25 de marzo de 2014 - 23:11

Denuncias contra Petrobras ponen en aprietos a Rousseff

Sospechan de sobornos y compra sobrevalorada de una refinería.

Sospechas de sobornos y polémica por la supuesta compra sobrevalorada de una refinería han puesto en aprietos a la gigante estatal brasileña Petrobras, complicando no sólo al gobierno sino a la propia presidenta Dilma Rousseff en pleno año electoral.

La oposición brasileña en el Congreso, liderada por la Social Democracia Brasileña (PSDB), sus principales rivales políticos, busca crear una comisión de amplios poderes que investigue la millonaria compra de una refinería en Pasadena, Estados Unidos.

Esta propuesta ha sido respaldada por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, del mismo partido, que antes se había opuesto a esa posibilidad.

El caso también está en la justicia que, según la prensa, no ha descartado citar a los miembros del consejo directivo de Petrobras que participaron en aquella decisión de compra, incluida Rousseff, que lo lideraba. Paralelamente, una comisión de la Cámara de Diputados investiga acusaciones de millonarios sobornos a funcionarios de Petrobras por parte de la holandesa SBM Offshore, para obtener contratos de alquiler de plataformas petroleras.

Además, aunque no es un hecho ligado directamente a Petrobras, la semana pasada la policía detuvo al exdirector de Refinación y Abastecimiento de la empresa, Paulo Roberto Costa, acusándolo de tener vínculos con una organización de lavado de dinero desde la consultora que creó cuando dejó el cargo. En el 2006, Rousseff, ex ministra de Energía y Minas de Luiz Inacio Lula da Silva, lideraba el consejo directivo de Petrobras, que autorizó pagar a la belga Astra Oil 370 millones de dólares por el 50% de una refinería en Pasadena, Estados Unidos.

Según reveló el diario O Estado de Sao Paulo, Astra Oil había comprado esa planta un año antes por 42,5 millones de dólares. La cosa se agravó cuando, dos años después, Petrobras se vio obligada a comprar la otra mitad de la refinería, porque una cláusula en el contrato lo obligaba a hacerlo si había desacuerdo entre los socios.

Así, tras perder un arbitraje, Petrobras terminó pagando 1.180 millones de dólares por el total de la planta, con intereses y multas.

LAS MAS LEIDAS