La emoción todavía estaba a flor de piel. Godoy Cruz acababa de protagonizar una victoria inolvidable frente a Almirante Brown, con un gol agónico de Diego Viera que desató la locura en el Feliciano Gambarte y le permitió conseguir el pasaje a la final de la Primera Nacional. En medio de los festejos, Pablo de Muner no ocultó su felicidad y destacó el trabajo colectivo, la identidad futbolística y la humildad de un grupo que supo levantarse de los momentos difíciles. “Estoy feliz, muy contento con este grupo, porque adoptó la postura del trabajo y creo que eso nos empezó a traer hasta acá. No es casualidad, lo logramos entre todos y todavía nos queda un paso más”, expresó el entrenador, visiblemente emocionado por el objetivo conseguido.
El técnico sabe que la clasificación merece un festejo especial. No es para menos, después de una temporada de reconstrucción, esfuerzo y mucho trabajo. Sin embargo, también dejó en claro que la celebración tendrá un límite, porque todavía queda el desafío más importante: la final por el ascenso. “¿Cómo no vamos a festejarlo después de todo el sprint que hicimos? Pero todavía no hemos logrado nada. Ahora hay que meter la mente en la final y prepararnos para enfrentar a un gran rival”, aún emocionado el DT.
Godoy Cruz logró un triunfazo que lo puso de cabeza en la primera final del Ascenso.
Prensa Tomba
El entrenador también hizo hincapié en uno de los aspectos que considera fundamentales para explicar este presente: la identidad que consiguió construir el equipo. La manera de trabajar, la calidad de los entrenamientos y el compromiso de los futbolistas fueron factores determinantes para transformar a Godoy Cruz en uno de los protagonistas del campeonato.
“La humildad del equipo y la calidad de los entrenamientos fueron creciendo cada vez más. Este grupo disfruta del día a día. Ahora hay que bajar un poco la espuma, festejar, pero sabiendo que nos queda un pasito más”, remarcó.
Una identidad que se construyó desde el trabajo
Consultado sobre el mensaje que les transmitió a sus jugadores cuando el objetivo parecía lejano, De Muner puso el foco en la fortaleza colectiva y en la personalidad que adquirió el equipo para afrontar los momentos de mayor tensión.
“Lo más importante fue la manera de trabajar que fue creando el grupo, la forma de jugar y la identidad. En los momentos más tensos del partido demostramos que tenemos una identidad muy marcada. Es muy difícil hacer lo que están haciendo estos pibes. Es todo muy bueno”, destacó.
El recorrido no estuvo exento de dificultades. Godoy Cruz atravesó resultados adversos, golpes deportivos y momentos en los que parecía complicado llegar a esta instancia. Sin embargo, el entrenador encontró en esas experiencias una explicación para la madurez que mostró el equipo en el tramo decisivo.
Martín Pino volvió a arrodillarse en el césped del Gambarte y elevó sus manos al cielo para agradecer. El goleador del Tomba celebró así un nuevo momento de felicidad junto al pueblo tombino.
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El empate, un mazazo y la aparición de Viera
La definición frente a Almirante Brown tuvo todos los condimentos. Cuando el Tomba parecía tener el triunfo asegurado, Pedro Velurtas convirtió el empate a los 90 minutos y sembró la incertidumbre en el Gambarte. La final parecía escaparse, pero apenas un minuto después apareció Diego Viera para cambiarlo todo con un cabezazo inolvidable.
De Muner reconoció el impacto que significó el gol visitante, aunque también valoró la capacidad de reacción de sus dirigidos.“El empate fue un mazazo. Nosotros podríamos haber liquidado el partido, pero no pudimos hacerlo. Sin embargo, hay algo de mística en todo esto. Si había alguien que necesitaba hacer un gol era el capitán, Diego Viera. El fútbol es esto: no bajar los brazos y jugar hasta el final”, reflexionó.
El entrenador también destacó que la clasificación no fue producto de la casualidad. Detrás de esa última pelota que terminó en la cabeza del capitán hubo preparación física, táctica y mental, además de un grupo que aprendió a sobreponerse a las adversidades.
“Nosotros no dejamos nada librado al azar. Trabajamos lo físico, lo táctico y lo mental. Este grupo maduró mucho y los golpes que tuvo a lo largo del año le dieron experiencia para superar este tipo de situaciones. Incluso el azar empezó a estar de nuestro lado”, explicó.
La final ya está en la cabeza
Con el objetivo de llegar a la definición cumplido, Godoy Cruz tendrá algunos días para recuperar futbolistas y preparar el partido más importante de la temporada. De Muner valoró ese tiempo de trabajo y anticipó que el plantel afrontará la final con la misma seriedad y compromiso que mostró durante todo el campeonato. “Está bien tener unos días para recuperar jugadores de buena manera. No tuvimos expulsados ni amonestados y llegamos bien. Vamos a preparar el partido con la seriedad que corresponde”, señaló.
La Bodega todavía disfruta de una de esas victorias que quedan grabadas para siempre. El gol de Viera, el desahogo de los hinchas y la clasificación a la final forman parte de una noche inolvidable.
Pero De Muner no quiere que la emoción haga perder de vista el objetivo. El Tomba está a un paso de volver a Primera y su entrenador lo sabe. Por eso, entre la felicidad y la cautela, dejó un mensaje que resume el momento del equipo: todavía falta un último esfuerzo. La ilusión está intacta y Godoy Cruz va por todo.