Lo que puede generar un gran logro en la motivación de un equipo es, en buena medida, impredecible. Lo cierto es que Independiente Rivadavia, desde que se propuso como objetivo la Copa Argentina y luego la ganó, no ha parado de sumar.
El equipo de Alfredo Berti atraviesa su mejor momento desde el ascenso gracias a buenos resultados, funcionamiento sólido y una convicción que se consolidó tras la Copa Argentina. Con puntaje ideal, es el mejor de la Liga Profesional.
Lo que puede generar un gran logro en la motivación de un equipo es, en buena medida, impredecible. Lo cierto es que Independiente Rivadavia, desde que se propuso como objetivo la Copa Argentina y luego la ganó, no ha parado de sumar.
El reconocido entrenador de vóley Julio Velasco sostiene que la mentalidad ganadora se construye ganando. El presente del equipo que conduce Alfredo Berti es una clara muestra de esa teoría, apoyada en la convicción, el trabajo sostenido del cuerpo técnico y la confianza de los jugadores, algo que se refleja dentro del campo.
Quizás la Lepra no jugó su mejor partido ante el recién ascendido Estudiantes de Río Cuarto, pero le sobraron argumentos para ganarlo. Dominó incluso sin manejar la pelota, no sufrió y nunca estuvieron en riesgo los tres puntos.
Independiente transmite sensaciones claras: es un equipo contundente, dominador y ganador, que parece no estar en riesgo aun cuando comienza abajo en el marcador. Ganó sus cuatro presentaciones en el torneo y, contando el cierre del año pasado, acumula ocho partidos sin conocer la derrota.
A dos años y cuatro meses del ascenso a Primera División, y luego de haber estado seriamente comprometido con el descenso, hoy Independiente Rivadavia es el mejor equipo del campeonato. Nada de esto es casualidad.
El equipo supo construir una columna vertebral sólida en lo deportivo, pero su verdadera plataforma está en la conducción de Alfredo Berti.
El DT rosarino, de perfil bajo y mensaje claro, sostiene que se lleva bien con sus futbolistas y que no tiene conflictos con ellos. Su idea es simple, directa y el equipo la interpreta.
Berti siempre vuelve a lo esencial: los jugadores y el trabajo, sin excusas. El equipo funcionó como lo planteó, más allá de las necesidades del rival, y mantiene el respeto por todos, una de las claves de este plantel.
Independiente cuenta con un delantero de jerarquía como Sebastián Villa, cuya presencia impone respeto. El colombiano, que estuvo cerca de emigrar, no solo es el capitán sino que demuestra su categoría dentro del campo y su agradecimiento. “Independiente Rivadavia y Mendoza me abrieron las puertas y siempre voy a estar agradecido. Hoy estoy enfocado en la Lepra”, expresó el delantero luego de la victoria.
Más allá de su figura, el equipo dejó en claro que no es Villa-dependiente y que puede sostenerse aun sin su presencia.
A eso se suma Matías Fernández como conductor del mediocampo (viene de la B Metropolitana), una defensa sólida con Studer, Osella y Costa, y la seguridad del arquero Bolcato, surgido de las inferiores del club. En todos se nota con claridad la mano del cuerpo técnico.
Tras el triunfo, el Gringo Berti destacó la dificultad del encuentro y la importancia de la paciencia: “Fue un partido difícil, había que tener paciencia, estar bien parados, bien ordenados y aprovechar las ocasiones que íbamos a tener. Estamos satisfechos por el andar del equipo, sabiendo que esto recién comienza y que nos motiva a seguir progresando”.
También subrayó la paridad del fútbol argentino y el respeto por el rival: “Sabíamos la necesidad que tenía Estudiantes, que el fútbol argentino es muy parejo y que cualquiera le puede ganar a cualquiera. Con el apoyo de su gente iba a ser duro, pero tuvimos tranquilidad y golpeamos en los momentos justos”.
El entrenador explicó la lectura previa del partido y el desarrollo táctico: “Fue un encuentro muy táctico, con mucha tarea en el medio y por los costados. Los dos equipos nos jugábamos cosas importantes”.
Además, valoró el control del juego y el trabajo defensivo: “En el segundo tiempo controlamos el juego hasta convertir, tuvimos la posesión y tratamos de ser contundentes. Después entró un jugador de jerarquía como Ábila y lo controlamos bien en la zona defensiva”.
Los números respaldan el gran presente de Independiente Rivadavia y lo sostienen como el mejor equipo del campeonato. Un presente que habla de un proyecto serio, un proceso claro y una idea que, a dos años y medio del ascenso, hoy encuentra su mejor versión.