La postergación por 90 días que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el jueves para todos los países no modifica parte del vendaval internacional que parece avecinarse. En primer lugar por la incertidumbre que ya se sembró en todo el planeta con relación a lo que pasará con el principal comerciante mundial que es Norteamérica. En segunda instancia porque la guerra comercial entre EEUU y China impactará de un modo u otro en todos, dado el poderío así como la magnitud de lo que venden y compran ambos países. Con un posible encarecimiento para exportar al Norte y la necesidad que tendrán los asiáticos de redireccionar sus productos, China reaparece en el panorama argentino de cara al futuro.
El Observatorio de Complejidad Económica, una web que permite a los usuarios explorar patrones comerciales y comparar el rendimiento económico entre países detalló que el principal producto que Argentina le vende a China es la carne bovina. Del otro lado, lo que más compramos acá no es la ropa ni mucho menos sino los teléfonos. Así aunque Mendoza estaría al margen de este intercambio inicial nadie puede obviar que China es un jugador que afecta a distintos bienes de la economía. Esto porque por un lado es un país altamente tecnologizado que subsidia fuertemente a su industria y, por el otro, debido a que los millones de pobladores podrían convertirse en una gran oportunidad para muchos exportadores.
Mendoza todavía se siente lejos de este país y los principales productos locales no son fuertes en China, pero pueden estar amenazados por este país. En líneas generales y siempre en un largo plazo que es difícil de visualizar en la Argentina, desde el sector del vino ven a Asia como una oportunidad todavía lejana mientras que para la agroindustria podría ser una amenaza si Argentina abre más sus importaciones por un tema de costos. El ajo está en una situación similar –es decir amenazado- si se cae el dumping que hoy China tiene en Brasil y que frena la invasión de este producto, donde el ajo mendocino se exporta en casi su totalidad.
Por otro, la industria podría beneficiarse de algunos productos intermedios al tiempo que determinadas empresas ven a aquel país como una oportunidad de crecimiento. Sin embargo, también es posible que se dé una suerte de invasión de productos chinos que hoy pueden tener alguna restricción que se levante en el futuro. Una empresa icónica en la provincia como IMPSA tiene una historia de importantes contratos en China y –en este sentido- algunas compañías podrían seguir sus pasos. Todo, según solicitan en el sector industrial, si Argentina comienza a equiparar la cancha y los costos locales con los del resto del mundo.
El economista del Ieral de la Fundación Mediterránea del Ieral, Jorge Day, destacó que la situación con Estados Unidos genera incertidumbre y podría traer una recesión mundial o –como mínimo- un fuerte freno de las inversiones por este motivo. Esto, pese a que –como sucedió- se esperaban negociaciones, idas, vueltas y nuevas medidas. El profesional explicó que la pelea principal se da entre Estados Unidos y China por lo que, como ha sucedido, ambos han redoblado la apuesta de los aranceles. “China es el segundo país más grande en la economía mundial por lo que es un gran comprador y vendedor”, explicó Day al tiempo que agregó que la situación impacta más en los países que le venden a este gigante.
“Mendoza le vende poco de manera directa a China”, comentó Day al tiempo que agregó que si los aranceles ahora suspendidos se confirman para la Argentina, el país podría tener una posibilidad con la soja. Esto porque China le compra bastante de este producto a Estados Unidos, pero en nuestra provincia el impacto es mínimo por el momento. Del mismo modo, con relación a los bienes que más llegan desde Asia en general la industria argentina podría estar más afectada que la mendocina. “China tiene la capacidad de hacer una invasión de productos industriales a otros países”, comentó Day.
Por un lado porque la ropa –un producto chino con precios muy bajos- no se produce casi en la argentina. Así, la industria textil local es mínima o artesanal. Por el otro, porque con relación a los productos industriales terminados es importante el servicio de posventa. Por ejemplo, la industria petrolera, minera o vitivinícola que puedan requerir insumos chinos creen importante tener a los vendedores de sus bienes cerca.
