11 de mayo de 2014 - 23:27

Brasil: hasta las favelas ya son alternativas de alojamiento

Río de Janeiro es la tercera ciudad más cara del mundo. Los turistas buscan evadir los exorbitantes precios que piden hoteles.

Alojarse en un hotel de alta rotatividad, en un pequeño albergue en una favela "pacificada" o alquilar un apartamento a un carioca son soluciones alternativas para evadir los exorbitantes precios del Mundial de fútbol en Río de Janeiro.

Puerta de entrada del turismo en Brasil, Río de Janeiro recibirá del 12 de junio al 13 de julio a 400.000 de los 600.000 turistas extranjeros esperados para el Mundial, según las cifras de la agencia oficial de turismo, Embratur.

Aunque es la tercera ciudad más cara del mundo para el alojamiento hotelero, por delante de Nueva York y París, con un precio promedio de 247 dólares la habitación, será la ciudad "que tendrá la mayor ocupación hotelera del país, más de 90%, y 100% para la final en el Maracaná", dijo Alfredo Lopes, presidente de la Asociación de Hoteles.

Los días de partido, la tarifa subirá a un promedio de 484 dólares y a hasta 693 dólares en Copacabana, su barrio más turístico, según un estudio de TripAdvisor.

De los 4.000 millones de dólares invertidos en la infraestructura hotelera del país, 1.500 millones fueron gastados en Río para la construcción de 250 nuevos hoteles hasta 2016. "En 2010, teníamos 29.000 habitaciones y habrá 6.800 nuevas para el Mundial. En 2016, para los Juegos Olímpicos, habrá 13.000 adicionales, o sea 50.000 en total", explicó Lopes.

Para aumentar la oferta desde este año, 12 de los 60 hoteles de alta rotatividad de la ciudad abren sus puertas para los turistas del Mundial, para lo cual han reformado sus habitaciones.

"Retiramos los espejos del techo y cambiamos las camas redondas por camas tradicionales", comentó Antonio Cerqueira, propietario del motel Villa Reggia.

"Nuestras 87 habitaciones ya están reservadas e incluso nuestras suites temáticas -la sadomasoquista, la Hollywoodense, la Versalles y la japonesa- que no fueron transformadas, porque son muy demandadas", confía.

A mediodía, el día de la entrevista, solo están libres para la visita la sadomasoquista de paredes negras, cama redonda en cuero con tachas y techos muy altos de donde cuelgan cadenas y una "jaula de suplicios", así como la Hollywoodense, con las paredes tapizadas con fotos de actores.

"Un total de 1.000 habitaciones estarán disponibles en total para el Mundial en este tipo de establecimientos, menos caras que en los hoteles tradicionales (de 100 a 375 dólares)", subraya Cerqueira, que es también vicepresidente de la Asociación de Hoteles de Alta Rotatividad.

Favelas para los mochileros

En vistas del Mundial y los JO-2016 nacieron pequeños albergues en las primeras favelas "pacificadas" en 2008 que pueblan los morros de Copacabana, y son cada vez más requeridos por los jóvenes mochileros. Aunque la vista es fuera de serie, el acceso no es fácil. Hay que subir varias calles escarpadas por escalera.

Cristiane de Oliveira, de 42 años, abrió en 2010 la "Favela Inn" en Chapéu Mangueira. Tiene tres cuartos con cuchetas, baño y Wi-Fi a 20 dólares por día en baja temporada, y 25 en alta.

"No cobro muy caro porque quiero gente todo el año pero durante la Copa del Mundo la cama costará 45 dólares", dijo.

Tras un "muy buen año 2013", deplora "una baja de turistas desde noviembre, cuando los narcotraficantes comenzaron a atacar las Unidades de Policía pacificadora (UPP) instaladas para garantizar la seguridad en estas comunidades.

"Los medios de prensa solo transmiten una imagen violenta de las favelas y no muestran jamás el buen lado: la samba, la alegría, la ayuda mutua. Eso me entristece".

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