“Dr. Milagro”, la serie turca que bate récords de rating con la historia de una persona con autismo

El doctor Ali Vefa, personaje principal de la tira, trabaja en el equipo de cirugía de un renombrado hospital donde aporta su mirada particular de la medicina, a través de la experiencia del trastorno del espectro autista

“Dr. Milagro”, la serie turca que bate récords de rating con la historia de una persona con autismo

Una de las series que mayor audiencia ha levantado en los últimos meses es Dr. Milagro, una adaptación de la novela surcoreana El buen doctor, que al igual que sus pares americanas Doctor House, ER Emergencias y Grey’s anatomy, -entre otras- ha logrado instalarse en muy poco tiempo entre las preferidas de la pantalla chica abierta.

Es que Dr. Milagro, se emite por Telefe de lunes a viernes, a las 21.15, y se ha convertido en un fenómeno. Pero ¿Qué le ven?

Al principio hay que entrar en ese mundo del médico que se mueve de manera extraña y sigue el curso de sus pensamientos sin reparos.

El joven Ali Vefa, un muchacho especial, se recibe de médico y llega al equipo de cirugía de un hospital de alta gama para realizar sus prácticas en cirugía. Ali (Taner Ölmez) tiene trastornos del espectro autista asociados con síndrome del sabio.

La serie es una adaptación de la surcoreana, de 2013, Buen doctor y cuenta con varias versiones.

Según la medición más reciente de la audiencia en Buenos Aires, la historia del médico le ganó al partido que la selección de fútbol jugó en Barranquilla la noche del martes 8 de junio.

Por eso, el anuncio del final próximo ha sido una mala noticia para sus fans.

Con ojos de niño, Ali protagoniza una historia de amor, un esfuerzo sobrehumano, el desafío colectivo y una fantasía contemporánea.

Con los ingredientes de las series de tema médico en las que los casos se potencian con subrayados lacrimógenos y, en varias oportunidades, con golpes bajos (Dr. House; New Ámsterdam; la eterna Grey’s Anatomy; Chicago Med), la serie turca también desarrolla las bondades del melodrama, muy musicalizado. Las estrategias para el relato se definen entre la verdad y el cuento clásico.

Ali habla y se mueve sin filtros porque su inocencia no encaja en el laberinto de las relaciones humanas y los protocolos profesionales en la rutina del trabajo. El personaje puede hablar de la muerte abriendo muy grande los ojos, como buscando la verdad que lo ilumina y obsesiona.

Entre los datos científicos y esa suerte de alucinación que Ali experimenta, el quirófano recibe pacientes, y Ali, cirujano pediátrico, entabla relaciones atípicas con niñas y niños que son la caja de resonancia de los adultos, por exceso u omisión.

Las visiones del médico practicante también son extrañas e incómodas. Si bien hay exageración y la construcción del escenario humano es efímero (los pacientes entran y salen del quirófano, viven, resucitan, mueren), cada capítulo sostiene al espectador con el magnetismo del personaje.

El guion incluye cuadros filiales, historias de amor incondicional entre hermanas y hermanos; padres distraídos frente a las dolencias de su hija; donantes; odios que se arrastran por años, desencuentros y abandonos.

El mismo Ali es un ejemplo del abandono y de los maltratos que recuerda en medio de una operación o cuando busca sentido en las palabras de un paciente.

El elenco acompaña al protagonista, en el tono y con los efectos de una telenovela. Se destacan: Sinem Ünsal como Nazli Gülengü, la médica que ama Ali; Onur Tuna como Ferman Eryiğit, el jefe y mentor, y Hazal Türesan como Beliz Boysal, pareja de Ferman y accionista del hospital.

Dr. Milagro va por ahí, con los recursos pueriles de la ficción lineal. También hay una tendencia a poner en peligro de muerte a los protagonistas y en estas últimas emisiones la historia gira en torno a un virus que el equipo médico combate hasta las últimas consecuencias.

El actor Taner Ölmez ha sabido encontrar a Ali y la serie apunta, a través de su mirada sencilla, a sensibilizar sobre la realidad y las posibilidades de las personas que enfrentan la vida con trastornos del espectro autista.

La pandemia y el cambio de hábitos quizás potenciaron el gusto de los espectadores por las series de tema médico, pero hay que pensar por qué Dr. Milagro se convirtió en un fenómeno, aun cuando la historia es esquemática y casi no oculta los hilos.

Didáctica y ejemplarizadora, Dr. Milagro pone la cámara sobre el grupo de médicos, practicantes y el personal de salud que aprende a aceptar al joven que solo dice lo que ve. Nada más y nada menos.

“Hemos llegado al final de nuestra historia, donde contamos que las personas con autismo tienen derecho a vivir tanto como todos nosotros. Nuestro Ali Vefa (Taner Ölmez) creció, se desarrolló, hizo realidad sus sueños. Es el momento de despedirnos de él con todos los milagros que ha realizado”, dice el mensaje de la cadena internacional Fox Turquía. Enseguida, las redes sociales se llenaron de mensajes de fans que quieren que continúe una tercera temporada.

Doctor Milagro se lanzó en 2019 y logró una enorme repercusión a nivel mundial, con repeticiones en Bulgaria, Kazajistán, Uzbekistán, Albania, Ecuador, Hungría y España.

Este texto fue publicado originalmente por La Voz. Se reproduce aquí con la autorización correspondiente.

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