Una población avejentada y varios problemas demográficos y económicos obligan actualmente a las autoridades chinas a estudiar una serie de cambios para relajar la política de control natal, adoptada hace 32 años, que permite tener sólo un hijo por pareja en zonas urbanas.
Funcionarios del nuevo gobierno de Xi Jinping adelantaron que los cambios serían implementados en un principio en regiones económicamente productivas, las cuales sufren grandes retos demográficos, en primer lugar por contar con una población que envejece y por el gran flujo de trabajadores migrantes.
En declaraciones al diario China Daily, Zhang Wei-qing, director del Comité de Población, Recursos y Medio Ambiente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo de China, aseguró que incluso "ablandando" las actuales medidas de control no habrá un marcado aumento de la población.
Estadísticas oficiales indican que la tasa de fertilidad de las mujeres en China permanece en 1,7, por debajo del 2,1 de la generación anterior y menor a la norma ideal de 1,8.
Zhang, quien fue ministro de la Comisión Nacional de Población y Planificación Familiar, dijo que uno de los criterios que cambiaría será el de un solo hijo por matrimonios en áreas urbanas, que sólo se amplía a un segundo cuando ambos son a su vez descendientes únicos.
Esto cambiaría y las parejas en las ciudades podrán tener un segundo hijo, aunque ellos no sean hijos únicos, aclaró.
El tema del control natal y su impacto actual en la sociedad fue abordado en el reciente XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), cuando por primera vez desde la puesta en vigor de la política de un solo hijo no fue mencionada la frase "mantener bajos niveles de reproducción".
En la década del '70 el gobierno chino favorecía que las parejas tuvieran dos hijos, lo cual cambió a principios de 1980 con la regla de un solo descendiente en áreas urbanas y un segundo en zonas rurales si el primero era mujer.
Los expertos dicen que los cambios son inevitables por las cada vez más complicadas consecuencias de esa política, desde el envejecimiento hasta el masivo movimiento de la población y el desnivel de género, pero alertan que el relajamiento de esas medidas no solucionará los problemas demográficos.
Por otra parte, en la actualidad unas 10 millones de familias han perdido a su único hijo, y los padres, ya ancianos, requieren de ayuda financiera para sobrevivir, por lo que algunos gobiernos locales han decidido brindarle asistencia a esas personas a partir del 1 de enero de 2013.
En su discurso durante el XVIII Congreso del Partido Comunista de China celebrado hace dos semanas en Pekín, el saliente líder chino, Hu Jintao, mencionó que el país debe "mejorar gradualmente su política de población y promover un crecimiento de la población equilibrado a largo plazo".
El diario China Daily cita también al miembro de la Comisión Nacional de Población, Lu Jiehua, quien coincide en afirmar que el Gobierno "tomará medidas el próximo año", algo que considera inevitable "dados los problemas demográficos cada vez más complicados, desde el envejecimiento a la ingente población inmigrante y el enorme desequilibrio entre géneros".
Entre otras cosas, se atribuye a la política del hijo único problemas como la desproporción de nacimientos de hijos varones -tradicionalmente preferidos entre las familias chinas-, o el crecimiento de la proporción de ancianos dependientes.