Empresas de EE.UU. en Argentina critican el congelamiento de precios y piden un “plan de estabilización”

Alejandro Díaz, CEO de AmCham.
Alejandro Díaz, CEO de AmCham.

La AmCham advierte que la medida no va a funcionar y denunció falta de diálogo. Y advirtió que algunos precios establecidos por Feletti son hasta 50% inferiores a los del 1 de octubre.

La Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham) expresó este lunes su preocupación frente a “recetas artificiales” del Gobierno de Alberto Fernández para el control de la escalada inflacionaria, en una crítica directa contra el congelamiento de precios.

La entidad que representa a decenas de empresas que operan en Argentina y en los Estados Unidos con diversos productos y servicios le encomendó al Gobierno “continuar el diálogo con el sector empresario, en la búsqueda de soluciones consensuadas y aplicando políticas públicas realmente eficientes para combatir este flagelo”.

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”, dijo la Cámara parafraseando a Alberto Einstein. E indicó: “Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones”.

“El principal inconveniente de las personas y los países, es la pereza para encontrar las salidas y soluciones”, agregó la entidad, cuyo CEO es Alejandro Díaz.

Y expresó que normalmente comparte con el Gobierno de Fernández el objetivo de la política pública entablada para garantizar los derechos esenciales de la población y su goce efectivo, resultando un interés prioritario para asegurar el acceso sin restricciones a los bienes básicos, especialmente a aquellos tendientes a la protección de la salud, alimentación e higiene individual y colectiva.

Pero aclaró que la “diferencia se centra en cómo abordar la solución. No se trata de una medida que colabore a luchar contra la inflación, la experiencia de la Argentina y mundial es muy elocuente en cuanto a que los congelamientos de precios no resuelven este problema, muy por el contrario, lo transforma en una bomba de tiempo que tarde o temprano hará eclosión”.

Según AmCham, con políticas como la del congelamiento sólo se logra reprimir precios durante un periodo y luego vuelven a sus niveles de equilibrio. “Con este congelamiento lo que se va a generar es que el arrastre futuro sea de un mayor nivel de precios cuando la medida termine”, dijo la entidad.

Y señaló que resolución 1050/21, que publicó la Secretaría de Comercio Interior, estableciendo hasta el día 7 de enero de 2022 la fijación temporal de precios máximos de venta al consumidor final, para 1.432 productos, “opera exactamente en el sentido opuesto, y no logra resolver los desequilibrios macroeconómicos que dan origen a la inflación”.

La solución es bien conocida y se dará en el marco de un “plan de estabilización que dé señales claras sobre la política monetaria y fiscal”.

La “falta de diálogo”

También dijo que, en situaciones normales, pero más aún en esta crisis pandémica, la industria de alimentos, bebidas, higiene y consumo masivo en general es una locomotora de desarrollo para cualquier plan de reactivación que prevea la dirigencia política.

“Pero nos apena decir que a pesar del esfuerzo realizado por las empresas en enviar sus propuestas (las mismas no fueron tenidas en cuenta o en el mejor de los casos correcciones parciales fueron introducidas. Ejemplo de esto es que muchos de los precios incluidos en el anexo de la resolución no corresponden a los vigentes al 1ro de octubre del 2021, siendo inferiores de hasta más del 50% del valor actual), no fue considerado aun el pedido de generar un espacio de intercambio que permita clarificar las realidades y posibilidades de los distintos sectores o empresas y encontrar en conjunto un acuerdo sostenible”.

Por el contrario, dijo la entidad, los acercamientos realizados hasta el momento reflejan “la falta de voluntad por parte de las autoridades para realizar un acuerdo equitativo y adecuada a la realidad de las empresas”.

“Nuestras empresas buscan mejorar sus productos para que la sociedad consuma más y mejores alimentos, pero estas medidas no contribuyen a la continuidad de la producción y el abastecimiento fluido, debemos encontrar un camino razonable diferente”, dijo la entidad.

Para AmCham, hay que repasar la historia para ver “cuál será la consecuencia primaria” de la medida: los cambios en la situación de los productos en el punto de venta, generando distorsiones en la oferta de los mismos.

Que a una empresa le falte un producto tiene múltiples causas: por razones de la demanda (mayor compra potencial de productos con reducción de precios), o una oferta insuficiente por problemas en la producción, o de rentabilidad negativa, o problemas de operabilidad y logística, o la reorganización de la cadena de distribución, solo para mencionar algunas”, dijo la Cámara.

Y advirtió que “el hilo siempre se corta por lo más delgado”, por lo que las damnificadas volverán a ser las más de 185.000 PyMEs, para quienes el daño en la aplicación de la resolución, puede ser su supervivencia o el cierre definitivo.

Los controles de precios

Según AmCham, otro de los aspectos a revisar en torno a esta medida son sus mecanismos de fiscalización que no sólo intensifican la carga burocrática de las empresas, sino que no dan respuesta a los problemas de fondo.

“¿Por qué no empezamos a pensar en mecanismos de análisis vertical de la cadena de valor, partiendo desde los insumos primarios hasta el precio del producto en la mesa de los argentinos? Quizás si las autoridades analizan la cadena en detalle se podrían identificar los obstáculos reales: costos elevados de logística y distribución, carga impositiva creciente e insostenible, ineficiencias o falta de interés político en la aplicación de mecanismos de control de las operaciones informales, costos incrementales relacionados con la pandemia, entre otros”, dijo la Cámara.

Por último, AmCham dijo que ninguna empresa que pretenda ser sustentable podría establecer un precio, en particular tratándose de bienes de consumo masivo, muy por encima de las posibilidades de compra de sus usuarios y consumidores. E indicó que todos ellos valoran y reconocen sus posibilidades de elegir libremente aquellos productos que desean adquirir basándose en su preferencia, precio y calidad.

“En reiteradas oportunidades AmCham ha señalado los riesgos que se plantean con este tipo de políticas: imposibilitan generar nuevos empleos, limitan las nuevas inversiones, y se crea un ambiente regulatorio hostil, restrictivo e imprevisible”, dijo la entidad.

Y concluyó que es necesario que el gobierno desarrolle políticas de acompañamiento al empleo y la inversión y recree las condiciones para un clima de negocios previsible, en base a las reglas de la libre empresa, siendo este el único camino posible hacia una recuperación sustentable de nuestra economía.

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