La libertad de internet parece haber resistido una tentativa de imposición de nuevas reglas durante la reunión en Dubai de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que deja sin embargo, varias preguntas sin respuesta sobre el futuro de la red.
Sólo 89 países, de los 193 miembros de esta agencia de la ONU, firmaron el viernes el nuevo tratado sobre la reglamentación de las telecomunicaciones. Por su parte, Estados Unidos rechazó un documento que habría podido, según ellos, abrir la puerta a una regulación de internet, seguido de otros países, entre ellos Francia. Argentina se sumó al grupo de esos 89 países con intenciones de regular los contenidos que circulan por la web.
El artículo más polémico del acuerdo dice: “Los Estados Miembro deben tomar las medidas necesarias para evitar la propagación de comunicaciones masivas no solicitadas y minimizar sus efectos en los servicios internacionales de telecomunicación. Se alienta a los Estados Miembros a cooperar en ese sentido”.
Esta posición, encabezada por China y Rusia, fue acompañada por el voto de 89 países, entre los que están Irán, Sudáfrica, Argentina, Colombia, Uruguay, Chile, Cuba, Venezuela, México, Paraguay, Alemania, Italia, Holanda, España, Suecia, República Checa, y varios países de África, entre otros.
Otros 55 países directamente decidieron no firmar el acuerdo.
Argentina dijo que se reserva “el derecho a adoptar toda medida que considere necesaria, según leyes locales y según el derecho internacional, para salvaguardar así los intereses nacionales en caso de que otros estados miembro no cumplan con las Actas Finales de la Conferencia Mundial sobre Telecomunicaciones o en caso de que las reservas expresadas por otros estados miembro afecten los servicios de telecomunicación internacional de la República Argentina o sus derechos soberanos”.
La negativa estadounidense fue secundada por Canadá y varios países europeos. Las conversaciones se realizaron bajo los auspicios de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones.
El áspero fin de la cumbre no significa que vayan a interrumpirse de la noche a la mañana las llamadas internacionales o el tráfico de internet a través de las fronteras. Los países que aprobaron el documento final podrán implementarlo de manera individual y los no firmantes aplicarán acuerdos separados en su lugar.
EEUU sostuvo de forma repetida que internet no debía ser mencionado en el tratado, que aborda cuestiones técnicas como conectar las llamadas telefónicas internacionales, ya que al hacerlo ello podría conducir a frenos para la libertad de expresión y al reemplazo de la forma existente de control de Internet de abajo hacia arriba por un modelo controlado por los gobiernos .
Un grupo de países liderados por Rusia y que incluyó a China y al país anfitrión, Emiratos Árabes, argumentó en las negociaciones que internet debía figurar dentro de las conversaciones porque su tráfico viaja a través de las redes de telecomunicación .
El objetivo de las conversaciones fue revisar un documento cuya última actualización fue en 1988, cuando internet se encontraba en sus primeras etapas de desarrollo.