“Yihadi John", blanco de una operación en Siria, parecía un muchacho londinense común y corriente hasta el día en el que se transformó en el verdugo del Estado Islámico (EI) que decapitaba a los rehenes occidentales. Mohammed Emwazi nació en Kuwait el 17 de agosto de 1988 y creció en el oeste de Londres, en North Kensington, un barrio cercano a Notting Hill que no tiene nada que ver con los guetos a los que se suele atribuir la radicalización de muchos jóvenes musulmanes.
Licenciado en informática por la Universidad de Westminster y aficionado al club de fútbol del Manchester United, quienes conocieron al veinteañero londinense Emwazi hablan de un muchacho amable y simpático.
En cambio, quienes tuvieron la desgracia de cruzarse con él en Siria, lo describen como “frío, sádico, y sin piedad”, en palabras de un rehén de Estado Islámico.
Emwazi viene de un hogar de clase media, tiene dos hermanas y un hermano, su padre tiene una empresa de taxis y su madre es una ama de casa. Se fue a Siria en 2012, donde se ganó el apodo de “Yihadi John” (John el Yihadista), en alusión a John Lennon y a un grupo de yihadistas británicos a los que se conocía como “The Beatles”.
Con su distintivo acento inglés, cuchillo en mano y con una máscara negra que sólo permitía verle los ojos, lanzaba sus proclamas antes de cortar la cabeza de los rehenes en los videos del grupo Estado Islámico.
Se cree que es el responsable de los asesinatos de los periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff, y los cooperantes británicos David Haines y Allan Henning y estadounidense Abdul Rahman Kassig. También apareció en videos con los rehenes japoneses Haruna Yukawa y Kenji Goto antes de que fueran asesinados.