14 de octubre de 2017 - 00:00

Azoulay, segunda mujer al frente de la Unesco

La ex ministra francesa de Cultura, de 45 años, venció en elección al catarí Al Kawari. Sucede en el cargo a la búlgara Irina Bokova.

La ex ministra francesa de Cultura Audrey Azoulay fue elegida directora general de la Unesco ayer, frente a su rival catarí, un día después de que EEUU e Israel anunciasen su salida de la organización, acusándola de ser antiisraelí.

La ex ministra francesa de 45 años se convierte en la segunda mujer en dirigir la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura, en un momento crucial de su historia.

Fragilizada por sus disensos y sus dificultades económicas, la Unesco, con sede en París, sufrió “un duro golpe”, según la saliente directora general, la búlgara Irina Bokova, tras el anuncio de EEUU y de Israel.

“En un momento de crisis, hay que implicarse más que nunca, buscar reforzar la organización y no abandonarla”, declaró Audrey Azoulay luego del voto. La ex ministra prometió abocarse lo antes posible a “restaurar la credibilidad y la confianza de los Estados miembros”. El presidente francés, Emmanuel Macron, celebró su victoria en Twitter, afirmando que “Francia continuará luchando por la ciencia, la educación y la cultura en el mundo”.

En la última ronda de votación, iniciada el lunes, los 58 miembros del Consejo Ejecutivo dieron finalmente 30 votos a la francesa, contra 28 al catarí Hamad bin Abdulaziz Al Kawari, también ex ministro de Cultura.

Azoulay, que tiene orígenes judíos y marroquíes, recibió el apoyo de Egipto, cuya candidata Mushira Jattab había llegado segunda al igual que la francesa en la votación del jueves por la noche, pero que fue eliminada ayer en un voto organizado para ver cuál de las dos seguía en carrera.

Su rival, que estaba al frente desde el principio, pero no consiguió recabar apoyos entre sus vecinos del Golfo.

Rival objetado

En junio, Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos, Bahréin y Egipto rompieron relaciones diplomáticas con Catar a quien acusaron de apoyar a grupos extremistas y de acercarse a Irán.

Catar había financiado generosamente la Unesco en los últimos años y realizado una intensa campaña por el puesto, que le habría ayudado a impulsar su imagen a nivel internacional en un contexto de crisis con sus vecinos del Golfo.

Pero su candidato tuvo que enfrentar recientemente nuevas sospechas de antisemitismo en torno a él, repetidas por el Centro Simon Wiesenthal de Europa y la Liga Antidifamación (ADL) de Estados Unidos.

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