Unos cinco atacantes suicidas se inmolaron en dos mezquitas controladas por rebeldes chiítas en Saná, la capital yemení, haciendo estallar explosivos en medio de una multitud de fieles y causando la muerte a 137 personas, en el mayor acto de violencia en décadas que azota a esta nación devastada por la guerra.
Durante el rezo semanal del mediodía, un kamikaze se hizo explotar en la mezquita Badr, en el sur de Saná, seguido de otro en la entrada de este mismo templo al tiempo que los fieles huían, según testigos. Otros dos kamikazes se hicieron explotar en una mezquita en el norte de la capital. Los atentados se produjeron casi simultáneamente.
Los hutíes rezan en estas mezquitas y entre los muertos figura el imán de la mezquita Badr, un importante responsable religioso de la milicia, Al Murtada ben Zayd al Muhatwari.
El presidente reza en Adén
Un cuarto atentado suicida tuvo lugar en Sada, bastión de los hutíes en el norte, donde un kamikaze se hizo explotar delante de una mezquita sin causar víctimas, después de que las fuerzas de seguridad lograran impedirle la entrada.
Mientras que las esperanzas suscitadas por la apertura de un diálogo, lanzado por la ONU, destinado a sacar al país de la crisis, están prácticamente muertas, los observadores afirman que hay un riesgo de que una guerra civil se desencadene en el país.
Los hutíes consiguieron hacerse con el control de Saná con la toma del palacio presidencial el 20 de enero y con el estado de sitio impuesto en las residencias de Hadi y de otros responsables yemeníes. El 6 de febrero, anunciaron la disolución del Parlamento y la puesta en marcha de un Consejo Presidencial.
El presidente Hadi, que calificó los hechos de “golpe de Estado” escapó a Adén, la capital del sur.
Desde la insurrección popular de 2011, en el marco de la Primavera Árabe, que propició la caída del presidente Alí Abdalá Saleh, el poder central se ha visto marginado por los hutíes y por AQPA (Al Qaeda en la Península Arábiga), cuya influencia ha aumentado.
Por otro lado, Hadi tuvo que ser evacuado el jueves hacia un “lugar seguro” después de que un bombardeo aéreo apuntara contra su palacio en Adén y de que sus fuerzas se enfrentaran contra las del general rebelde Abdel Hafez al Sakkaf.
Las tropas fieles al presidente tomaron el control de Adén y Hadi reapareció en público rezando ayer en una mezquita de la ciudad.
El general Sakkaf, cuyos vínculos con los hutíes y el ex presidente Saleh están comprobados, huyó hacia Saná pero su convoy cayó en una emboscada, según un responsable. Sakkaf salió indemne pero cuatro guardaespaldas perdieron la vida.
Los hutíes, sospechosos de contar con el apoyo de Irán, se concentraron en Saná en setiembre de 2014, para extender su influencia por el oeste y el centro del país.
Si bien este movimiento encontró poca resistencia por parte de las fuerzas gubernamentales, le sucedió todo lo contrario por parte de AQPA, que ha reivindicado desde setiembre numerosos atentados contra los hutíes.
Un país desestabilizado por grupos fundamentalistas
Yemen, cuya situación se ha agravado esta semana con una oleada de atentados en tres mezquitas de la capital y nuevas acusaciones de golpes de Estado, es un país desestabilizado por una crisis interminable atizada por una milicia chiíta y los yihadistas sunitas de Al Qaeda.
Los milicianos chiítas
Desde la insurrección popular de 2011, en el marco de la Primavera Árabe, que propició la caída del presidente Alí Abdalá Saleh, el poder central se ha visto marginado por dos potentes grupos militar-religiosos que han sabido aprovechar los acontecimientos para aumentar su influencia.
El primero, el movimiento Ansarualá, recluta a nuevos miembros dentro de la comunidad zaidita, una rama del chiismo que representa a un tercio de la población de Yemen.
Confinado en el norte del país, nació como un movimiento de protesta contra la marginación de los zaiditas por parte del poder y por el proselitismo sunita del partido islamista Al Islah. Este grupo, inspirado en el Hezbolá libanés y sospechoso de recibir el apoyo de Irán, se concentró en Saná en setiembre de 2014 y extendió su influencia hacia el oeste y el centro de Yemen. Se apoderó de la capital el 6 de febrero.
Dirigido por Abdel Malek al Huti, es sospechoso de querer restablecer el régimen real de los imanes zaiditas, abolido en 1962.
Al Qaeda siempre presente
Al Qaeda en la península arábiga (AQPA), fruto de la fusión en 2009 de las ramas saudita y yemení de la red sunita, está considerado por
Estados Unidos como uno de los más peligrosos grupos yihadistas.
Muy presente en el sur y en el sureste, AQPA multiplica los atentados y los ataques, provocando muchas pérdidas en el ejército. El grupo también ha capturado a numerosos extranjeros.
AQPA reivindicó el atentado del 7 de enero contra la redacción del semanario satírico francés Charlie Hebdo.
Aparte de las fuerzas de seguridad y de los occidentales, Al Qaeda se está confirmando cada vez más como la única fuerza capaz de frenar el avance de Ansarualá. Reclutando a sunitas y actuando a veces en cooperación con tribus hostiles a Ansarualá, AQPA ha reivindicado desde setiembre numerosos atentados antichiitas.
Riesgo de guerra civil
Las esperanzas de solucionar la crisis a través de un diálogo respaldado por el emisario de la ONU en Yemen, Jamal Benomar, casi han desaparecido.
El país está prácticamente dividido desde que el presidente Abd Rabo Mansur Hadi se instalara en Adén, principal ciudad en el sur del país, después de haber conseguido huir de Saná donde estaba sitiado por la milicia chiita.
Hadi, que había sido forzado a dimitir el 22 de enero junto con el gobierno de Khaled Bahah por la presión de los hutíes, todavía está considerado por la comunidad internacional como el presidente legítimo de Yemen.
Cada vez se habla más de un riesgo de guerra civil o de una división. Como una muestra de este riesgo, violentos enfrentamientos opusieron el jueves en Adén a los partidarios de Hadi contra las unidades de las fuerzas especiales de un general rebelde, que intentaron tomar el control del aeropuerto, mientras que un bombardeo apuntó, sin tocarlo, hacia el palacio presidencial de la ciudad.