El primer ministro australiano Tony Abbott advirtió ayer a sus conciudadanos que la amenaza “terrorista” había aumentado tras la sangrienta toma de rehenes en Sidney, y que un atentado es “probable” a más o menos corto plazo.
El primer ministro australiano Tony Abbott advirtió ayer a sus conciudadanos que la amenaza “terrorista” había aumentado tras la sangrienta toma de rehenes en Sidney, y que un atentado es “probable” a más o menos corto plazo.
Su palabras resonaron como un dramático eco al homenaje que se rindió este mismo martes a los dos rehenes que perecieron en la tragedia ocurrida hace una semana en la mayor ciudad del país. Tori Johnson, de 34 años, y Katrina Dawson, de 38, murieron durante el asalto policial en la madrugada del 16 de diciembre a la cafetería Lindt de Sidney, donde Man Haron Monis, un hombre de origen iraní y con pasado violento, tenía secuestrados a 17 empleados y clientes.
Tony Abbott advirtió a los australianos que desde ahora ya están plenamente expuestos a ataques. Las comunicaciones “terroristas” se han intensificado tras la toma de rehenes y es crucial que “la población extreme la precaución”, declaró tras una reunión del consejo interministerial de seguridad nacional.
“El nivel de amenaza terrorista sigue siendo elevado, y como pueden comprenderlo, a este nivel un atentado es probable”, añadió.