Miles de personas se manifestaron en varias ciudades de España en contra del referéndum de independencia previsto para hoy en Cataluña, al que el presidente regional no piensa renunciar a pesar de la oposición de Madrid.
Miles de personas se manifestaron en varias ciudades de España en contra del referéndum de independencia previsto para hoy en Cataluña, al que el presidente regional no piensa renunciar a pesar de la oposición de Madrid.
Involucrado desde hace años en un conflicto creciente con el gobierno del conservador Mariano Rajoy, el ejecutivo de esta rica región del noreste de España está decidido a celebrar esta consulta prohibida por el Tribunal Constitucional español.
Hoy, “lo que no va a pasar es que nos vamos a ir a casa y vamos a renunciar a nuestros derechos”, afirmó el presidente regional Carles Puigdemont a menos de 24 horas del comienzo del sufragio.
Unas horas después, miles de personas con banderas españolas salieron a las calles de Barcelona y de otras ciudades del país para mostrar su rechazo contra este proyecto que mantiene divididos a los 7,5 millones de catalanes.
“Catalonia is Spain (Cataluña es España)” o “Nosotros también somos catalanes”, cantaban bajo la lluvia en el centro de Barcelona.
“Ya estoy cansada con este tema de la ruptura, cansada de esta antidemocracia, cansada de estas imposiciones, de este quebrantamiento de la ley”, dijo María José Moreno, de 54 años.
En Madrid, Valladolid, Santander, Sevilla o Valencia también llovían críticas al nacionalismo catalán además de alguna que otra al gobierno español. “El Estado tiene que hacer política, tiene que convencer de lo bueno que es estar unidos, en lugar de repetir todo el tiempo que el referendo es ilegal”, lamentaba Rafael Castillo, ingeniero, en Madrid.
Pero las relaciones entre ambos ejecutivos son casi nulas desde que el presidente regional Puigdemont decidió convocar este referéndum sabiendo que el Tribunal Constitucional lo juzga ilegal.
Los sondeos muestran que los catalanes están divididos sobre la independencia: 41,1% a favor y 49,4% en contra, según el último sondeo del gobierno catalán publicado en julio. Pero, también, más del 70% de la población quiere que la cuestión se decida en un referéndum legal.
“Si el Estado español dijera hoy que vamos a acordar un referéndum, hoy mismo pararíamos esto”, afirmó Puigdemont, dispuesto a desconvocar la consulta. Pero si no fuera así, “el gobierno catalán lo ha dispuesto todo para que pueda desarrollarse en total normalidad”.
Su ejecutivo dice disponer de un censo de 5,3 millones de personas que podrían votar en los 2.315 circuitos electorales repartidos por toda la región.
En un esfuerzo por desmantelar la logística de un plebiscito prohibido, la Justicia española ordenó el cierre de escuelas, centros cívicos y otros locales designados para acoger la votación.

La instrucción iba dirigida a la policía catalana, dependiente del gobierno independentista regional, que tiene órdenes de sus mandos de no aplicar la violencia para desalojar los colegios.
Aún así, el gobierno español cuenta con miles de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil para impedir la votación.
Este último cuerpo bloqueó ayer las conexiones electrónicas de los centros de votación, los sistemas informáticos de recuento y un sistema que hubiese permitido “una votación online mediante una web”, informó el delegado del gobierno español en Barcelona Enric Millo.
La tarde del viernes, numerosos vecinos ocuparon escuelas y otros espacios designados para la votación, con la intención de mantenerlos abiertos hasta las 9 de hoy (5 en Argentina), cuando está programado que comience la votación. Pero, según el ministerio del Interior, “la mayor parte de ellos están cerrados”.
En varias escuelas en Barcelona, ayer los padres, alumnos y vecinos podían entrar y salir libremente. Y según una fuente del gobierno independentista catalán, había “unos 200 centros ocupados” sólo en Barcelona y su periferia.
