4 de diciembre de 2014 - 00:00

Ante la amenaza, Irak reestructura sus fuerzas

El primer ministro Haider al-Abadi pasó a retiro a 24 funcionarios del Ministerio del Interior como parte de sus gestiones para reestructurar las fuerzas de seguridad, a fin de intensificar la lucha contra el grupo llamado Estado Islámico.

El anuncio de Al-Abadi fue hecho  en momentos en que el grupo extremista suní atacaba un retén policial en la frontera entre Irak y Siria, matando a por lo menos 15 policías iraquíes.

En Siria, el Comando Central de Estados Unidos dijo que un bombardeo estadounidense hizo impacto en una instalación vinculada con el grupo denominado Khorasan, que según Washington constituye una célula dentro del Frente Nusra que trama ataques contra objetivos occidentales.

Los militares norteamericanos dijeron que ese bombardeo tuvo lugar cerca de Alepo, y que fue una de 27 misiones aéreas lanzadas desde el viernes contra células del Estado Islámico en Kobani y en Raqqa, en el norte de Siria.

El ataque aéreo contra el grupo Khorasan es la quinta vez que Estados Unidos lanza una misión contra el Nusra, la filial de Al-Qaeda en Siria, como parte de su misión general de luchar contra el Estado Islámico en Siria y en Irak.

La decisión de Al-Abadi, de pasar a retiro a dos decenas de funcionarios del Ministerio del Interior, es parte de su campaña por “reestructurar las fuerzas de seguridad y mejorar su eficiencia en la lucha contra el terrorismo”, dijo el primer ministro en sus cuentas de Twitter y Facebook.

Al-Abadi, que ocupa el cargo desde setiembre, ya ha pasado a retiro a varios jerarcas militares en un intento por modernizar la fuerza armada. El comunicado del lunes no incluía los nombres ni los rangos de los funcionarios afectados.

En junio cayó en manos de los islamistas la segunda ciudad más importante de Irak, Mosul, lo que marcó un hito en la guerra contra el Estado Islámico. Los militares iraquíes, entrenados por los estadounidenses, habían sido hostigados durante meses por los milicianos y prácticamente colapsaron ante la ofensiva cuando éstos avanzaron contra la ciudad. Los comandantes se ausentaron, los pedidos de municiones cayeron en oídos sordos y muchos soldados se quitaron el uniforme y huyeron.

Desde entonces, los bombardeos de la coalición internacional han servido para apoyar a las fuerzas kurdas e iraquíes que luchan contra los insurgentes suníes, aunque han escaseado los triunfos decisivos.

Muchos consideran que el débil rendimiento de las fuerzas iraquíes se debe al predecesor de Al-Abadi, Nuri al-Maliki, a quien acusan de colocar en puestos importantes a personas inexpertas.

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