14 de octubre de 2017 - 00:00

China, camino a liderar el futuro mercado mundial de autos eléctricos

Pekín ya exigió que para 2025, uno de cada 5 vehículos que se vendan en el país deberá moverse con un motor eléctrico.

Gracias a una cantidad enorme de dinero proveniente del gobierno y a la visión de dominar la próxima generación de tecnologías, China se ha convertido en el mayor partidario de los autos eléctricos.

Con este impulso, está presionando a las automotrices -desde Detroit a Yokohama, de Seúl a Stuttgart- a mantener el paso o a correr el riesgo de rezagarse en el mercado de autos más grande del mundo.

Pekín ya exigió que para 2025 uno de cada 5 autos que se vendan en China deberá utilizar baterías eléctricas en lugar de nafta. El mes pasado, China emitió nuevas regulaciones que obligan a las automotrices mundiales a vender más vehículos impulsados con energía alternativa en el país, si quieren seguir vendiendo autos regulares. Hace poco, un funcionario señaló que con el tiempo el país eliminará el motor de combustión interna de los autos nuevos.

“Estamos en una encrucijada dentro del desarrollo de la industria automotriz en este país, con la escala mundial en mente”, afirmó Jürgen Stackmann, director de comercialización de Volkswagen, durante una visita a Shanghai.

China ya ha dado nueva forma a otras industrias (la ropa, el acero, incluso los encajes) gracias a una mezcla poderosa de respaldo gubernamental y mano de obra barata. Recientemente, ha transformado negocios de energía verde como el solar y el eólico. Sin embargo, esto sería a una escala diferente.

En la actualidad, China es el fabricante y vendedor de autos eléctricos más grande del mundo. Este año, los compradores chinos están encaminados a obtener casi 300.000 de estos vehículos: tres veces la cantidad que se esperaba vender en Estados Unidos y más que la suma del resto de los países en el mundo.

El peso del mercado chino es considerable. En ese país se compran más autos de la marca General Motors que en Estados Unidos. Incluso para Tesla, un fabricante estadounidense de sedanes eléctricos de lujo que sigue siendo pequeño, China se ha convertido en el segundo mercado más grande, a pesar de que los impuestos a los autos importados en aquel país oriental son diez veces más altos que los estadounidenses.

Los directivos de Tesla han señalado que consideran abrir una fábrica en China.

Hace una semana, GM y Ford revelaron sus planes de agregar, entre las dos empresas, 33 modelos eléctricos a su oferta.

Las automotoras mundiales como GM y Volkswagen también están llevando a China una gran parte de su investigación, desarrollo y producción de autos eléctricos. A la vez, China los está presionando para que compartan esa tecnología con sus socios chinos.

Tras bambalinas, los chinos están reclutando a algunos de los mejores talentos del mundo en ingeniería eléctrica, incluso en Estados Unidos. China también alberga varias empresas pequeñas que fabrican las partes esenciales para el montaje de los autos eléctricos.

Todo lo anterior llega justamente cuando los autos eléctricos por fin están empezando a competir con los impulsados por nafta o diésel en cuanto a rendimiento y costo.

Es cada vez más común ver autos eléctricos en ciudades como Pekín, Shangai y Shenzen. Algunos de los conductores en esta última sólo conocen los autos eléctricos.

Fuerte apoyo estatal

“No planeo comprar un auto de nafta, porque me enteré que se prohibirá su venta”, mencionó Xiong Jianghuai, un abogado de Shangai, quien ha comprado dos vehículos eléctricos Chery, una automotriz china. Xiong comentó que le fascinaba que el costo operativo fuera menos de una quinta parte de lo que costaba adquirir nafta, aunque el precio inicial de compra fuera un poco más alto. “Creo que el futuro está en los autos eléctricos”, afirmó Xiong.

Muchas voces fuera de China -entre ellas las de algunos de los miembros de la administración del presidente Donald Trump- aseguran que China está utilizando un respaldo injusto de parte del gobierno para crear campeones nacionales que podrían eclipsar a sus rivales extranjeros.

“El gobierno central ha creado muchas estrategias para el desarrollo de vehículos que utilicen energías nuevas”, señaló Song Qiuling, un director adjunto del Ministerio de Finanzas de China.

"Por esta razón hemos visto el progreso y el desarrollo de vehículos impulsados por energías nuevas".
Es comprensible el uso de autos eléctricos en China, pues tiene ciudades densas y llenas de gente, lo cual implica que las distancias en auto son más cortas, mientras que el sistema de trenes de alta velocidad reduce la necesidad de conducir trayectos largos.

Han Tao descubrió de mala manera los límites de los autos eléctricos. El inversionista bursátil radicado en Pekín señaló que en julio se le agotó la carga durante un trayecto de 2092 kilómetros a Shenzen. Su sedán eléctrico BYD E6 hecho en China tuvo que ser remolcado. No obstante, comentó que tanto él como su esposa prefieren el E6 antes que el Chevrolet Cruze impulsado por nafta que compraron 4 años antes.

“No tiene ese olor aceitoso ni el ruido del motor”, afirmó Han. “Acelera mucho más rápido que los autos de nafta. Se siente como si estuvieras en un tren de alta velocidad”.

La iniciativa de China para fabricar autos eléctricos demuestra de qué manera sus ambiciones industriales pueden soportar grandes giros políticos. En 2007, China nombró a un ex ingeniero de Audi, Wan Gang, como su ministro de Ciencia y Tecnología, quien ha seguido en el puesto y ha mantenido la iniciativa a pesar del surgimiento de una nueva lista de líderes chinos.

Originario de Tianjin -el centro de la industria china de las baterías-, Wen Jiabao fue un ávido partidario de los autos eléctricos, a la vez que, como primer ministro entre 2002 y 2012, fue el segundo funcionario más poderoso de China.

Su sucesor como primer ministro, Li Keqiang, también ha hecho del apoyo gubernamental hacia las industrias de alta tecnología su logro característico, y el presidente Xi Jinping ha avalado totalmente el esfuerzo.

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