Dos adolescentes murieron ayer en el bombardeo de un campo de fútbol en Donetsk, en el este de Ucrania, donde el alto el fuego entre rebeldes prorrusos y el gobierno pende de un hilo. Los jóvenes, uno de 14 años, otro de 18, estaban jugando al fútbol en el terreno de juego de una escuela a unos tres kilómetros del aeropuerto de Donetsk cuando cayó un obús. Otros cuatro menores resultaron heridos.
Periodistas pudieron ver dos cuerpos cubiertos con una lona de plástico, mientras continuaban los bombardeos. La zona es escenario de combates intensos a pesar de que teóricamente las armas callaron hace exactamente dos meses, gracias a un acuerdo que incluía negociaciones políticas.
Esas negociaciones nunca llegaron realmente a arrancar, y el presidente Petro Poroshenko ha ordenado que se refuerce el dispositivo militar en las ciudades del este, tras la crisis provocada por unas elecciones regionales el pasado domingo que el gobierno central considera ilegales.