19 de octubre de 2014 - 00:00

Control ciudadano, el “arma” que mejoró la vida en Bogotá

El filósofo, matemático y escritor Bernardo Toro lideró el proyecto “Bogotá cómo vamos”, que en 20 años permitió atenuar la inseguridad y hasta mandar presos a funcionarios corruptos.

En su tercera visita a Mendoza, el destacado intelectual colombiano Bernardo Toro dio cátedra en la escuela de negocios ADEN sobre el rol político de la sociedad civil.

La actividad estuvo enmarcada en su rol de inspirador y asesor del proyecto “Nuestra Mendoza”, que en la provincia llevan adelante en forma conjunta la Fundación Latinoamericana Avina, la organización de responsabilidad social empresaria Valos y Diario Los Andes.

“Siempre he venido a trabajar, nunca a pasear”, se lamenta Toro y promete algún día llegar de vacaciones. Pero lejos está de parecer agobiado por su misión y por la celeridad con que debe dar sus charlas, cumplir con agasajos y requisitorias periodísticas y brindar conferencias.

Al contrario, se enciende al comentar su original plan de acción para que los vecinos de una red de 60 ciudades latinoamericanas mejoren su calidad de vida y actúen poniendo en caja a sus gobiernos.

-¿Cómo nace el proyecto, cuál es su espíritu?

-La idea es lograr que una ciudad se convierta en un bien público, es decir aquel bien que contribuye a la dignidad humana de todos. Porque las ciudades generalmente han sido bienes privados, con sus barrios cerrados y sus “guetos”... En Bogotá, a principios de los años ’90, comenzamos una experiencia en busca de transformar a Bogotá, que era un desastre.

Con Adolfo Brennan (su ladero local, anfitrión y alma mater del proyecto “Nuestra Mendoza”, además de empresario miembro de  Valos y Cecitys) nos dijimos, ‘¿por qué no empezamos en Mendoza aplicando el know how de Bogotá?’ Y la pregunta inicial era muy simple: ‘¿quién construye los bienes públicos, quiénes son los que hacen posible que esos bienes sirvan para todos, para su dignidad? Porque el bien público es para todos, independientemente de si uno es rico, bonito o feo...

-¿Y quiénes son los que construyen esa alternativa de cambio?

-Si usted junta las élites, usted puede cambiar lo que quiera. ¿Y qué es una élite? La gente cree que son grupos de personas importantes o con plata, pero no, élite es una persona cuyas decisiones pueden modificar el modo de actuar, de sentir y de pensar de grandes sectores de la población...

El líder de los taxistas es élite, el líder de los vendedores ambulantes es élite, pero el banquero también es élite, el propietario de una bodega también…   Una ciudad tiene muchos tipos de élites, élites económicas, élites espirituales, élites emocionales, artísticas…

Y cuando usted logra sentar en una mesa a todas las élites, cualquier decisión se puede tomar rapidísimo. Cuando se junta la élite usted tiene la información, la institucionalidad, la legitimidad y los recursos para transformar cualquier cosa. Eso fue lo que se hizo en Bogotá para transformar la ciudad.

-La sociedad civil, entonces, entra en acción para llenar un espacio que los gobiernos no ocupan…

-Claro, es un papel que tiene que cumplir la sociedad civil, porque la ciudad es de la sociedad y los gobernantes son para la sociedad. Lo que pasa es que nosotros nos acostumbramos a creer en América Latina que es posible tener un Estado sin ciudadanos, o ser ciudadanos sin Estado.

Lo que busca esta estrategia es que las instituciones públicas se parezcan a la gente, y que la gente se sienta reflejada en la actuación de las instituciones públicas.

Lo que trajimos a Mendoza es un modelo que se aplicó en Bogotá, y aquí se está adaptando. Allá reunimos a las élites y obtuvimos objetivos que no se habían conseguido en décadas, como por ejemplo poner un estatuto para los gobernantes de la ciudad, obligar a esos gobernantes a poner metas públicas y cumplirlas, y establecer que el mandato de un gobernante puede ser revocado si no cumple.

-¿Podría ejemplificar cómo la sociedad civil puede influir en la gestión de la ciudad?

-Si mañana las señoras de Mendoza -porque no les gustó una publicidad o porque los precios son caros- deciden dejar de comprar en el supermercado más conocido de acá, entonces pueden hacer quebrar a esa empresa, por más grande que sea.

Porque la sociedad civil es la que legitima los mercados. Si la sociedad cree en los mercados, los mercados existen. Y la sociedad civil también legitima las instituciones.

Si la gente deja de creer en una institución, se produce una crisis. Por ejemplo, ahora la gente está dejando de creer en los sistemas de justicia, entonces eso trae una crisis muy fuerte porque  los jueces pierden legitimidad. O cuando la sociedad civil deja de creer en la policía, entonces la policía comienza a perder su rumbo.

