Las balas que el 22 de noviembre de hace medio siglo mataron a John Kennedy escribieron, a su modo, un pedazo sangriento de la historia moderna. Pero también borraron parte de esa historia: ¿quién lo hizo? ¿Por qué?
Las balas que el 22 de noviembre de hace medio siglo mataron a John Kennedy escribieron, a su modo, un pedazo sangriento de la historia moderna. Pero también borraron parte de esa historia: ¿quién lo hizo? ¿Por qué?
De los cuatro presidentes de Estados Unidos asesinados durante su gestión, Kennedy fue el único matado a distancia, sin que el tirador fuese inmediatamente identificado. Abraham Lincoln fue muerto en 1865 por un fanático, John Wilkes Booth; James Garfield lo fue en 1881 por Charles Guiteau, un abogado; William Mc Kinley, en 1901, por el anarquista León Czolgosz. Todos usaron revólveres y corta distancia.
El de Kennedy es el único caso en el que el presunto asesino, Lee Harvey Oswald, se fue tranquilamente del sitio donde hizo los disparos, fue identificado por sus compañeros de trabajo en el Depósito de Libros de Dallas como el eventual tirador y capturado en un cine después de asesinar al policía J.D. Tippit, otro crimen que jamás fue del todo esclarecido.
Oswald habló poco. Lo poco que dijo, se entendió con claridad: "I'm a patsy" , "Soy un títere" . No pudo decir mucho más porque dos días después fue asesinado por Jack Ruby en el sótano del Departamento de Policía de Dallas. Ruby era un hampón que regenteaba un club nocturno y tenía buenos contactos con la policía local.
Los primeros en poner dudas sobre la responsabilidad de Oswald fueron los propios investigadores del asesinato. Dijeron que Oswald había disparado, y acertado, tres balazos contra el presidente con su rifle Mannlicher Carcano con mira telescópica. Primera duda: la secuencia de los disparos, unos ocho segundos, hace casi imposible que un solo hombre pueda disparar, correr el cerrojo del fusil apuntar y volver a disparar, repetir la maniobra y disparar por tercera vez a un blanco pequeño y en movimiento: la cabeza de Kennedy. Oswald había sido, además, un deficiente tirador en el cuerpo de Marines.
Segunda duda. Una vez establecidos los tres disparos y los tres aciertos, apareció un testigo, James Tague, que dijo que una bala había dado en el cordón de la vereda donde él esperaba el paso de la caravana presidencial y que un pedazo de piedra lo había herido en la mandíbula.
Oswald, entonces, había fallado un tiro. Quedaron dos balazos a distribuir entre los heridos en el Lincoln presidencial, Kennedy y el gobernador de Texas, John Connally. Así nació la teoría de la "bala mágica" , un proyectil que hiere a Kennedy en la espalda, sale por su garganta, atraviesa el asiento delantero, hiere a Connally en el hombro, sale, se desvía, lo hiere en la muñeca, se desvía otra vez, lo hiere en el muslo? y es recuperada intacta en el piso del auto.
Las teorías conspirativas llegaron hasta Fidel Castro, basadas en un viaje previo al asesinato que Oswald hizo a México, tal vez para viajar a Rusia vía Cuba. Pero no es seguro que el Oswald de México sea el mismo que anduvo por las embajadas de Cuba y la URSS de ese país.