Marko Arnautovic llega al cruce de hoy contra Argentina como el máximo goleador histórico de Austria. A sus 37 años, el delantero del Estrella Roja lidera a un equipo que regresó a la cita mundialista tras casi tres décadas de ausencia, cargando con una carrera de talento, récords de longevidad y anécdotas insólitas.
El atacante rompió marcas de veteranía en el debut frente a Jordania, convirtiéndose en el jugador de mayor edad en disputar y marcar para su país en un Mundial. Pese a comenzar como suplente, su ingreso cambió el ritmo del encuentro y aseguró puntos fundamentales para la escuadra de Ralf Rangnick antes del duelo en Dallas.
De los escándalos europeos a la disciplina familiar
La trayectoria de Arnautovic estuvo marcada por la etiqueta de "bad boy" durante casi dos décadas. Durante su etapa en el Inter de Milán, llegó tarde tres veces en un mismo día, lo que llevó a José Mourinho a definirlo como un hombre con mentalidad infantil. También protagonizó incidentes fuera de la cancha, como peleas con sus propios compañeros y detenciones policiales por exceso de velocidad donde llegó a alardear de su fortuna ante los oficiales.
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Marko Arnautovic, capitán de Austria y autor del último gol del 3 a 1 ante Jordania.
EFE/ Miguel Gutiérrez
El giro drástico en su conducta respondió a la paternidad. El delantero confesó que cambió su mentalidad para evitar que su hija leyera noticias sobre él y pensara que su padre estaba loco. Para domar su temperamento ante las provocaciones, su esposa Sarah ideó un entrenamiento casero que consiste en pellizcarse constantemente para que se acostumbrara a no reaccionar con pérdida de calma ante los defensores rivales.
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Arnautovic, campeón en el Estrella Roja de Belgrado.
Su presente en el Estrella Roja de Belgrado responde a una lealtad profunda. Rechazó ofertas de mercados mucho más poderosos para cumplir la promesa que le hizo a su mentor, Siniša Mihajlovic, antes de que este falleciera. Hoy, con 48 goles en 134 partidos, Arnautovic es la principal amenaza para el arco de Emiliano Martínez en un escenario mundialista donde Austria no competía desde 1998.