Un reportero gráfico estadounidense y un profesor sudafricano en poder de milicianos de Al Qaeda en Yemen murieron ayer durante una fallida operación de rescate liderada por Estados Unidos. El presidente Barack Obama dijo que autorizó el intento de rescate porque tenía información de que la vida del fotoperiodista corría “peligro inminente”.
Funcionarios estadounidenses creen que los extremistas abrieron fuego contra los dos rehenes y que ambos estaban vivos cuando las fuerzas norteamericanas los sacaron de un edificio en un complejo del grupo y los pusieron en aeronaves. Equipos médicos los operaron de urgencia durante un vuelo corto al barco de guerra estadounidense Makin Island, en la región.
Se cree que el sudafricano Pierre Korkie murió durante el vuelo, mientras que el estadounidense Luke Somers murió en el barco, según altos funcionarios estadounidenses.
Cerca de 40 miembros de las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos participaron en la misión, según los funcionarios estadounidenses. Los equipos de rescate, apoyados por fuerzas terrestres yemeníes, llegaron a menos de 100 metros del complejo en la provincia sureña de Shabwa cuando fueron detectados por los milicianos, por lo que se desató una escaramuza.
Poco antes de la declaración de la Casa Blanca, el jefe de seguridad nacional de Yemen dijo que los milicianos pensaban matar a Somers ayer. El jueves, Al Qaeda en la Península Arábiga subió un video a internet en el que amenazaba con matar a Somers.
El presidente dijo que condena “enérgicamente el bárbaro asesinato de Luke Somers a manos de terroristas de Al Qaeda” y reafirmó que Estados Unidos “no ahorrará esfuerzos para utilizar todos sus medios militares, de inteligencia y diplomáticos para traer a estadounidenses de regreso a casa a salvo, dondequiera que estén”.
Una misteriosa incursión estadounidense el mes pasado había intentado rescatar a Somers, pero resultó que no se encontraba en el lugar, según reconoció el Pentágono el jueves.
Lucy Somers, hermana del fotoperiodista, dijo que agentes del FBI les habían informado a ella y su padre de la muerte de Luke Somers, de 33 años, a las 5 de la madrugada de ayer.
El reportero gráfico había sido secuestrado en Saná en setiembre de 2013.
La noticia del rescate fallido se produjo después de que nueve supuestos miembros del grupo islamista murieran en un aparente ataque de un avión estadounidense no tripulado ayer por la mañana, dijo una fuente de seguridad antes de que se conociera la muerte de Somers.
Un drone (avión no tripulado) atacó al amanecer un supuesto escondite miliciano en la provincia sureña de Shabwa, en el sur de Yemen. Más tarde el sábado, líderes tribales dijeron haber visto helicópteros volando sobre una zona llamada Wadi Abdan en la provincia de Shabwa.
Las autoridades estadounidenses no suelen hacer comentarios sobre su campaña de ataques con drones en Yemen. Las operaciones son muy impopulares en el país debido a las bajas civiles, lo que a ojos de muchos legitima los ataques contra intereses estadounidenses. Al menos seis supuestos milicianos murieron en otro ataque aéreo en la misma provincia el mes pasado.
Antes de la muerte de su hermano, Lucy Somers había publicado un video en internet en el que describía al reportero como un romántico que “siempre cree lo mejor de la gente” y terminó el mensaje diciendo “Por favor, permítanle vivir”.
En un comunicado, el padre del fotoperiodista dijo que su hijo era “un buen amigo de Yemen y el pueblo yemení” y pidió a los extremistas que lo liberaran.
Por su parte, Korkie fue secuestrado en mayo en la ciudad yemení de Taiz, junto con su esposa Yolande. La mujer fue liberada más tarde y devuelta a Sudáfrica. Un grupo no gubernamental, Gift of Givers, ayudó a mediar en su liberación. Personas cercanas al profesor dijeron que los milicianos de Al Qaeda habían pedido un rescate de 3 millones de dólares por su libertad.
Estados Unidos considera que la rama yemení de Al Qaeda es la más peligrosa del grupo, ya que está vinculada a varios atentados fallidos contra territorio estadounidense en los últimos años.
Un "tipo de bien" que retrataba la realidad
El periodista estadounidense Luke Somers quería contar la vida diaria de gente corriente.
El joven de 33 años se fue a Yemen hace dos años con la intención de dedicarse a la docencia. Pero este fotógrafo aficionado, armado de su máquina, comenzó muy rápido a tomar imágenes de las calles de Saná, la capital yemení, mientras que el país era sacudido por una crisis política y episodios de violencia desde las elecciones de 2012.
Fotógrafo freelance para la BBC, trabajaba también para diarios locales, especialmente para el Yemen Times, donde era editor y traductor antes de ser raptado en las calles de Saná hace 15 meses.
Somers decía querer contar las múltiples historias de yemeníes ordinarios, mostrar su vida de todos los días, ya sea en mítines políticos, en un hospital o pasando tiempo con soldados discapacitados.
Sus fotos muestran que no tenía miedo de estar cerca de la acción, mostrando a veces imágenes crudas de víctimas de manifestaciones violentas en Yemen. Contó a la BBC que “el olor de la muerte” permanecía a menudo después de acabar su trabajo.
Somers, que había nacido en Gran Bretaña pero había pasado la mayor parte de su vida en EEUU, había dicho también a la BBC que tenía previsto abandonar Yemen en agosto de 2013, sólo un mes antes de ser secuestrado.
Su hermano Jordan lo describió antes de su muerte como “un tipo de bien”. “Simplemente intenta hacer cosas buenas para la población yemení”, explicaba en un video a comienzos de semana en el que le acompañaba su madre, Paula.
“Nuestros corazones están contigo, te echamos de menos y te queremos. Todo lo que queremos es volverte a ver y tenerte a salvo en nuestros brazos”, dijo ella.
Su asesinato ocurre algunos días después de que Somers apareciera en un video en el cual decía que su vida estaba en peligro y pedía ayuda.