Opinión Lunes, 3 de agosto de 2015 | Edición impresa

Aprovechar la crisis para adaptarse a los nuevos tiempos

Un grupo de actores de la industria, coordinado por la Coviar, se reunió en el INTA Luján para establecer criterios con miras a solucionar los problemas estructurales, que superen a los generados por la coyuntura.

Luis Fermosel - la.fermosel@gmail.com

La reunión se realizó el viernes, en la sede del INTA Luján y surgió del propio diálogo mantenido por profesionales conocedores del sector, productores, bodegueros, enólogos y dirigentes de entidades, coordinados por la Coviar. Y la discusión no pasó por la coyuntura, en razón de que hasta políticamente la provincia y el país se encuentran en un período de transición, sino que se basó en las posibilidades que se dan para producir cambios estructurales.

Hubo alguien que se animó a señalar que el propio Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI), que dio resultados más que positivos para la industria, surgió en un momento de crisis, como la que vivía el país en el año 2000 y que terminó estallando en el 2001.

"Lo que sucedió en aquel momento fue que, cuando el estallido se produjo, la vitivinicultura ya estaba caminando y no sólo sufrió menos las consecuencias, sino que estaba mejor preparada para el momento en que la situación se modificó. Ahora también es el momento de actuar…", destacó uno de los asistentes.

Fue casi un centenar de personas con profundo conocimiento de la actividad y hubo diferentes planteos, partiendo de la base de utilizar la crisis para analizar "con realismo" cuáles son las cosas que hay que hacer para adaptarse a los tiempos que vienen.

Lo primero que abordaron fueron los datos del mercado: qué cambió y qué afecta al sector y posteriormente un análisis, también con datos realistas, de la situación por zona, por variedad, por tipo de productor y por tipo de integración. Se llegó a la conclusión de que el precio de las uvas y del vino, está íntimamente ligado a la evolución de la economía en general.

"Cuando la economía se descalabra, el principal afectado es el sector primario", se indicó, agregando la fuente que la discusión se derivó hacia la situación por la que atraviesan las uvas blancas y las tintoreras; reconocer que los productores que se adaptaron a los cambios están mejor, o menos castigados que el resto; cuáles son las provincias que cambiaron y cuáles no y dónde las políticas públicas retardaron ese cambio. 

Uno de los temas que se planteó fue el de la eficiencia y si la misma implica, o no, mayor o menor cantidad de mano de obra; cómo las empresas más grandes, con capital intensivo, ya iniciaron ese camino, mientras el productor tradicional, que no cuenta con capital, deben enfrentarse al trabajo intensivo.

"Debemos establecer cómo logramos la eficiencia sin desplazar trabajadores ni productores", dijo el informante, quien agregó que "debemos considerar la situación de aquellos productores que no se integran al mercado y que quedan claramente atrás en el tiempo frente a los cambios que se están dando.

Qué pasa con la rentabilidad en relación a los costos, en un momento en que el salario de los trabajadores del campo se ha incrementado más que el precio final del producto. ¿Cómo hacemos para bajar costos en una actividad que tiene el 70 por ciento de mano de obra?", se preguntaron.

Según se afirma, un diagnóstico serio de la producción primaria permitirá establecer una salida, más allá de la demagogia de la crisis o de los reclamos generales.

"No sabemos cuándo, pero en el momento en que baje la marea y se solucionen los problemas económicos, hay zonas que, por la variedad, por la productividad que tienen y hasta por el sistema de conducción, tampoco tendrán salida Creemos que el Gobierno debe aportar para que la gente cambie y no para que se disimule la señal económica", dijo el informante, quien destacó que gran parte de los dineros públicos durante la última década estuvieron destinados a solucionar el problema de las variedades rosadas y ello derivó en que esas variedades, a pesar de que están muy mal, están a veces mejor que las de aquellos que cuentan con variedades finas. "Si es que queremos ser serios, debemos orientar a los productores para que puedan mantenerse dentro del esquema", se indicó.

Según se afirma, para el futuro están previstos un taller sobre elaboración, que se realizará en San Juan, uno de distribución del ingreso, que se hará en Mendoza y la jornada final de la COVIAR, que se realizará en Uspallata.

Al decir de algunos de los asistentes, ese trabajo a futuro se realiza porque este año, ese "costo" que afectará a miles de productores se va a pagar, dadas las condiciones macroeconómicas y las posibilidades cada vez más conflictivas para la exportación que se producen en la actualidad. "Eso determinará que la salida de productos a través del mercado será muy lenta", dijo la fuente.

Para muchos de los asistentes, se trató de un signo de madurez de la industria porque se piensa en el futuro y en los aspectos estructurales, superando la coyuntura.

"De todos modos, la consigna es, alinearse al mercado o desaparecer. Y alinearse al mercado significa producir lo que el consumidor quiere, al máximo precio que se pueda pagar, con las calidades que ese consumidor quiera y con el envase que prefiere. Esto implica tomar conciencia de lo que sucede", recordando entonces que en 1996 el consumo era del 70 por ciento de vinos blancos y el 30 de tintos y actualmente el 75 por ciento de tintos y sólo el 25 por ciento de blancos.

"No cambio la industria, cambió el consumidor", dijo la fuente, agregando que se puede trabajar con esperanzas positivas, siempre y cuando también cambien los aspectos macroeconómicos.

En el plano coyuntural, algunos dirigentes consultados coinciden en señalar que la producción de 2016 se verá menguada, como consecuencia de la falta de mantenimiento del viñedo, la falta de inversión y hasta del hecho de que algunos productores abandonen sus fincas.

Los párrafos finales, para dos informaciones que surgieron desde el INV. La primera de ellas indica que en el mes de junio se registró un aumento en  los despachos de vinos del 10,62% respecto del mismo mes del año anterior y un incremento del 7,14% en el comparativo acumulado de Enero a Junio de 2015 versus 2014.

Al referirse a los envases, destaca que los despachos de bag in box en junio se incrementaron 312% respecto a Junio de 2014 y 1058% si comparamos el acumulado a Junio (primer semestre); los de tetra aumentaron un 11% comparando con Junio del 2014 y 9% comparando el primer semestre del 2014 vs 2015.

En lo referido a las exportaciones, en junio se produjo un aumento de 33,25% en volumen respecto a junio de 2014, mientras en mosto el aumento fue del 8,83%..

En otro orden, el INV y Bodegas de Argentina representadas por sus presidentes, Guillermo García y Walter Bressia, respectivamente, firmaron un convenio para la implementación de diferentes acciones conjuntas que permitan la difusión del consumo responsable de alcohol, de acuerdo a los requerimientos del programa europeo Wine in Moderation.