El control de capitales, decidido ayer por Atenas, ya fue aplicado de forma drástica en Chipre para evitar una fuga masiva de dinero cuando la isla, al borde de la suspensión de pagos, negociaba en 2013 un rescate europeo. Esta medida, que afectó a la isla durante dos años, no se había aplicado hasta la fecha en la Unión Europea.
Hace dos años, cuando Nicosia se encontraba en marzo de 2013 en plenas negociaciones por un préstamo de varios miles de millones de euros con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Unión Europea y el BCE, se planteó hacer una retención sobre todas las cuentas bancarias para enderezar la situación económica del país.
Ante el riesgo de pánico bancario con retiradas masivas de capital, el gobierno chipriota cerró todos los bancos durante cerca de dos semanas, prohibiendo transferencias por internet y limitando el retiro de dinero con tarjetas bancarias. Tras la reapertura de las entidades, se impusieron restricciones draconianas sobre los movimientos de capitales.
El riesgo en caso de fuga de capitales es la quiebra de los bancos, y por efecto dominó, del Estado, obligado a desembolsar importantísimas sumas de dinero para proveer la garantía a todos los depósitos hasta 100.000 euros.
Chipre, que finalmente aceptó la liquidación de su principal banco y retiros del 47,5% de los depósitos por encima de 100.000 euros en la segunda entidad del país, ha vivido desde entonces al ritmo de las restricciones bancarias. Inicialmente, los chipriotas no podían sacar más de 300 euros al día -500, en el caso de las empresas- y no podían abrir una cuenta bancaria. Hasta mayo de 2014 no fue posible abrir una cuenta bancaria en Chipre.