Chipre libraba este domingo un duro pulso con sus socios europeos para sellar un nuevo plan de rescate, horas antes de que venza un ultimátum del BCE que podría provocar la bancarrota de la isla y su salida de la zona euro.
Chipre libraba este domingo un duro pulso con sus socios europeos para sellar un nuevo plan de rescate, horas antes de que venza un ultimátum del BCE que podría provocar la bancarrota de la isla y su salida de la zona euro.
Las tensas negociaciones se atoraron anoche por el desacuerdo sobre cómo reducir la sobrecapacidad del sector bancario chipriota, dijo un funcionario.
El mandatario chipriota, Nicos Anastasiadis, intentaba desde hace nueve horas convencer a los dirigentes europeos sobre la solvencia de su nuevo plan para salvar la economía chipriota. El presidente chipriota se reunió con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, el de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, la jefa del FMI, Christine Lagarde, del BCE, Mario Draghi, del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem y el vicepresidente comunitario, Olli Rehn.
El Eurogrupo extraordinario convocado ayer para salvar a Chipre comenzó a las 18 hora argentina, cuatro horas más tarde de lo previsto, dijeron fuentes europeas. Pero poco después los debates entre los ministros de Finanzas de la zona euro fueron interrumpidos.
"Estamos dispuestos a encontrar una solución, vamos a hacer todo lo posible para evitar pasar todos los domingos aquí en Bruselas", dijo el ministro alemán Wolfgang Schauble. Si no alcanzamos un acuerdo, "habrá riesgo de contagio" en toda la zona euro, advirtió el ministro de Economía español, Luis de Guindos.
Tras una jornada maratónica en Nicosia el sábado con representantes de la Troika - Unión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo- Anastasiadis debe convencer a Bruselas de la solidez de su plan con el que deberá recaudar 7.000 millones de euros (más de un tercio de su PBI) a cambio del rescate por 10.000 millones de euros, que le concedió la zona euro y el FMI una semana atrás.
Pero debe hacerlo cuanto antes. El BCE exigió un acuerdo antes de hoy, porque en caso contrario cerrará el grifo de liquidez a los bancos chipriotas.
Y sin un acuerdo antes de hoy, los países de la zona euro están dispuestos a asumir una salida de Chipre de la zona euro para evitar un contagio en Grecia, España e Italia, los países más afectados del bloque, dijeron fuentes europeas.
"Las negociaciones están en este momento en un estado delicado. La situación es muy difícil y el tiempo es demasiado limitado", explicó una fuente europea, que pidió el anonimato.
Chipre y la troika habrían logrado algunos avances que consisten principalmente, en la imposición de una tasa de 20% para los depósitos superiores a 100.000 euros del Banco de Chipre, el mayor del país, y una excepcional del 4% para las cuentas que superen esa cantidad en el resto de los bancos del país.
La idea inicial de imponer una tasa excepcional a todos los depósitos bancarios, incluso los inferiores a 100.000 euros que estaban asegurados, prendió fuego en la opinión pública y el parlamento la rechazó el martes, lo que sumió a los dirigentes en una carrera contrarreloj en busca de otras alternativas.
Amenaza de huelga
En la isla, que tan sólo representa el 0,2% del PBI de la zona euro, donde los bancos llevan una semana cerrados, el pánico y la ira de los ahorradores, temerosos de perder sus ahorros o fondos de pensiones, va en aumento.
Ante la amenaza de hundimiento, los diputados chipriotas adoptaron el viernes por la noche las primeras medidas: reestructuración del sector bancario del país, creación de un fondo de solidaridad e imposición de un límite al movimiento de capitales, de manera que se evite una fuga cuando se abran los bancos.
Según varias fuentes europeas, el plan negociado comprende la reestructuración del Banco de Chipre y del Banco Popular (Laiki, la segunda entidad del país). El objetivo es crear una nueva entidad bancaria con sus activos sanos y otra con los llamados tóxicos, es decir lo que en la jerga financiera se conoce como banco bueno y banco malo.
La ley de reestructuración bancaria votada el viernes contempla la congelación de todos los depósitos del Banco Popular superiores a 100.000 euros y según la prensa local, el gravamen esperado para las grandes cuentas del Banco de Chipre podría compensarse con bonos del Tesoro, lo cual evitaría un voto parlamentario.
Demasiado expuestos al sector inmobiliario y a la deuda griega, la banca chipriota ofrecía intereses muy altos, impuestos muy bajos, con lo cual se convirtió en un gran atractivo para los millonarios rusos. Resultado: un sector bancario seis veces más grande que el tamaño de su economía.
De no llegar a un acuerdo, la diminuta isla de 850.000 habitantes, se convertiría en la primera en dejar la zona euro.