Un Ferrari comprado nuevo en 1985 terminó abandonado durante tres años en el jardín de una casa, cubierto por una lona y rodeado de vegetación. Lo sorprendente es que el vehículo apenas había recorrido 6.800 kilómetros en 41 años. Su propietario original había decidido dejar de conducirlo para conservarlo en el mejor estado posible.
Después de su muerte, su esposa heredó el deportivo y trató de protegerlo, aunque el paso del tiempo comenzó a deteriorarlo. Cuando finalmente decidió venderlo, un especialista en limpieza de automóviles descubrió que las plantas habían alcanzado la suspensión y que varios ratones habían construido nidos en su interior. Sin embargo, todavía quedaba una sorpresa.
Lou había evitado conducir el Ferrari para protegerlo del desgaste, pero la inmovilidad terminó exponiéndolo a otros daños.
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Cómo terminó abandonado en un jardín un Ferrari que apenas tenía 6.800 kilómetros
La historia comenzó en 1985, cuando un hombre llamado Lou compró un Ferrari 308 GTS Quattrovalvole completamente nuevo.
El deportivo, terminado en el característico color rojo Rosso Corsa, se convirtió en una de sus posesiones más preciadas.
Sin embargo, a diferencia de otros propietarios que disfrutan conduciendo sus autos deportivos, Lou tomó una decisión particular: utilizarlo lo menos posible.
Su intención era conservar el Ferrari en las mejores condiciones posibles y evitar el desgaste asociado con el uso cotidiano.
Por ese motivo, el vehículo acumuló apenas unos 4.200 millas, equivalentes a aproximadamente 6.760 kilómetros, durante décadas.
Tras el fallecimiento de Lou, el Ferrari quedó en manos de su esposa, Dee
Durante los últimos tres años, el deportivo permaneció estacionado en el jardín de la propiedad, protegido únicamente por una lona.
Aunque Dee intentó cuidarlo y encendía el motor con cierta regularidad, las condiciones de almacenamiento no eran las adecuadas para un automóvil de estas características.
Con el tiempo, decidió que lo mejor sería encontrar a una persona dispuesta a recuperarlo.
Qué encontraron debajo de la lona que cubría al Ferrari 308 GTS
Antes de poner el vehículo en condiciones para su venta, Dee contactó a Larry Kosilla, especialista estadounidense en limpieza y detallado de automóviles, además de fundador de AMMO NYC.
El objetivo no era realizar una restauración mecánica completa, sino recuperar la apariencia del Ferrari sin modificar innecesariamente sus componentes originales.
Sin embargo, cuando comenzaron a inspeccionarlo, descubrieron que la naturaleza había avanzado considerablemente.
Las plantas habían crecido debajo del automóvil y algunas alcanzaban partes de la suspensión.
Además, la carrocería y los sectores inferiores acumulaban:
- Hojas húmedas y restos de vegetación.
- Tierra y suciedad adherida durante años.
- Telarañas en diferentes sectores.
- Residuos orgánicos acumulados debajo del vehículo.
- Señales de corrosión en determinadas piezas.
Durante la limpieza inicial, Kosilla estimó que retiró entre tres y cuatro kilos de hojas mojadas.
La acumulación de humedad y materiales orgánicos representaba un problema importante, especialmente porque podía favorecer la aparición de óxido.
Aunque su motor V8 logró volver a funcionar, todavía deberá superar una revisión mecánica y trabajos de restauración.
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Encontraron nidos de ratones dentro del Ferrari abandonado
Cuando los especialistas comenzaron a revisar el habitáculo y los compartimientos del vehículo, encontraron señales de que varios ratones habían utilizado el automóvil como refugio.
Los animales habían arrancado parte del material aislante para construir sus nidos.
Debajo del revestimiento del baúl también había una importante acumulación de suciedad y excrementos.
La presencia prolongada de estos residuos había contribuido al deterioro de algunos componentes y a la aparición de corrosión.
¿Qué pasó cuando intentaron encender el motor V8 del Ferrari después de tantos años?
Una de las mayores incógnitas era el estado mecánico del vehículo.
El Ferrari 308 GTS Quattrovalvole cuenta con un motor V8, una de las características más reconocibles de este deportivo italiano.
Después de permanecer prácticamente inmovilizado durante años, no estaba claro si podría volver a funcionar.
Antes de intentar encenderlo, un técnico realizó algunas tareas de mantenimiento.
Entre ellas se encontraban:
- Reemplazar la gasolina que permanecía en el sistema.
- Revisar el estado del aceite y los filtros.
- Comprobar y completar el líquido refrigerante.
- Utilizar un equipo de arranque externo debido a que la batería estaba descargada.
Después de estas intervenciones, llegó el momento de probar el motor.
Tras varios intentos y un breve período de funcionamiento inicial, el V8 volvió a encenderse.
Después de 41 años desde su compra y con apenas unos 6.800 kilómetros recorridos, el Ferrari 308 GTS Quattrovalvole encontró una nueva oportunidad.
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Finalmente, Dee consiguió encontrar un nuevo propietario para el deportivo y el comprador asumió el proyecto con la intención de continuar los trabajos de recuperación, especialmente los relacionados con el óxido.