El caraqueño Miguel Alvarado madrugó ayer para sufragar en las regionales de Venezuela, convencido de que su voto ayudará a que Hugo Chávez se mejore tras ser operado en Cuba de un cáncer, mientras Elena Cisneros admite su preocupación pero critica un uso electoral de la enfermedad.
"Salí a votar para cumplir mi deber como ciudadano, pero también porque es un voto de apoyo a Chávez y su recuperación", dijo este transportista de 67 años antes de votar en Petare, la barriada más populosa de Caracas y que pertenece al estado Miranda, gobernado por el líder opositor Henrique Capriles, que aspira a la reelección. "Además necesitamos un cambio de gobernador en Miranda", afirmó el hombre en el colegio José de Jesús de Petare, donde el rival de Capriles, el ex vicepresidente Elías Jaua, del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela, tenía previsto sufragar.
Flor Rodríguez, de 35 años, también votó por Jaua porque está "esperanzada de que atienda el problema de la inseguridad y también la recolección de basura". "Si ganamos, imagino que se va a sentir con más fuerzas para salir adelante", comentó la mujer que trabaja en una de las misiones sociales del gobierno, mientras esperaba pacientemente a que uno de los militares llamara el número de su mesa para poder votar.