El jefe de un banco estatal fue elegido ayer como el nuevo presidente de Petrobras tras la renuncia de la antecesora y sus directores en medio del peor escándalo de corrupción de Brasil.
El jefe de un banco estatal fue elegido ayer como el nuevo presidente de Petrobras tras la renuncia de la antecesora y sus directores en medio del peor escándalo de corrupción de Brasil.
El nombramiento de Aldemir Bendine, presidente del Banco de Brasil desde 2009, envió señales de alarma ya que no era considerado un candidato con experiencia en los mercados financieros, cualidad que los analistas dicen se necesita para rescatar la credibilidad en la petrolera estatal y mantener la inversión.
La investigación en torno a una red de sobornos que involucra a la compañía y a las empresas de construcción más grandes del país, así como posiblemente a políticos, ha afectado la imagen de la petrolera y disminuido su valor en el mercado.
Los 10 miembros del consejo se reunieron ayer para escoger al nuevo presidente así como a cinco directores luego de la renuncia de la dirigente María das Graças Foster y de su equipo hace tres días.
Un comunicado de Petrobras informó que el consejo escogió a los nuevos cinco directores, y entre ellos está Iván de Souza Monteiro, quien también provenía del Banco de Brasil y será el nuevo director financiero. Los otros cuatro directores fueron promovidos de gerentes ejecutivos de Petrobras a puestos de directores.
Aunque ni Foster ni los directores que renunciaron enfrentan cargos, algunos críticos dijeron que los cambios en el liderazgo de la empresa eran necesarios para asegurar una investigación más transparente, pero que llegaron tarde a pesar de que la presidenta brasileña Dilma Rousseff fue presionada por meses.
Sin embargo, la elección de Bendine, un funcionario de carrera de 51 años, no inspiró confianza entre los brasileños, ni en los inversionistas y analistas.
“Tiene un historial cuestionable en el Banco de Brasil: problemas con sus declaraciones de impuestos y al favorecer a una socialite”, dijo David Fleischer, profesor de la Universidad de Brasilia. “La reacción del mercado fue muy negativa”. Las acciones cayeron un 6,5% el viernes en la Bolsa de Valores de Sao Paulo.
Petrobras es la empresa más grande del país y una de las petroleras más grandes del mundo que exploran yacimientos en alta mar, actividad que ahora se restringirá debido a las dificultades financieras.
De pasar a ser una empresa símbolo de orgullo nacional que hace unos años descubrió grandes yacimientos de petróleo que prometían impulsar el país a vías del desarrollo, se convirtió en los últimos meses en objeto de crítica diaria conforme avanzan las denuncias de corrupción.
Las agencias de calificación de riesgo Moody's y Fitch redujeron la semana pasada la calificación de la empresa. Su último balance presentado de manera tardía el 28 de enero reveló que sus ganancias bajaron 9% con respecto al mismo período en 2013 sin contabilizar las disminuciones de los valores de sus activos debido a los precios inflados a causa de los sobornos.
La causa suma ya al menos 800 millones de dólares en posibles sobornos. Ochenta y seis personas han sido formalmente acusadas por formar parte del esquema, muchas de ellas ejecutivos de las grandes constructoras. Tres ex directores de Petrobras también han sido implicados y más de 230 empresas podrían haber formado parte de la red.
La fiscalía sostiene que parte del dinero obtenido por inflar los precios de contratos paraba en las arcas del gobernante Partido de los Trabajadores y otros dos partidos políticos. Un ex gerente de Petrobras dijo en su testimonio a los fiscales que 200 millones de dólares fueron destinados entre 2003 y 2013 al PT por medio de su tesorero Joao Vaccari Neto, quien fue obligado a rendir testimonio el jueves.
Aún se espera que se anuncien cargos contra decenas de políticos, en su mayoría miembros del Congreso.