Oportunidades
Maximiliano Postigo, China CEO y fundador de WeWine, expresó que todo depende del cristal con que se mire. Y relató: “Al final de la Segunda Guerra Mundial y un país devastado, Italia era el principal fabricante de zapatos y envió sus vendedores a África para ver si podía vender allí su producto. Mientras el primero volvió diciendo que allí no había mercado, el segundo lo hizo con miles de pedidos que recolectó luego de haber mostrados los beneficios de ese producto”. En este sentido, el profesional destacó que los productos argentinos son percibidos en el mundo por su alta calidad pero que, como en el caso de los zapatos, es preciso darlos a conocer.
“Tenemos que salir a pescar todos juntos lo cual es muy complejo porque no estamos acostumbrados”, comentó Postigo quien posee una estrecha relación con Mendoza. El empresario explicó que los productos van a competir con otros del mundo, pero que las características locales son un diferencial a favor. Postigo no fue inocente con relación a la variable precios en la que hoy Argentina está perjudicada por los altos costos en dólares, pero destacó que China es una oportunidad para muchos productos dada la amplitud de este mercado. Un país que crece al cinco por ciento anual y que posee una población de más de 1.400 millones de personas, es tentador para cualquiera que venda algo.
Argentina como productora y elaboradora de alimentos posee una oportunidad importante que podría crecer en medio de este reacomodamiento internacional. “Aceite de oliva, conservas, carne, pollo y hasta vino podrían entrar a este país si nos ocupamos de eso”, observó este empresario argentino que hace 22 años que vive en China y trabaja en los procesos de importación y exportación de compañías en ambos países. Agregó que pronto irá una comitiva de bodegas con el fin de realizar un nuevo acercamiento a este gigante. Hay que recordar que hace años hubo viajes comerciales a China –muchos liderados por los gobiernos provinciales- que luego dejaron de hacerse.
Más allá de cómo se resuelva la situación internacional, el empresario radicado en Shangai observó que todo es muy dinámico como ya se demostró con la postergación de los aranceles y las respuestas de uno y otro lado. En este contexto, expresó que no hay que perder tiempo en el trabajo de posicionamiento del país. “Hay que tomar la valija y comenzar a recorrer”, sugirió el especialista. Así, más allá de lo que finalmente suceda con los aranceles de Estados Unidos a nuestro país, los competidores directos y el folclore alrededor, Postigo señaló que es clave sembrar para el largo plazo en un mercado más que inmenso.
Y ejemplificó que en 2005 Chile firmó un acuerdo de libre comercio con China con el resultado de que en la actualidad no solo son grandes socios comerciales sino que nuestro país vecino exporta cerezas por montos mayores de los que Argentina le vende carne. “Frente a la pregunta de si para las pymes esto es una oportunidad, hay que responder que los lugares que uno no ocupa alguien los va a utilizar”, señaló Postigo. Agregó que tanto las empresas como el país deben mejorar la gimnasia para ocupar esos espacios debido a que no es sencillo exportar desde Argentina y aquí es clave la competitividad y la productividad en líneas generales.
Tal vez con este pensamiento y con la idea de captar turistas chinos y como una acción incipiente, desde la Municipalidad de Mendoza crearon el programa Bienvenido. De este modo, junto a la Cámara de Comercio Argentina-China, se estrenó esta iniciativa que tiene por objetivo la captación de turistas chinos mediante la homologación de comercios adaptados a sus necesidades culturales. El intendente Ulpiano Suárez explicó que los visitantes chinos pueden acceder a las cartas en su idioma a través del escaneo de un código QR. El objetivo es que cada vez más locales gastronómicos se sumen a esta iniciativa
Qué pasa con el vino y el ajo
Daniel Rada, del Observatorio Vitivinícola de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), subrayó que no hay posibilidad de hacer una lectura positiva frente a la guerra de los aranceles. Más allá de la suspensión por tres meses, Rada apuntó que la industria del vino de Mendoza se verá fuertemente afectada ya que si efectivamente se cierra su principal mercado que es Estados Unidos, no será fácil reubicarlos. Desde su punto de vista, China no es una posibilidad en el corto o mediano plazo ya que antes que Argentina y en el caso de buscar vinos el gigante asiático irá a otros mercados. “El principal proveedor de ellos es Australia y detrás está Chile”, puntualizó Rada para quien si bien el mercado chino es voluminoso no es tan grande como lo que hoy implica Estados Unidos para la Argentina.