La plataforma “Escuelas abiertas por el referéndum”, que organizó las ocupaciones, llamó a los votantes a concentrarse a partir de las 5 hora local de hoy enfrente de su colegio electoral. “Es lógico pensar que mañana habrá algo, pero lo que es seguro que no habrá es un referéndum”, afirmó Millo.
En estas condiciones, el presidente de la influyente asociación independentista Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sánchez, estimó que un millón de electores “no es un fracaso”, dada la “represión” del Estado. Pero una fuente del gobierno catalán contaba ayer, en base a estimaciones propias con una participación superior al 55%.
El repudio madrileño
Por otra parte, en Madrid, miles de personas se reunieron en la plaza central para manifestarse en contra del gobierno regional de Cataluña.
Simpatizantes de la unidad española se dieron cita en la Plaza de la Cibeles ayer por la mañana con las consignas “Viva España” y “¡Puigdemont a la cárcel!”.
Viviana Nicolini - Fotógrafa mendocina en Barcelona: "Siento estar en un momento histórico"
“Vivo en Cataluña desde hace unos meses y siento que estoy en un momento histórico, algo que influye en cada paso que uno da, ya sea en lo laboral como en lo personal. Se vive un clima de tensión, se ve gente hablando en los bares de política, tal como lo hacemos en Argentina, gente que camina por las calles envueltos con una bandera catalana. Las marchas que se realizaron contra el terrorismo luego del atentado en la Rambla, estuvieron teñidas de gritos de ‘independencia’ y tirantez política. Se ve una Cataluña muy firme y pacífica a la vez, pero un tanto asustada. Tan grande es el ansia de la gente, que se conjugan los cantos de la hinchada del Barcelona en pleno partido, con los de “independencia”. Cada noche, a las 22, se escucha gente desde sus balcones golpeando ollas, y a las 22.15 terminan la movida con un aplauso. Lo mismo cada noche desde hace semanas..”.
“Hay mucho desconcierto, hay miles de Mosos d’Escuadra y policías de Madrid que han llegado a Cataluña patrullando, es curioso ver las calles cubiertas por uniformes azules. Al no tener lugar para poder alojarse, duermen en un barco, pintado con dibujos infantiles... muy bizarro. Como mendocina, observo, comparo con mi país, lo vivo con curiosidad, inquietud, pero no con miedo. Tengo expectativa de ver cuál será el resultado, y qué destino tendrá esta región tan bella que es Cataluña.”
Belén Lascialanda -Comerciante: "No creo que se nos complique seguir aquí"
“Hay mucho movimiento en Barcelona. Llegaron policías de refuerzo, y si bien les pidieron no hacer uso de la fuerza, no sabemos lo que va a ocurrir... En lo personal, no me afecta ni en mi trabajo, ni en mi vida personal.
Aunque se dice que si llegan a conseguir la independencia, Barcelona queda afuera de la Unión Europea, por ende, nosotros también, pero no creo que a los argentinos se nos complique seguir viviendo aquí… Estoy a favor de la independencia porque no estoy de acuerdo con la monarquía en España”.
Por su parte, Mariana (47), oriunda de Buenos Aires y radicada en Barcelona desde hace 13 años, también reconoce que “el clima en este momento no es nada bueno, porque, por primera vez, los catalanes están unidos, decididos y fuertes en su deseo de independencia y el gobierno español, para sorpresa de todos, se muestra represivo, atrasado, dictatorial, antidemocrático e ideológico”.
Y agrega: “Cataluña no comparte cultura, ideología, lengua ni sentimientos con España. Han sido humillados de diferentes formas a lo largo de varios siglos. Y económicamente muy perjudicados. Mi familia y yo apoyamos al cien por ciento la autonomía y deseamos la independencia a la brevedad. Nos sentimos argentinos catalanes y consideramos que el mundo entero apoya a Cataluña libre. Ojalá que así sea”.