11 de noviembre de 2014 - 00:00

Cataluña obliga a Madrid a negociar un referéndum

Según el Ejecutivo regional, de 7,5 millones de habitantes votaron 2,32 millones. El 80,76% apostó por la independencia.

Reforzado por la votación simbólica de más de dos millones de personas el domingo, el presidente catalán Artur Mas buscará ahora un verdadero referéndum sobre la independencia de España que Madrid se ha negado hasta ahora a negociar.

Según los datos del ejecutivo regional, 2,32 millones de personas participaron en la votación, cuya celebración parece haber enquistado todavía más el conflicto entre el gobierno español y esta región de 7,5 millones de habitantes, donde el sentimiento independentista crece desde hace años.

“Pedimos al mundo que nos ayude a convencer a las instituciones españolas de que (...) nos merecemos un referéndum legal y vinculante”, lanzó Mas el domingo por la noche, celebrando como “un éxito total” la votación.

Tras el recuento, un 80,76% de los participantes apostaron por la independencia ante el boicot promovido por los partidarios del “no”.

“Espero que sirva de algo aunque no fuera una consulta legal. Al menos para que vean qué piensa realmente Cataluña”, deseaba Aroa Ruiz, una estudiante de 19 años de Barcelona que votó por el sí.

Pero para Gabriel Colomé, politólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona, la respuesta del jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, está muy clara: “es ‘no’”.

Después de suspender la consulta a través del Tribunal Constitucional, el entorno del ejecutivo conservador advertía de consecuencias legales contra Mas por presunta desobediencia. De hecho, la justicia española abrió investigaciones a petición de la fiscalía, partidos y asociaciones opuestas a la independencia.

“Espero que hoy sea el día que Artur Mas reciba una carta del fiscal”, lanzó un vicesecretario general del Partido Popular de Rajoy, Esteban González Pons, en Madrid, mientras en Barcelona, su líder en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho advertía: “El que se salta la ley tiene las consecuencias”.


Llamadas al diálogo
Entre ambas trincheras emergía el líder de la oposición socialista, Pedro Sánchez, que viajó este lunes a Barcelona para ofrecer una solución pactada al conflicto.

“Hay un problema en Cataluña y en España, pero la buena noticia es que hay una salida”, dijo Sánchez, proponiendo una reforma constitucional “que ponga fin a la España de las autonomías y avance hacia un federalismo” para "limpiar la democracia” y “reconocer la diversidad en la unidad de los pueblos de España”.

“Le exijo al señor Rajoy que abandone los tribunales y se abra un espacio para el diálogo y la negociación”, añadió Sánchez, que se presenta como la opción de concordia entre Madrid y Barcelona a un año de las elecciones legislativas.

En la prensa española, aparecía el mismo mensaje: “Rajoy y Mas deben dialogar y negociar”, afirmaba en su editorial del diario El País.

“Rajoy debe, a partir de ahora, buscar una solución política para Cataluña porque la ley por sí sola no basta para detener una demanda de independencia que suma adeptos día tras día”, decía el conservador El Mundo.

La economía centra los temores

Tras la simbólica consulta sobre la independencia de Cataluña, Luis Guevara espera que los políticos catalanes centren de nuevo su atención en la economía, si bien teme que la elevada participación registrada suponga ahora nuevas disputas con Madrid.

“Por supuesto que me inquieta”, dijo este propietario de una empresa de administración de propiedades, de 53 años, mientras recorre con su esposa el paseo marítimo de Badalona, ciudad industrial próxima a Barcelona.

“Llevamos ya varios años con este tema y al parecer seguirá siendo un tema central. Mientras se habla de esto, no se habla de cómo mejorar la competitividad de la economía, de cómo atraer inversiones”, añade.

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