La Policía turca detuvo en la madrugada de ayer a Abdulkadir Masharipov, el presunto terrorista del ataque a la discoteca “Reina” la madrugada de Año Nuevo, que dejó 39 muertos -en su mayoría turcos y turistas de países árabes- y 35 heridos.
La Policía turca detuvo en la madrugada de ayer a Abdulkadir Masharipov, el presunto terrorista del ataque a la discoteca “Reina” la madrugada de Año Nuevo, que dejó 39 muertos -en su mayoría turcos y turistas de países árabes- y 35 heridos.
El delegado del gobierno turco en la ciudad de Estambul, Vasip Sahin, contó ayer a la mañana, según varios cables de agencias, que el detenido es “un terrorista muy bien entrenado” que habría confesado su crimen.
Sahin dijo también que las huellas dactilares del detenido concuerdan con las encontradas en el lugar del atentado. Masharipov habría luchado junto a los talibanes en Afganistán y en las filas del Estado Islámico (EI) en Siria antes de ser enviado a Turquía para atentar.
Tras 17 días de redadas y decenas de detenciones -algunas fallidas de personas que fueron puestas en libertad a los pocos días-, Turquía anunció haber dado con el hombre del EI que ensangrentó la fiesta de Año Nuevo.
Para la operación de su detención, la Policía movilizó a casi 2.000 hombres y contó con la ayuda de los servicios secretos, según la televisión pública TRT. Masharipov vivía escondido en un departamento alquilado por un ciudadano de nacionalidad kirguiza, que también fue detenido.
Las fotografías de la redada, difundidas por medios turcos, mostraban a un hombre de pelo oscuro con la cara magullada y manchas de sangre en la camiseta, al que alguien agarraba por el cuello. La televisión dijo que el agresor se había resistido a la detención.
Nacido en 1983 y de nacionalidad uzbeka, Masharipov, que habla cinco idiomas, fue detenido en el barrio estambulí de Esenyurt junto a cuatro cómplices -tres de ellos mujeres- y llevaba encima 197.000 dólares en efectivo, una suma desorbitada para las cantidades que la Policía turca -y sus homólogas europeas- suelen encontrar a los terroristas detenidos.
La detención de Masharipov es además una de las raras veces que un cuerpo de Policía consigue detener vivo a un miembro del EI sospechoso de cometer un atentado en el extranjero.
En otras ocasiones, como tras los atentados de París y Bruselas, los terroristas cometen atentados suicidas y disparan a las fuerzas policiales, que terminan por abatirlos ante el riesgo de detenerlos vivos.
El primer ministro Binali Yildirim explicó así la importancia de haber arrestado vivo a Masharipov: “Es importante que lo hayamos capturado porque a través de ello sabremos qué fuerzas y organizaciones están tras el ataque”.
Con Masharipov cayeron tres mujeres -una somalí, una senegalí y una egipcia- y un hombre iraquí. La Policía también encontró tarjetas telefónicas, dos drones y pistolas de fogueo.
El ataque de Año Nuevo contra la discoteca “Reina” fue el último de una larga lista de ataques en Turquía durante el año pasado, que dejaron más de 400 muertos, principalmente a manos del EI o de la rebelión armada kurda.
El EI reivindicó el atentado de Año Nuevo como venganza por la intervención militar turca.
Con esposa e hijos, para despistar
Los medios turcos indicaron que el yihadista fue encontrado con su hijo de cuatro años, pero el gobernador afirmó claramente que el niño no estaba presente durante la operación policial.
Además de los 2.000 policías movilizados en esta operación, hubo cientos de efectivos de inteligencia como apoyo.
La policía acudió a 152 direcciones y detuvo a 50 personas.
La captura del extremista fue resultado de una redada lanzada conjuntamente por la policía y los servicios secretos turcos MIT. La policía tenía ubicado al sospechoso desde hacía tres días, pero prefirió mantenerlo bajo discreta vigilancia para observar sus contactos y movimientos.
Varios medios de prensa afirmaron también que el presunto agresor se había instalado en noviembre en Konya, en el centro de Turquía, con su esposa y sus dos hijos a su regreso de Siria, para no despertar sospechas.
AFP
Atentado de Año Nuevo, en plena ofensiva militar
El atentado de Año Nuevo en la discoteca de Estambul fue perpetrado mientras el ejército turco intentaba tomar la ciudad de Al Bab, un bastión del EI en el norte de Siria, donde Ankara había lanzado una ofensiva contra los yihadistas y las milicias kurdas.
En su comunicado de reivindicación, el EI acusó a Turquía, un país de mayoría musulmana, de haberse aliado con los occidentales, en alusión a la participación turca en la coalición internacional, liderada por Washington, que combate a los yihadistas en Siria y en Irak.