5 de octubre de 2026 - 20:15

Una mujer compró hectáreas de caña de azúcar y plantó 119.000 árboles: 10 años después, creó una selva

Annie Schoenberger impulsó la restauración de 18 hectáreas en Australia junto a Rainforest Rescue. El bosque incluso atrajo fauna que llevaba décadas sin verse.

Un terreno de dos hectáreas dedicado durante años al cultivo de caña de azúcar cerca de Wonga Beach, Queensland, comenzó hace una década una transformación radical. Annie Schoenberger lo compró con la intención de recuperar la selva tropical que había ocupado originalmente el lugar y posteriormente buscó la colaboración de la organización ambiental Rainforest Rescue.

El proyecto avanzó desde 2015 y, con la participación de cientos de voluntarios, superó los 119.000 árboles plantados en 18 hectáreas, según Rainforest Rescue. La intervención incluyó además la recuperación de humedales y la creación de hábitat. Los resultados comenzaron a observarse también en la fauna, incluida la aparición de jóvenes casuarios sureños.

La restauración de los humedales y la conectividad del paisaje formaron parte del proyecto desde el comienzo.

La restauración de los humedales y la conectividad del paisaje formaron parte del proyecto desde el comienzo.

Cómo empezó la transformación de un campo de caña de azúcar en una selva

Cuando Schoenberger adquirió la propiedad, el paisaje estaba muy lejos del bosque tropical que pretendía recuperar. El terreno había sido despejado y utilizado durante años para producir caña de azúcar.

  • En 2015 se puso en contacto con Rainforest Rescue, una organización dedicada a la protección y restauración de bosques tropicales australianos.
  • La colaboración convirtió la iniciativa individual en un proyecto de restauración de mayor escala. A partir del año siguiente comenzaron jornadas comunitarias de plantación en las que participaron cientos de personas.
  • No se trataba simplemente de plantar árboles aislados. El objetivo era reconstruir progresivamente un ecosistema y recuperar conexiones que permitieran a la fauna desplazarse nuevamente por el territorio.

Cómo lograron plantar más de 119.000 árboles en 18 hectáreas

La magnitud se consiguió mediante años de trabajo y sucesivas jornadas de plantación.

De acuerdo con las cifras de Rainforest Rescue, el proyecto permitió introducir más de 119.000 árboles sobre las tierras anteriormente destinadas a la caña de azúcar.

Los voluntarios tuvieron un papel fundamental

Las convocatorias comunitarias permitieron incorporar árboles nativos a gran escala hasta modificar gradualmente la cobertura vegetal del predio.

La cantidad, sin embargo, no explica por sí sola el proceso. Una restauración ecológica necesita que los ejemplares sobrevivan y que la vegetación pueda desarrollar una estructura capaz de ofrecer refugio y alimento a diferentes especies.

Por eso, el cambio relevante no fue únicamente pasar de cero a miles de árboles: con los años, el terreno comenzó a funcionar nuevamente como hábitat.

Los árboles necesitan continuar creciendo y las relaciones ecológicas entre plantas, animales, suelo, hongos y microorganismos se desarrollan a escalas temporales diferentes.

Los árboles necesitan continuar creciendo y las relaciones ecológicas entre plantas, animales, suelo, hongos y microorganismos se desarrollan a escalas temporales diferentes.

Por qué también tuvieron que recuperar los humedales

El proyecto, conocido como NightWings, no se concentró exclusivamente en las zonas arboladas.

  • Parte del trabajo estuvo dirigido a restaurar un sector de humedales. Estos ambientes pueden proporcionar agua, alimento y refugio a numerosas especies y aumentar la diversidad de hábitats disponibles dentro de una misma zona.
  • La recuperación también buscó contribuir a un corredor biológico, de manera que los animales no dependieran de pequeños fragmentos de vegetación completamente desconectados entre sí.

Ese punto resulta especialmente importante en paisajes transformados por actividades humanas: recuperar una parcela puede tener un valor adicional cuando esa superficie ayuda a conectar otros sectores de vegetación nativa.

Qué animal regresó después de más de 40 años sin registros en la zona

Una de las señales más llamativas apareció apenas unos años después de iniciarse las plantaciones comunitarias.

En 2018 se documentó un casuario sureño juvenil en el área. Según la información del proyecto, no se había registrado uno al sur del río Daintree durante más de 40 años.

El casuario sureño (Casuarius casuarius) es un gran ave no voladora asociada a los bosques tropicales del noreste australiano. Su aparición convirtió al nuevo bosque en algo más que una transformación visual.

Qué otros animales comenzaron a aparecer en el bosque recuperado

Los casuarios no fueron los únicos visitantes registrados a medida que avanzó la restauración.

Entre la fauna documentada en la zona se encuentran equidnas y zarigüeyas rayadas, además de otros animales que comenzaron a utilizar el nuevo entorno.

Schoenberger comenzó con un terreno agrícola y una intención de mejorar la zona. Una década de plantaciones y trabajo comunitario después, un casuario pudo volver a atravesar un lugar del que su especie llevaba más de 40 años sin dejar registros conocidos.

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