Por otra parte, tanto desde esta organización como desde Bodegas de Argentina (BA) manifestaron su temor de que si los aranceles vuelven a como estaban antes de la suspensión, Europa buscará otros destinos para su producción. Con un alto nivel de costos y dificultades de competitividad, la bebida nacional argentina podría tener complicaciones para mantenerse en el segmento de precios donde se destaca. Por otra parte, si esto continúa, es de esperar que haya inflación en Estados Unidos con lo que las personas tomarán menos vino que también tendría valores más caros dado los aranceles.
Con respecto al ajo, la situación no es sencilla. Es que este producto se exporta casi en su totalidad a Brasil en donde ahora corre una medida de dumping que todavía está en revisión contra el ajo chino. “En este momento se está dando el proceso de renovación de la tasa antidumping en Brasil y no hay nada seguro aún con respecto a la continuidad del instrumento”, explicó Maximiliano Di Césare, gerente de la Asociación de Productores y Empacadores de Ajo de Mendoza (Asocamen).
Brasil es el principal cliente del ajo mendocino. Si se diera un incremento sustancial en el ingreso de ajo desde China a territorio brasileño nos afectaría, pero antes destruiría por completo la producción aquel país. Hay que recordar que los precios de este producto en China son mucho más bajos que los que se manejan tanto en Argentina (con costos altos) como en Brasil que posee costos más bajos y una moneda recientemente devaluada. Pese a las distintas realidades, ni uno ni otro pueden alcanzar dichos valores.
Política y logística
La logística es una de las principales trabas que puede implicar para pequeñas, medianas y hasta grandes empresas para llegar a China, Postigo explicó que se trata de una variable estándar para la mayor parte del mundo occidental. “Es un valor importante y costoso, claro está, pero puede ser un aspecto que se ‘cancele’ en el mediano plazo”, precisó el empresario. Agregó que hay cada vez más infraestructura para “acortar” las distancias debido a que China ha realizado y realiza grandes inversiones en este sentido. El más reciente es el flamante puerto de Chancay en Perú que facilita la logística con la alternativa de utilizar los puertos del Callao en Perú o el de Valparaíso en Chile. “La logística es compleja, pero empieza a haber soluciones globales que se pueden utilizar”, subrayó Postigo quien sumó que China ha hecho fuertes inversiones en este sentido.
Con relación a las posturars políticas en medio de esta guerra comercial, el empresario expresó que Argentina no tendría que tomar partido ya que no hay razón para este motivo. Agregó que no habrá decisiones inamovibles y que se juega una partida de ajedrez muy compleja. En este marco, para Postigo Argentina tiene que hacer que las cosas pasen y debe hacerlo con inteligencia sin pelearse para poder ocupar espacios. “Creo que el presidente Javier Milei tiene un viaje pendiente a China y sería bueno que lo haga con el fin de apoyar a las pymes interesadas en vender acá”, expresó el profesional. Sumó que más allá de la gran población, se trata de un mercado de 500 millones de personas en la clase media.
Con relación a la invasión de productos chinos, Postigo no cree que pueda suceder en Argentina debido a la buena calidad que poseen sus productos. “Si puede ser que algunas marcas complementen su fabricación con bienes de China u otros países”, sumó el especialista. En coincidencia con Day, explicó que hoy los consumidores viven lo que se llama el seguimiento a la compra y buscan servicios técnicos acordes. “No hay que se naif, pero tampoco pensar que estamos en la misma época de la plata dulce o el deme dos”, comentó Postigo.