Rescatar la credibilidad
Reconquistar el mercado sin comprometer al gobierno, cuantificar las pérdidas por corrupción y limpiar la imagen de la empresa, serán los principales desafíos de Bendine, que deberá mantener distancia de los engranajes políticos, estiman analistas.
La nueva directiva “debe aislarse de la crisis política” y enfocarse en “rescatar la credibilidad de la empresa ante los mercados”, comentó a la AFP Edmar Fagundes de Almeida, coordinador del grupo de Economía de Energía de la Universidad Federal de Río (UFRJ).
El nuevo titular de la petrolera deberá en primer lugar confeccionar un nuevo balance del tercer trimestre del año pasado que incluya las pérdidas contables por corrupción para evitar que la empresa caiga en default.
“El mercado quiere saber cuál es la situación real de la empresa, cuánto se perdió con la corrupción. Es importante que tenga una auditoría externa que corrobore los números”, estimó Lauro Vilares, analista técnico de la corredora Guide Investimentos.
Charles Sizemore, un consejero de inversionistas en Dallas, dice que será muy difícil para la petrolera recuperar la confianza del mercado conforme salen a relucir más denuncias y los precios del petróleo continúan cayendo.
“Una vez que pierdes la confianza del inversionista, no es fácil ganarla de nuevo”, expresó Sizemore. “Esto va a ser como una nube negra estacionada a lo largo de la presidencia”.
Cuentas en orden
La nueva directiva tendrá que asumir además todos los procesos que la empresa enfrenta en la Justicia de Estados Unidos, que pueden terminar en pago de indemnizaciones. El ente regulador del mercado bursátil estadounidense (SEC) también lleva a cabo una investigación, ya que Petrobras cotiza igualmente en Nueva York.
“La gran amenaza sobre la caja de la empresa está en la Justicia de Estados Unidos con estas acciones colectivas”, explicó el analista Andre Leite, de TAG Investimentos.
Con el derrumbe del precio internacional del petróleo a 50 dólares el barril, que arroja serias dudas sobre la viabilidad de la explotación de los yacimientos en aguas ultraprofundas brasileñas, la nueva cúpula deberá revisar también el plan estratégico de negocios para los próximos años.
Petrobras anunció que reducirá inversiones y frenará proyectos para evitar el incremento de su inmensa deuda. Camino escabroso, que Aldemir Bendine deberá recorrer atento, calculadora en mano. Su gestión será observada con lupa.
El mercado reaccionó en baja
En la bolsa de Sao Paulo, que prefería la designación de un técnico ajeno al PT, los papeles preferentes (sin derecho a voto) de Petrobras acumulaban pérdidas del 7,86%, (9,03 reales). Los ordinarios, por su parte, bajaban un 7,35% (8,95 reales).
Arrastrado por esta caída, el índice Bovespa perdía un 1,43% a la misma hora.
“Bendine es un profesional de carrera del Banco do Brasil y un hombre de confianza del expresidente Lula. Se conserva, por tanto, una conexión política con el PT que no ha gustado al mercado”, explicó a la AFP el economista Eduardo Velho, de la consultora INVX Global.
“El mercado contaba con alguien más ligado al sector privado y con mayor renombre internacional como Henrique Meirelles”, añadió Velho, en referencia al expresidente del Banco Central de Brasil, uno de los nombres que barajó la prensa local estos días para remplazar a Graça Foster.
El consejo de administración escogió, además, a los sustitutos de los cinco directores que renunciaron el miércoles junto a Foster.
Ivan de Souza Monteiro, también procedente del Banco do Brasil, asumirá como director financiero en sustitución de Almir Barbassa.
El directorio liderado por Foster perdió credibilidad en medio de un escándalo que develó el pago de millonarios sobornos de empresas constructoras al PT y a partidos aliados a cambio de contratos sobrefacturados con la petrolera.
La trama va creciendo a cuentagotas y se anuncia como uno de los principales desafíos para la recién reelecta Rousseff.