9 de diciembre de 2014 - 00:00

Divididos por la felicidad

La cuarta noche de la Fiesta de la Cerveza convocó a más de 18.000 personas en un Luis Menotti Pescarmona desbordado. Una verdadera fiesta del rock brindada por los ex Sumo.

La jornada del domingo encontró a los mendocinos divididos por la felicidad, en distintos puntos de la provincia la gente se reunía para celebrar algo: el km 0 se teñía de blanco y negro por los festejos de un Gimnasia campeón, mientras que las Leonas se consagraban triunfadoras del Champion Trophy en Mendoza y en el Espacio Verde de Godoy Cruz parecían reunirse todos a festejar: más de 18.000 personas coparon de pie la totalidad del predio, mientras que alrededor de 5.000 escucharon desde afuera lo que fue una nueva presentación de la aplanadora del rock en una jornada cargada de alegría donde no faltó nadie.

Fue el mismo Mollo quien, a poco de abrir el show (que empezó puntualmente a las 23), se encargó de mencionar los motivos de tanta felicidad en tierras mendocinas.

“Mendoza está de fiesta ¿Cuántos penales, eh?”. En clara referencia a la situación de las Leonas, el Lobo  y tanta alegría que se desparramaba de punta a punta en la cara de todos los que pisaban el césped del lugar con sus distintas camisetas (de rock, hockey y fútbol).

Un recital que, como es habitual en Divididos, arrancó con todo desde el primer minuto haciendo delirar a una multitud con un set inicial de temas que incluyó una versión de “Tengo” (Sandro) y que culminaría con “Hombre en U”, para luego dar lugar a una pausa realizada por  Ricardo Mollo, quien en un gesto aplaudido por la multitud, pidió a los padres de una nena que se había perdido que se acercaran a buscarla al escenario. “Acá está Celeste que espera por sus padres para que la vengan a buscar, vamos a esperar un poquito y después le vamos a dedicar ‘Amapola”.

Otro momento alto de la noche fue cuando  el frontman de La Aplanadora le dedicó “Spaguetti del rock” a un amigo mendocino, maestro de escuela en Godoy Cruz. Luego vinieron los clásicos “Ala Delta”, “Qué ves”, “Par mil”, “Nene de antes”, “Elefantes en Europa”  y “Sucio y desprolijo”, tema que convirtió al Espacio Verde godoycruceño  en un pogo gigante para que los fanáticos no pararan de saltar.

Hubo tiempo para que Mollo recordara a “los que nos cuidan desde arriba” (en referencia a Luca Prodan) e improvisara un solo de guitarra con una zapatilla que le tiraron desde el público. Arnedo no se quedó atrás e hizo delirar a todos con lo que prácticamente fue una clase de slapping popping (técnica armónico-percutiva utilizada en el bajo) que duró varios minutos.

Tampoco  perdieron la oportunidad para convidar a las casi 20.000 personas que celebraban la fiesta del rock con una copa de vino. “Salud, con la sangre de Mendoza, por ustedes” dedicó Mollo en su brindis.

Ya cerca de la 1 de la mañana los Divididos advirtieron: “Prepárense que acá va ha haber un pogo gigante” y ofrecieron metal y carnaval con “Rasputín”, “Nextweek” y “Crua chan”.

Una noche en la que, entre tanta felicidad mendocina, no hizo falta tocar “El 38” para demostrar que en el Oeste está el agite.

La previa

En lo que fue la antesala rockera de una noche que culminó con los ex Sumo, se presentaron los locales Alicia (el punto más fuerte de la jornada), La Vaina de Shuan, Furia, Inflamables y los liderados por Canario Vilariño: Chancho Va, que levantaron al público con temas como “A matar”, “Shalom”, “Cinco falanges” y una versión de “Vencedores vencidos”, entre otros.

LAS MAS LEIDAS