29 de marzo de 2015 - 00:00

Canadá busca evitar la venta del Cirque du Soleil, su joya cultural

La famosa compañía creada en 1984, que emplea a 4.000 personas y vale U$S 2.000 millones, podría pasar a manos extranjeras.

La puesta en venta del Cirque du Soleil, ícono mundial de este género, suscitó una gran polémica en Quebec, donde la clase política demandó hacer todo lo posible para evitar que una de las joyas culturales de Canadá pase a manos extranjeras.

Presente en todos los continentes, con numerosas giras de sus 1.300 artistas y sus muestras permanentes principalmente en Las Vegas, el Cirque du Soleil trajo el renacimiento de este tipo de espectáculos después de tres décadas bajo el liderazgo de su fundador y propietario, el quebequense Guy Laliberté.

Pero a medida que crecía su éxito, el Cirque du Soleil se convirtió en una empresa con los riesgos inherentes a los negocios, entre otros el desafío de tener ingresos suficientes para garantizar los salarios de sus 4.000 miembros y el funcionamiento de la carpa.

“En junio pasado, Guy Laliberté anunció su intención de buscar un socio estratégico. Ese proceso está en curso en este momento y es muy largo”, indicó anteayer la portavoz del circo, Renée-Claude Ménard, aunque no quiso confirmar si las ofertas de compra debían ser presentadas la semana que viene.

El 90 por ciento del capital de la compañía está en manos de Laliberté, quien fundó en 1984 este célebre grupo valorado en 2.000 millones de dólares, y el porcentaje restante está en poder de fondos de inversión de una inmobiliaria de Dubai.

Laliberté habría indicado a los potenciales compradores su intención de conservar sólo el 10% de su participación, generando reacciones en toda la clase política del país, que pide mantener la empresa en el regazo de esta provincia francófona.

El viernes, el primer ministro de Quebec, Philippe Couillard, dejó entrever su intención de decirle a Laliberté que “para los quebequenses, para el gobierno y para el conjunto de partidos políticos, es muy importante que no solamente la sede social permanezca en Montreal, sino que las actividades clave, incluidas las creativas, también se queden en Montreal”.

Un día antes, Pierre-Karl Péladeau, ferviente independentista y aspirante a la jefatura del Partido Quebequense, hizo “algunos llamados” para pedir a los inversionistas que introduzcan la mano en el bolsillo.

Multimillonario y ex jefe del grupo de telecomunicaciones y medios Québecor, Péladeau sugirió que la Caja de Depósitos e Inversión de

Quebec participe de las conversaciones. El también líder empresarial estimó que existe un riesgo de relocalización del Cirque du Soleil en un país extranjero.

Generalmente “el proceso de toma de decisiones se hace donde los dirigentes se encuentran” y los nuevos propietarios “van a querer rápidamente repatriar el centro de decisiones” porque “es así como funciona esto en el mundo de los negocios”, dijo.

El también ex directivo de empresas y jefe de la coalición Avenir Quebec, François Legault, estimó que “sería inadmisible que el gobierno no participe en los esfuerzos por encontrar un comprador quebequense”.

Couillard también le recordó a Laliberté que los contribuyentes son fundamentales en el éxito del Cirque du Soleil. A su criterio, “el gobierno de Quebec de la época lo ha apoyado mucho, por ende los contribuyentes”, subrayó.

En efecto, el Cirque du Soleil nació gracias a una ayuda pública de 900.000 dólares y recibió subvenciones hasta 1992.
Por primera vez en su historia, este emblemático circo no generó beneficios en 2012 y tuvo que realizar despidos masivos. Actualmente emplea a 4.000 personas en todo el mundo, de las cuales, cerca de 1.500 están en su sede social en Montreal, contra 5.000 que empleaba hace 4 años.

En argentina, 5 veces

Desde 2012, el Cirque du Soleil empezó a tener pérdidas económicas y en ese momento comenzaron los despidos masivos.
Sin embargo, el éxito global del grupo canadiense, enfocado en espectáculos de destrezas físicas con criterios teatrales, sin la utilización de animales, lo ha consolidado como el pilar del llamado nouveau cirque o circo contemporáneo.

Con 19 espectáculos distintos exhibidos en 271 ciudades de todo el mundo, la compañía circense no paró de crecer, y llegó a emplear a más de 5.000 personas, hasta el declive financiero sufrido en los últimos tres años.

Desde su primera visita a la Argentina en 2006, el Cirque du Soleil ha regresado al país una vez cada dos años, siempre con un espectáculo distinto. Aquella vez fue Saltimbanco; en 2008 llegó con Alegría; en 2010 fue el turno de Quidam; en 2012, Varekai; y en 2014, el último espectáculo que se vio en Buenos Aires fue Corteo.

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