El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció aranceles del 25% a las importaciones de países que compren petróleo o gas de Venezuela, endureciendo su postura contra el gobierno de Nicolás Maduro. El presidente estadounidense justificó la medida como respuesta a la supuesta exportación de criminales venezolanos a EE.UU., incluyendo el “Tren de Aragua”, recientemente designado como organización terrorista. También señaló que Venezuela enfrentará un arancel adicional por ser el país de origen de esta banda criminal. Esta política se suma a los esfuerzos de EE.UU. por deportar inmigrantes venezolanos vinculados a la organización.
El anuncio llega un día después de la reanudación de vuelos de deportación hacia Venezuela y podría afectar a países como China, España, Rusia, Singapur y Vietnam, principales compradores del crudo venezolano. Sin embargo, no está claro si podrá aplicarse, ya que algunas decisiones similares de Trump han sido modificadas o no implementadas. Economistas cuestionan su viabilidad, argumentando que los aranceles no reemplazan las sanciones y que su implementación requeriría cambios en la legislación de varios países. Además, empresas privadas como Repsol no están sujetas a decisiones gubernamentales en sus compras de petróleo.
Durante su primera presidencia, Trump impuso sanciones contra Maduro y reconoció a Juan Guaidó como presidente interino. Utilizó el sector petrolero como herramienta de presión contra Caracas, que denuncia una “guerra económica” por parte de EE.UU. En febrero, Venezuela alcanzó su mayor nivel de exportación petrolera en cinco años, pero Trump ordenó que Chevron cese operaciones en el país antes del 3 de abril. Sin embargo, el Departamento del Tesoro extendió el plazo hasta el 27 de mayo. En su segundo mandato, Trump ha endurecido su política migratoria y prioriza la deportación masiva de venezolanos, pero también ha enviado emisarios a dialogar con Maduro, lo que ha generado críticas en la comunidad venezolana en EE.UU.
Horas antes del anuncio de Trump, el ministro venezolano Diosdado Cabello confirmó la llegada de 199 deportados desde EE.UU., marcando la reanudación de estos vuelos tras una pausa. Por su parte, Nicolás Maduro reaccionó en la televisión oficialista venezolana, asegurando que derrotarán las sanciones con trabajo: “podrán sancionar y poner aranceles a lo que les dé la gana. Lo que no podrán sancionar es el amor y el patriotismo del pueblo venezolano”, afirmó.
El gobierno venezolano acusó a ExxonMobil de haber hecho “lobby” para que Chevron cesara sus operaciones en el país. La vicepresidenta Delcy Rodríguez afirmó que la petrolera estadounidense promovió sanciones contra el sector energético venezolano mediante un documento titulado “Sanciones sobre el petróleo venezolano, menos dinero significa menos poder”. La medida contra Chevron fue anunciada por el Departamento del Tesoro de EE.UU. tras la decisión de Trump de revertir concesiones al petróleo venezolano. Maduro admitió que esta suspensión afectó los canales de diálogo con Washington, que habían facilitado la deportación de migrantes venezolanos en meses recientes.
Mientras tanto, la disputa entre Venezuela y Guyana por el Esequibo sigue escalando en medio de tensiones diplomáticas y amenazas de acción militar. En este contexto, ExxonMobil Guyana advirtió que podría detener sus operaciones si la situación se agrava, mientras que el gobierno venezolano insiste en que la petrolera estadounidense fomenta sanciones contra el país sudamericano y financia la demanda de Guyana ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Por su parte, el vicepresidente de Guyana, Bharrat Jagdeo, aseguró que su gobierno responderá a cualquier agresión venezolana. Consultado al respecto, declaró: “los asuntos relacionados con la amenaza a nuestra integridad territorial y soberanía están recibiendo la atención de todo el Gobierno, al más alto nivel, todos los días”.
Jagdeo también indicó que Guyana trabaja con aliados internacionales para garantizar una respuesta contundente en caso de que Venezuela avance con su intención de anexar la región en disputa. Las tensiones se incrementaron luego de que una patrulla militar venezolana navegara cerca de los buques de exploración y producción de ExxonMobil en la Zona Económica Exclusiva de Guyana. La crisis se exacerbó con la decisión del gobierno de Nicolás Maduro de celebrar elecciones en mayo para elegir a un gobernador en el Esequibo, medida que Guyana ha denunciado como un intento de anexión territorial.
Por otro lado, la situación se ha agravado con recientes incidentes militares en la frontera, incluyendo la incursión de un buque de la Armada venezolana en aguas guyanesas y un tiroteo contra soldados de Guyana. Ante este escenario, Guyana ha reforzado su seguridad fronteriza y ha buscado apoyo internacional para contrarrestar lo que considera una amenaza a su soberanía. En medio de este clima de tensiones, la disputa por el Esequibo se mantiene como un punto crítico en la relación entre ambos países, mientras la presión de EE.UU. sobre Venezuela sigue aumentando con medidas como los nuevos aranceles anunciados por Trump.
* El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.