“No estamos dispuestos a entregar nuestras propiedades, si vienen (los chinos) no los dejaremos entrar”, advirtió Alba Espinoza, una mujer de Obrajuelo, un poblado frente al Lago de Cocibolca en el sureste de Nicaragua, que encarna el rechazo a la construcción de un canal interoceánico en esa región. “Tenemos grupos de autodefensa para proteger nuestras casas”, dijo Espinoza con voz firme y serena.
La construcción de un canal interoceánico, que el gobierno contrató con una empresa de China, prevé la expropiación de amplias franjas de terreno a ambos lados de la prevista vía.
Las autoridades han dicho que analizarán el caso de cada propietario para negociar una indemnización, pero campesinos como Espinoza han dicho que nadie les ha informado dónde serán reubicados ni cuánto se les pagará por sus tierras.
Las obras arrancarán el próximo 22 en el departamento de Rivas, un estrecho istmo entre el lago Cocibolca y el océano Pacífico, 11 km al sur de Managua. En algunas de estas comunidades, como Obrajuelo, que serían afectadas por el proyectadi canal, hay indignación y angustia por lo que pueda ocurrir con la expropiación masiva de propiedades.