Opositores venezolanos bloquearon ayer calles en distintas ciudades del país para promover lo que llaman su ofensiva final contra el presidente Nicolás Maduro: un plebiscito que realizarán el domingo contra la Asamblea Constituyente convocada por el mandatario.
Con cuerdas, vehículos y barricadas de árboles y basura, grupos de opositores participaron en el “gran trancazo” de diez horas, para aumentar la presión contra el gobierno e impulsar la consulta.
“Este pueblo está decidido a continuar la lucha por la libertad. El domingo será el acto de desobediencia civil más importante de la historia de Venezuela”, declaró Freddy Guevara, vicepresidente del Parlamento, de mayoría opositora, en un bloqueo en el este de Caracas.
Al margen del poder electoral, al que acusa de servir al gobierno, la oposición realizará un plebiscito simbólico confiada en mostrar un rechazo masivo a la Constituyente convocada por Maduro, según denuncia para perpetuarse en el poder.
Animados con la excarcelación el sábado de su líder Leopoldo López, ahora bajo arresto domiciliario, los opositores dicen que seguirán en la calle contra la Constituyente, por la liberación plena de 431 “presos políticos” que dicen hay en Venezuela y por la salida de Maduro.
“Lo de Leopoldo es un paso, tenemos que seguir por todos los presos y hasta que haya elecciones generales. Este gobierno nos quiere matar de hambre. El domingo verá que no tiene gente. Aquí no hay miedo”, dijo Miguel Vielma, universitario de 18 años.
Pero el gobierno afirma que nada ni nadie detendrá la Constituyente, cuyos 545 asambleístas serán elegidos el 30 de julio. En todos los estados del país, miles de oficialistas, vestidos de rojo, participan este lunes en mitines de campaña.
“No queremos más guerra, no queremos una Siria (...) podemos estar molestos con la revolución por ciertas cosas que no están funcionando, pero todo el pueblo chavista tiene que votar”, dijo Steven Márquez, en uno de esos actos.
En otra concentración, la esposa de Maduro, Cilia Flores, candidata a asambleísta al igual que el hijo del presidente, criticó a “los locos” que “se empeñan en cerrar las calles y hablan de democracia”.
“Quienes no quieren la paz son los locos, los irracionales, los fascistas, un grupito muy pequeño, pero que hace mucho daño. La Constituyente traerá paz”, dijo la primera dama.