tecnologías necesita una estrategia conjunta entre el sector público y el privado, que contemple redes de suministro, alternativas de financiamiento y una incorporación progresiva de energías renovables.
La experiencia de la misión del Clúster Logístico Mendoza a Zaragoza, España, también formó parte del análisis. Dibiagi destacó la continuidad de las políticas de planificación durante 25 años y la existencia de reglas claras para el desarrollo de la actividad privada. Según explicó, esa previsibilidad permite reducir la incertidumbre y ofrecer condiciones para que las empresas proyecten inversiones a largo plazo.
También resaltó la colaboración entre compañías que compiten en el mercado, pero encuentran espacios para trabajar en conjunto y desarrollar proyectos compartidos. Para la representante del Grupo Dibiagi, esa combinación de competencia, cooperación y sinergia empresarial es uno de los aspectos que pueden servir como referencia para Mendoza. En cuanto a la inteligencia artificial, consideró que puede aportar mejoras en trazabilidad, medición de datos y velocidad de respuesta, aunque aclaró que su incorporación debe entenderse como una herramienta complementaria al trabajo de las personas.
La transformación digital de las empresas requiere procesos ordenados, información confiable e integración con proveedores
La incorporación de inteligencia artificial y nuevas herramientas digitales también exige cambios dentro de las organizaciones. Iván Vázquez, gerente de TI Corporativo del Grupo Andesmar, explicó que la empresa ya trabaja con estas tecnologías, aunque remarcó que su implementación debe apoyarse en procesos ordenados y sistemas capaces de brindar información confiable.
"Nosotros estamos convencidos de que los procesos tienen que estar ordenados para después empezar a aplicar y generar valor", señaló. En esa línea, explicó que Andesmar cuenta con proyectos de inteligencia artificial y una hoja de ruta para avanzar en su incorporación, pero que primero necesita consolidar sus sistemas de gestión.
Iván Vázquez, el gerente de TI Corporativo del Grupo Andesmar expuso los avances de la empresa en transformación digital, integración de sistemas e inteligencia artificial.
Ramiro Gomez
Durante 2025 y 2026, la compañía realizó cambios en su ERP, los sistemas comerciales y las herramientas de inteligencia de negocios (BI). Para Vázquez, esas actualizaciones permitieron mejorar la integración de la información y fortalecer los procesos internos. Al identificar el cambio tecnológico más importante, destacó la renovación del ERP, que reemplazó sistemas que tenían casi 20 años de antigüedad y presentaban limitaciones para escalar e integrar las distintas operaciones.
En el caso de Andesmar, la implementación de SAP permitió dar soporte a los procesos de sus principales unidades de negocio: industria, autotransporte y cargas. Vázquez explicó que la actualización de estos sistemas fue una base necesaria para potenciar la tecnología dentro del grupo y avanzar hacia nuevas herramientas de gestión.
Sin embargo, consideró que uno de los principales desafíos de la transformación tecnológica está relacionado con las personas y la cultura organizacional. La resistencia a modificar procedimientos instalados durante años puede dificultar la implementación de nuevas herramientas, incluso cuando la tecnología ya está disponible.
"El mayor desafío es que la empresa, independientemente de su tamaño, de su madurez tecnológica y de su negocio, entienda que hoy los proyectos tecnológicos no son del área de IT, no son del área de tecnología, sino que son del negocio", sostuvo. Para Vázquez, las transformaciones requieren la participación de la dirección, las áreas operativas y los equipos tecnológicos, y no pueden quedar exclusivamente bajo la responsabilidad del departamento de sistemas.
En ese sentido, planteó que los perfiles tecnológicos necesitan comprender mejor el funcionamiento de la compañía, mientras que los equipos de otras áreas deben acercarse a las herramientas digitales. Como ejemplo, mencionó iniciativas comerciales y de marketing que fueron lideradas o compartidas con esas gerencias. "El desafío viene en acercar la tecnología a los procesos y al negocio, entender, y desde el negocio también aggiornarse con la tecnología", explicó.
Además, señaló que la digitalización no debe limitarse a mejorar las herramientas dentro de una empresa. También es necesario avanzar en la integración con clientes y proveedores para que el intercambio de información sea más ágil y permita reducir tareas administrativas.
Entre los proyectos de transformación que lleva adelante el Grupo Andesmar, Vázquez anticipó el lanzamiento de un portal de proveedores durante noviembre de 2026. La plataforma estará integrada al ERP de la compañía y funcionará en la nube para facilitar el intercambio de documentación y automatizar procesos administrativos.
La herramienta permitirá gestionar órdenes de compra y facturas de manera digital, en reemplazo de procedimientos que actualmente requieren intercambios manuales por correo electrónico. El objetivo es reducir los tiempos de gestión y evitar tareas que no agregan valor a la operación. Vázquez explicó que el intercambio de información por correo puede generar demoras y requerir un seguimiento constante entre las partes, por lo que la automatización permitirá agilizar esos procedimientos.
El desarrollo deberá contemplar, además, la diversidad de proveedores con los que trabaja la compañía, desde grandes empresas hasta fleteros. La intención es que la herramienta pueda adaptarse a las necesidades de todo ese ecosistema y mejorar la integración de los procesos de compra y facturación.
La Ruta 7, una prioridad para el transporte internacional de cargas y las obras viales de Mendoza
En el cierre del panel, Sofía Dibiagi Amorós, señaló que la mejora de la Ruta Nacional 7 debería ser una prioridad para la logística provincial. Destacó que el estado del corredor es especialmente relevante ante los daños que pueden provocar los fenómenos climáticos, el aumento del tránsito asociado al desarrollo minero y las necesidades del transporte internacional de cargas. También reconoció las intervenciones que lleva adelante el Gobierno provincial, aunque insistió en que se necesitan obras de infraestructura para garantizar mejores condiciones de circulación.
Por su parte, María Teresa Badui, explicó que la Ruta 7 quedó incluida en la concesión de los corredores nacionales y que la Provincia acercó a las autoridades las necesidades de obras que no estaban contempladas inicialmente como exigencias del contrato. En ese esquema, indicó que el Gobierno mendocino buscará actuar como garante del cumplimiento de las obligaciones de Nación y de las empresas concesionarias, para que las intervenciones se realicen en los plazos establecidos.
Badui también detalló el avance de las obras que asumió Mendoza en corredores de jurisdicción nacional. A través del régimen de extinción de obligaciones entre la Provincia y la Nación, ya fueron reconocidos $122.000 millones, de los cuales $80.000 millones corresponden a las intervenciones en las rutas 40 y 143. Según precisó, a diciembre la Provincia tendrá devengados $36.000 millones por esos trabajos, que continúan en ejecución.
La funcionaria señaló que el Gobierno provincial también mantiene conversaciones para avanzar sobre la Ruta 40, especialmente en el tramo sur, desde Bardas Blancas. La Provincia realizó un estudio para identificar las necesidades y limitaciones de ese corredor y, según adelantó, busca alternativas de financiamiento compartido que permitan concretar las obras. "Es buscar esos mecanismos de fondeo y de financiamiento compartidos que nos permitan avanzar y no caer de nuevo en estas retracciones que ha tenido tan fuerte la infraestructura vial", sostuvo.
Los expositores y el moderador del conversatorio fueron agasajados al finalizar sus presentaciones, en el marco del Foro Logístico de Mendoza 2026.
Ramiro Gomez