10 de octubre de 2014 - 00:00

Ébola: la enfermera española está grave

Teresa Romero, la primera contagiada fuera de África -tras atender a misioneros con el virus- sufre una falla multiorgánica. Su hermano dijo que no hay muchas esperanzas. En Madrid ya hay 14 aislados por presunto contagio, todos del entorno de la enfermer

Ha empeorado el estado de salud de la enfermera Teresa Romero, infectada por el virus del ébola. Medios españoles indican que sufre una falla multiorgánica.

Horas antes su hermano José Ramón confirmaba, tras visitar el Hospital Carlos III donde está internada desde el martes pasado, que tiene problemas respiratorios.

“Una doctora me informó que Teresa empeoró desde ayer y ha tenido que ser entubada. También me dijo que se iba a comenzar a aplicarle un nuevo tratamiento del que no se sabe mucho”. “No hay grandes esperanzas”, reconoció José Ramón.

“La situación clínica de la paciente ha empeorado”, confirmó a su vez la doctora Yolanda Fuentes, del hospital Carlos III de Madrid. Por “deseo expreso de la enferma” la doctora no ofreció más detalles.

Con la confirmación de que Romero empeora gravemente, se sabe que otros dos médicos y una auxiliar de enfermería fueron internados ayer en el área de aislamiento del Hospital Carlos III donde se encuentra la enfermera complicada y su marido, Javier Limón, a quien se le practican análisis para verificar que no se contagió por el contacto de más de diez días con su mujer. Además, hay otros 87 pacientes a los que se le efectúan controles diarios.

El médico Juan Manuel Parra atendió a Teresa durante 16 horas cuando acudió al Hospital de Alcorcón después de estar más de diez días en su domicilio y transitando libremente por la capital española.


Las claves de la enfermedad
La otra internada en aislamiento a partir de ayer es la médica de atención primaria del Hospital de Alcorcón quien también le prestó asistencia.

El enfermero ingresado formaba parte del equipo de profesionales que atendió a los dos misioneros repatriados a España contagiados y que fueron internados en el Carlos III. Ambos fallecieron. En total el número de aislados es de seis.

El doctor Parra atendió a Teresa en las urgencias del Hospital de Alcorcón. Cuando comprobó que tenía un cuadro febril alto, superior al 38,6 grados -que fija el protocolo para poner en marcha el alerta-, astenia, exantema -una erupción cutánea en tronco e ingles-, mialgias y malestar.

“De inmediato ordené su aislamiento en un sector de Urgencias y limité estrictamente los profesionales que podían atenderla. Y eso siempre estando yo presente”, dijo Parra.

Y añadió que Teresa “empeoró en forma vertiginosa” con abundantes diarreas, vómitos y expectoraciones.

El doctor Parra tuvo que ponerse y quitarse el traje de protección en 16 ocasiones. Recién por la tarde se consiguió un traje de mayor protección “pero no era de mi talla. Las mangas me quedaron cortas en todo momento”.

La enfermera Romero se presentó en urgencias del Hospital de Alcorcón, la zona en que vive, en una ambulancia convencional. O sea que quedaron expuestos al contagio el conductor, los sanitarios y quienes estaban en urgencias.

El conductor de la ambulancia y un camillero que acudieron a la vivienda de Teresa para trasladarla al Hospital de Alcorcón, el lunes pasado, fueron informados por la enfermera que podía estar contagiada por el ébola. De inmediato se informó de esta grave situación a las autoridades sanitarias que no hicieron caso de la advertencia.

Por precaución sólo subió al domicilio de Teresa el camillero, que se puso unos guantes, una mascarilla y una bata de papel.

Después descendieron hasta la ambulancia donde había siete personas que querían ser atendidas en el hospital. Toda esta gente estuvo en contacto directo con la enfermera infectada de ébola.

Después de revisar a Teresa, que insistía en su temor de estar contagiada, el doctor Parra solicitó permiso para efectuarle una prueba para comprobar si estaba infectada.

El equipo de enfermeras y auxiliares que ayudan al médico se malprotegió con un traje de nivel 1 cuando lo correcto era uno de nivel 4 que no tenía el hospital. Nadie le informó al médico del resultado positivo del análisis de Teresa hasta que salió la noticia en los medios.

A las 6 de la tarde, el doctor Parra pidió que fuera trasladada al Hospital Carlos III. Pero, una ambulancia convencional con otros seis pacientes tardó en total seis horas en llegar después de medianoche.

Teresa fue trasladada sin ninguna protección y siempre en contacto con el conductor, auxiliares y otros pacientes.

“Es que no hay ambulancias por los recortes”, reveló un chofer. Los recortes de recursos del gobierno han disminuido considerablemnte la calidad de los servicios y los recursos.

En estos años han sido despedidos más de veinte mil médicos, enfermeras y personal, lo que se añade a las penurias de los pacientes.

Comparable sólo a la epidemia de Sida

La epidemia de ébola no tiene precedentes y es el mayor reto desde la que se registró con el sida a comienzos de los años 80, afirmó ayer el director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, Thomas Frieden.

“Este será un largo combate. En los 30 años que he trabajado en la salud pública, lo único parecido a esto ha sido el sida”, afirmó Frieden durante una conferencia organizada por el Banco Mundial en Washington.

“Ahora tenemos que trabajar para que no se convierta en el próximo sida”, advirtió, en referencia a las reiteradas llamadas a la comunidad internacional para que aumente sus esfuerzos para lograr contener el virus en África occidental.

Hasta ahora, los países donantes sólo han aportado una tercera parte de los 988 millones de dólares que Naciones Unidas ha solicitado para luchar contra la enfermedad y lograr que los países más afectados se estabilicen.

Según el Banco Mundial, la epidemía podría provocar daños económicos por valor de U$S 32.400 millones en África Occidental de aquí a finales de 2015.

“A menos que contengamos y frenemos rápidamente la epidemia de ébola, está en juego no sólo el futuro en África Occidental, sino quizás África”, dijo el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim.

LAS MAS LEIDAS