El papa Francisco lanzó un llamamiento para ayudar y acoger a las familias de refugiados, que corren el "riesgo de desintegrarse". Esas familias "huyen de la violencia, de la persecución, de la discriminación debido a la religión que practican, al grupo étnico al que pertenecen, a sus ideas políticas" y corren "el riesgo de desintegrarse".