O si la sociedad civil deja de creer en un político, el político desaparece, porque la que tiene el poder de darle fuerza  a las instituciones públicas y privadas es la sociedad civil. Desafortunadamente, nosotros no somos muy conscientes de eso, de que los políticos no tienen más poder que el que la sociedad le dé.

-¿Y cómo se hace para que la sociedad cobre conciencia del poder de control que tiene?

-Se requiere mucha educación democrática y mucha información pública. La gente quiere hacer las cosas bien, el problema es que no tiene arquitecturas. Un primer paso, en el caso de Colombia, fue otorgarle a la gente el poder de revocar el mandato de cualquier gobernante elegido excepto el presidente.

El gobernante tiene 90 días para expresar su plan de acción, y luego debe cumplir sus promesas, si no puede ser revocado. Lo importante es que el ciudadano tenga instrumentos para poder hacer simetría con el poder…

Cuando el ciudadano no ve o no conoce los instrumentos, entonces no participa y sólo recurre a la resistencia. Ahora, en Bogotá, hay un ex alcalde preso, porque la gente descubrió la corrupción y lo denunció a la justicia porque pedía coimas a contratistas, la clásica maniobra.

"Debe cumplirse la ley  de responsabilidad fiscal"

El empresario mendocino Adolfo Brennan es uno de los gestores del proyecto “Nuestra Mendoza”. Al respecto detalla:

“Aquí tenemos dos grandes desafíos. El primero es poder transferir las experiencias y conocimientos y que la ciudadanía se apodere del proyecto. Nuestra aspiración es que a mediano plazo coordinemos con más comunas una ordenanza de ‘planes de metas’ como ya tenemos en la Capital de Mendoza y en Maipú.

En realidad ya existe una herramienta que está subexplotada y que es la ley de responsabilidad fiscal, que está incumplida. El gobierno la está incumpliendo... Si se cumpliera, tal vez no harían falta nuevas ordenanzas, nuevas leyes... Sólo habría que cumplir o adaptar las que ya tenemos, sin crear nuevos organismos de control...

“Y los gobernantes -enfatiza Brennan- no discutirían si tienen o no que hacer una rendición de cuentas más, porque la rendición a los organismos de control es una obligación constitucional, y la rendición de cuentas a los ciudadanos es una obligación ética”.

Para redondear, el empresario detalla: “Para que esto funcione tenemos una gran necesidad que a la vez es una gran dificultad: que todo el mundo tenga acceso a la información pública.

Es que no tenemos una ley de información pública, entonces lo que le estamos pidiendo al gobierno provincial es que elija uno de los 15 o 16 proyectos que hay en la Legislatura y lo promueva…

Tampoco tenemos una ley de ética pública. El nuevo Código Civil le quitará responsabilidad a los funcionarios públicos. Entonces, más que nunca necesitaremos una ley de ética pública.”

"Sobre la paz con las FARC soy optimista"

El especialista Bernardo Toro advierte que pocos, dentro y fuera de Colombia, entienden bien cómo ha sido el proceso histórico de la guerrilla en su país. Y qué es lo que hay que cambiar para que la paz llegue.

“Colombia ha intentado negociar la guerra y la paz al menos 33 veces en los últimos 60 años. Tenemos una larga historia de conflictos armados.

Pero la gente no logra entender en qué consiste el actual conflicto colombiano. En este momento, Colombia invierte en fuerzas armadas más de  10.000 millones de dólares anuales, un presupuesto militar similar al de Corea del Norte. Pero no es la solución. Mi teoría es que lo único que puede solucionar los conflictos armados es la sociedad civil...

“La pregunta es: ¿por qué existe la guerrilla en Colombia?”, reflexiona Toro. Y se responde: “Porque una parte de la sociedad legitimó esas armas. Si no, no podría existir. Las armas solamente existen, activamente, en los entornos sociales donde la sociedad civil valida esas armas.

¿El paramilitarismo, por qué existe? Porque otra parte de la sociedad validó esas armas. ¿Las FFAA, por qué existen? Porque otra parte de la sociedad validó esas armas. Y ciertas armas criminales también existen porque hay parte de esa sociedad que valida esas armas.

Donde las armas son validadas por la sociedad, son invencibles. Por ejemplo, en una ciudad como Río, entrar a una favela no es fácil, porque si la gente está apoyando a esas armas que están adentro, para la policía o el ejército es muy difícil penetrar, a no ser que entren en campo arrasado, pero el costo político sería muy alto...”

“Pero la negociación en Colombia es muy compleja -aclara-; desde hace un tiempo el ejército comenzó a tener un apoyo altísimo de la gente, y cuando eso ocurre comienza a ganar, porque un ejército con apoyo ciudadano es imbatible.

Entonces la guerrilla empezó a perder fuerza, el ejército le daba golpes muy fuertes y comenzó una negociación secreta de hablar con los comandantes y decirles: ‘Terminemos con esta estupidez’.

Claro que esto no significa todavía la paz, sino crear condiciones para terminar el conflicto. Pero yo soy optimista acerca de que la paz se conseguirá pronto.”

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