“¿Jorge te protegen bien?”, le gritan los fieles argentinos cuando Francisco les pasa cerca saludándolos y hasta intercambiando algunas frase con ellos o un sorbo de los tantos mates que le extienden durante la audiencia general de los miércoles. En todos crece la preocupación por las amenazas de atentados terroristas que le lanzan los fanáticos del Estado Islámico y las anécdotas de las respuestas de Jorge Bergoglio.
“Es lo mejor que me podría pasar”, le dijo a un cura amigo, dando un sentido de misión y martirio a su brindarse a la gente con un estilo religioso “que destruye cualquier diafragma entre el Papa y sus fieles”, como afirma en una larga nota ayer en el “Corriere de la Sera” una de sus firmas principales, Massimo Franco, especialista en temas religiosos.
Las últimas imágenes terribles en la televisión, que muestran a varios “yihadistas” (yihad quiere decir guerra santa) del Estado Islámico durante la decapitación de un prisionero norteamericano y 15 soldados sirios, han puesto los pelos de punta a todos en Europa, cercana al teatro de guerra de Irak y Siria.
Jorge Bergoglio no cesa de lanzar condenas contra los autores de las masacres, entre los cuales han sido identificados fundamentalistas de origen europeo, sobre todo de Francia y Gran Bretaña, que por centenares emigraron de sus países para reunirse con el Califato. Massimo Franco señala que hay “una desorientación psicológica además de geopolítico en Occidente” bajo el shock de las decapitaciones filmadas y difundidas por televisión y las redes sociales en internet.
El Estado Islámico “supera en crueldad a Al Qaeda y, además de hacer prosélitos en Europa, alimenta los temores de un ataque contra el Pontífice que ha unido en la oración a judíos, musulmanes y ortodoxos”. El Califa del Estado Islámico, Al Bagdhadi, lanzó la semana pasada, después que varias fuentes señalaron que se salvó por un pelo de sucumbir a un atentado que le lanzaron con un misil que provenía de un drone, nuevas amenazas y promesas de que “reconquistaremos Roma”.
La revista on line del ISIS (sigla en inglés del Estado Islámico de Irak y Siria), que se llama “Dabiq”, difundió en su portada digital de octubre un fotomontaje de la plaza de San Pedro al Vaticano, en la que campea en la punta del obelisco egipcio que está en el medio del lugar una bandera negra del movimiento y el título: “La Cruzada fracasada”.
"Dabiq" promete en nombre del califa Al Bagdhadi que no detendrá la guerra santa, la Yihad, "hasta que no nos encontraremos bajo los árboles de olivo de Roma y habremos destruido ese edificio obsceno que se llama Casa Blanca", dice.